Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor

Capítulo 03: Navegación

El Problema de la Posición: La Pínula, el Taxímetro y el Sextante

Introducción

En navegación, el llamado problema de la posición consiste en determinar con exactitud dónde se encuentra la embarcación en un momento dado o determinar las coordenadas de un punto notable u otro punto de interés.

Aunque hoy la tecnología nos permite obtener posiciones de manera automática y confiable, el navegante sigue dependiendo de métodos tradicionales y observaciones directas, tanto para verificar la información electrónica como para asegurar un respaldo confiable cuando sea necesario.

Además de las coordenadas —de las cuales ya hemos hablado– y de los métodos de posicionamiento, que transforman observaciones en líneas o puntos de posición, el trabajo de posicionamiento requiere de una serie de instrumentos o herramientas, cuyo propósito es obtener esas observaciones.

La pínula o compás de marcaciones
La pínula o compás de marcaciones.

En este artículo abordaremos el inventario de esos instrumentos, esenciales para la navegación clásica y plenamente vigentes como herramientas de posicionamiento.

Instrumentos y Herramientas

La Pinula

La pínula —también llamada compás de marcaciones— es un compás de mano asociado a un elemento óptico que permite apuntar a un punto notable y obtener su marcación.

Aunque aún no se ha definido formalmente el término marcación, adelantemos una idea básica para facilitar la lectura.
Una marcación es el ángulo horizontal que, medido desde el Norte magnético —la pínula es un instrumento magnético— se toma hacia un punto visible, como un faro o una torre.
Ese ángulo luego se utiliza para determinar la posición del buque en la carta.
La pínula
La pínula.

Existen distintos tipos de pínulas:

Por un lado, están las pínulas simples y tradicionales, de tipo mecánico. Su construcción es similar a la de un compás portátil al que se le agrega un ocular o fiel que permite alinear la visual con el punto notable. La precisión de la marcación dependerá de la graduación del instrumento —idealmente de a un grado— y de su estabilidad frente al movimiento del barco.

También existen versiones más sofisticadas, donde la electrónica mejora la precisión tanto del apuntamiento como del registro automático de la marcación. Dentro de estas se destacan los binoculares con pínula integrada, que permiten tomar marcaciones más finas a objetos lejanos gracias al aumento óptico del binocular.

Finalmente, hoy existen aplicaciones móviles que permiten tomar marcaciones combinando el zoom de la cámara con el compás interno del dispositivo. Su ventaja es que registran automáticamente la marcación y su contexto, evitando la necesidad de anotarla manualmente y reduciendo el riesgo de error.

En cuanto a la técnica de uso de la pínula, la buena práctica marinera indica que toda marcación —como cualquier línea de posición— debe registrarse junto con la hora exacta en que fue tomada —al menos hora y minuto—. Este dato es fundamental para poder estimar correctamente la posición en el tiempo y reducir el margen de error al trazarla posteriormente en la carta.

Al tomar varias marcaciones consecutivas, conviene comenzar por aquellas cuyos ángulos sean menos sensibles al avance de la embarcación. En general, las marcaciones a puntos situados a proa o a popa varían muy poco mientras el barco avanza manteniendo el rumbo. En cambio, las marcaciones a puntos ubicados en los traveses cambian rápidamente a medida que el buque se desplaza. Siguiendo este orden de trabajo se minimiza la diferencia temporal entre el momento en el que se tomaron las marcaciones y el momento en que se estima la posición sobre la carta.

En cuanto a su tratamiento, y si bien la pínula es un instrumento relativamente simple, requiere ciertos cuidados para asegurar su precisión y prolongar su vida útil. En primer lugar, debe evitarse que su compás quede expuesto durante períodos prolongados a fuentes de magnetismo —parlantes, motores eléctricos, por ejemplo— ya que esto podría afectar sus componentes magnéticos.

La pínula debe guardarse en un estuche rígido, protegida de golpes y vibraciones. Si posee elementos ópticos, como mirillas, oculares o un fiel con ranuras, conviene cubrirlos para evitar rayaduras o la acumulación de polvo y salitre del ambiente marino.

El Taxímetro

El taxímetro es el instrumento apropiado para tomar demoras.

Como también falta definir la demora, le anticipo de que se trata.
La demora es también un ángulo horizontal que se mide hacia un punto notable u otro punto o elemento de interés, como otro barco, pero que, en lugar de medirse desde el Norte, se mide desde la proa o línea de crujía del barco.
El taxímetro de demoras
El taxímetro de demoras.

El taxímetro de demoras es un dispositivo muy simple. Consiste en un plato circular que porta una Rosa de los Vientos, cuyo cero —es decir, el Norte de la rosa de direcciones— está alineado con la línea de crujía de la embarcación, y una alilada u ocular que se puede orientar sobre la rosa para apuntar al punto al cual se le tomará la demora.

En cuanto a la técnica de uso del taxímetro, se aplican las mismas prácticas recomendadas para la pínula.

Las demoras deben registrarse siempre junto con la hora exacta en que fueron tomadas y, como regla práctica, conviene comenzar por las demoras de los puntos notables o de interés cuya lectura tenga menor variación respecto al movimiento de avance del barco, reduciendo así la diferencia temporal entre la observación y su trazado en la carta.

En la náutica deportiva actual, especialmente en veleros pequeños y medianos, no es habitual encontrar un taxímetro de demoras a bordo.
No es un instrumento tan difundido, pues es más común tomar marcaciones que demoras.
Y cuando se toman demoras para prevenir abordajes —hablaremos de eso cuando veamos el "Reglamento Internacional para la Prevención de Abordajes"— se lo hace de forma más simple y dinámica.

El Sextante

El sextante es un instrumento que permite medir ángulos verticales entre un astro u objeto elevado y el horizonte, así como ángulos horizontales entre dos puntos notables mediante el método de doble reflexión. Está compuesto por un ocular alineado con un espejo de horizonte, que es un cristal con una de sus mitades espejadas, a través de los cuales se apunta al astro o al punto notable a medir. Se completa con un espejo móvil colocado sobre el extremo de un brazo cuyo extremo opuesto sujeta a un índice que se desliza mediante una corredera sobre un limbo que tiene una escala graduada en grados y minutos de arco.

El sextante
El sextante.

El sextante incorpora además filtros solares sobre el espejo móvil y el espejo de horizonte, que se utilizan para proteger la vista y reducir reflejos cuando se toman alturas del Sol o cuando se observan puntos muy brillantes.

Para realizar la medición de altura angular a un astro, por ejemplo, el observador apunta el ocular hacia una estrella, el Sol o la luna, y luego, moviendo el brazo índice, se inclina el espejo móvil hasta que la imagen reflejada del astro comienza a verse sobre la mitad espejada el espejo de horizonte mientras que en la otra mitad se mantiene la línea del horizonte terrestre. Cuando ambas imágenes quedan superpuestas, puede leerse el valor del ángulo correspondiente en la escala graduada del limbo.

Antes de usar el sextante —especialmente si ha pasado tiempo sin manipulárselo— conviene comprobar el paralelismo entre sus espejos, es decir, verificar si existe "error de índice".

Para hacerlo, se coloca el fiel del brazo índice en el cero de la escala graduada del limbo y se observa un objeto lejano a través del ocular. En esa posición, la imagen directa vista a través del espejo de horizonte debería coincidir perfectamente con la imagen reflejada por el espejo móvil. Si ambas imágenes aparecen alineadas y sin desdoblamientos, significa que los espejos están correctamente paralelos. Si, en cambio, se observa un “fantasma” o una duplicación de la imagen, significa que los espejos están desalineados, por lo que deberán ajustárselos utilizando los tornillos de corrección asociados a cada espejo hasta lograr la coincidencia deseada.

Si aun así no se consigue el paralelismo buscado —algo que puede ocurrir en sextantes usados o muy sensibles— debe anotarse el valor que marque el fiel en la escala graduada. Ese valor corresponde al error de índice, el cual deberá aplicarse luego en todos los cálculos posteriores realizados con las mediciones obtenidas con ese sextante.

En cuanto a su tratamiento y cuidado, antes de utilizarlo y de guardarlo, limpie los espejos y la lente del ocular utilizando paños suaves. No deben utilizarse productos abrasivos; si es necesario, pueden usarse soluciones específicas para ópticas. Evite tocar los espejos con los dedos, pues las grasas naturales dejan huellas que deterioran la reflectividad.

No lo deje expuesto al sol directo durante mucho tiempo, pues el calor excesivo puede generar dilataciones que alteran la calibración.

Guarde y transporte siempre el sextante en su estuche rígido, para evitar el riesgo de que sufra golpes.

El sextante, tal como lo conocemos hoy, surgió a mediados del siglo XVIII como una evolución del octante, desarrollado a principios del mismo siglo, precedido por el cuadrante y el astrolabio. El octante era muy similar al sextante, pero solo permitía tomar ángulos de hasta 45º —es decir, la octava parte de 360º, de allí el nombre de "octante"—. Su uso llevó rápidamente a reconocer sus limitaciones para observaciones de mayor altura, especialmente necesarias en latitudes tropicales.
Para solucionarlo, hacia 1757 Charles Bird —británico— construyó el primer instrumento con un arco que cubría 60º (un sexto de círculo, lo que permitía medir ángulos de hasta 120º, dando nacimiento así al sextante.
Para fines del siglo XVIII, el sextante ya era el instrumento estándar para navegación astronómica en prácticamente todas las marinas europeas y norteamericanas, desplazando al octante en la mayoría de las funciones.
Actualmente, y a pesar del GPS, continúa siendo un instrumento fundamental en la formación náutica y como herramienta de respaldo, especialmente en navegación oceánica, debido a su fiabilidad sin depender de sistemas electrónicos.

En un mundo, en el que cuando salimos a navegar, ya hay más GPS a bordo que cantidad de tripulantes, igualmente conviene conocer estos instrumentos: la pínula, el sextante y, aunque no se lo use tanto en la navegación recreativa, también el taxímetro.
En un mundo, en el que cuando salimos a navegar, ya hay más GPS a bordo que cantidad de tripulantes, igualmente conviprovlee conocer estos instrumentos: la pínula, el sextante y, aunque no se lo use tanto en la navegación recreativa, también el taxímetro.
Estos son instrumentos simples en su concepción, pero capaces de proporcionar, con la técnica adecuada, la información angular necesaria para determinar una posición suficientemente precisa... y su valoración aumenta astronómicamente cuando las baterías de los instrumentos electrónicos se han agotado. Smile
En las próximas notas trabajaremos en la resolución del problema de la posición integrando estos instrumentos en los diferentes casos de uso que utilizaremos para desarrollar los ejemplos.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.

Ejercicio 05.

Los cuatro Problemas de la Navegación.

Conceptos Generales.


Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-2752-0

Reproducido con autorización del autor.

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