Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor

Capítulo 05: Seguridad a Bordo

Control de Averías: Rotura del Timón

Introducción

La rotura del timón es uno de otro de los accidentes que pueden ocurrir en la náutica deportiva y, por su impacto directo sobre el gobierno de la embarcación, reviste especial gravedad. Puede producirse tanto por fallas de material o de alguno de los componentes del sistema de gobierno, como por golpes contra objetos flotantes, sumergidos o contra el fondo.

La gravedad de esta avería radica en la pérdida inmediata, parcial o total, de la capacidad de gobierno y maniobra de la embarcación, con los riesgos que ello implica para la seguridad de la tripulación y del barco, en ese orden.

Timón de fortuna
Rotura de timón: Control del rumbo con ancla de mar.
Además de las causas mencionadas, en los últimos años se ha registrado un fenómeno particular en aguas del océano Atlántico, principalmente al Suroeste de España y Portugal, donde grupos de orcas han comenzado a interactuar con veleros, golpeando o mordiendo los timones.
En algunos casos han sido solo golpes menores, pero en otros han provocado daños severos en el sistema de gobierno, produciendo la rotura total del timón, y dalos en el casco que han derivado en situaciones de emergencia y en la pérdida de la embarcación.

Prevención

La prevención, en este caso —al igual que en las averías tratadas anteriormente— se basa en incluir el timón y su sistema de gobierno dentro de la recorrida de mantenimiento preventivo rutinario, y en navegar adoptando los cuidados propios de una navegación segura.

El Timón y su Mecanismo.

Pala de timón golpeada
Pala de timón golpeada.

En el caso de un timón colgante, se deberán revisar los herrajes que sostienen la mecha contra el espejo de popa, verificando que no falten tornillos o bulones y que estos se encuentren correctamente ajustados. Controle también que los herrajes de acero inoxidable no estén desgastados o presenten signos —líneas oscuras— que denoten la posibilidad de estar oxidados internamente.

En el caso de un timón pasante, se deberá revisar la limera y el estado y ajuste de los bujes o rodamientos que sostienen la mecha del timón, controlando que no presenten juego.

Periódicamente —por ejemplo, cada vez que se saque la embarcación del agua para efectuar la limpieza de fondo— se deberá verificar también el estado de la pala del timón, comprobando que no presente golpes, grietas o deslaminaciones, especialmente en su borde anterior.

Asimismo, se deberá comprobar que la pala se encuentre firmemente unida a la mecha, es decir, que no tenga juego, y que, al accionar la caña o la rueda del timón, la pala gire libremente sobre el eje vertical de la mecha, sin rozar el casco. Si esta condición no se cumple, puede indicar que la pala ha sufrido algún golpe y se encuentra desalineada respecto de su eje.

En los sistemas de timón de rueda, se deberá verificar que los guardines se encuentren en buen estado, correctamente tensados, sin filásticas sueltas, y que el resto de los componentes del sistema funcionen adecuadamente.

Los guardines son los cabos o cables que forman parte del sistema interno encargado de transmitir los movimientos efectuados con la rueda del timón hasta la pala.

Herramientas y Arreglos de Fortuna.

En cuanto a herramientas, no es mucho lo que puede agregarse más allá de contar con piezas de reemplazo cuando se emprendan navegaciones de media o larga distancia.

Lo que sí resulta recomendable es planificar previamente cómo construir un timón de fortuna con los elementos disponibles a bordo, de modo de estar preparado ante la eventual necesidad de tener que hacerlo.

Algunos astilleros —especialmente aquellos que construyen embarcaciones destinadas a navegar en condiciones extremas— no solo equipan sus barcos con sistemas de gobierno redundantes, sino que también entregan sus unidades con soluciones de fortuna "de fábrica", explicadas en los manuales del barco.
Por ejemplo, para la construcción de un timón de fortuna, combinan determinadas placas del piso que, encastradas de una forma específica en el tangón, y fijadas en un punto indicado de la popa, permiten armar rápidamente un timón de fortuna que ayuda a recuperar el gobierno de la embarcación.

Control de Daños

Si la rotura se produce en alguno de los componentes internos del sistema de gobierno —como herrajes, guardines, correas o mecanismos de transmisión— es probable que la situación pueda resolverse sin necesidad de montar un timón de fortuna. En estos casos, la pala del timón y su mecha permanecen en su sitio, y lo que se ha perdido es el mecanismo que las acciona.

La mayoría de las embarcaciones cuentan con algún grado de redundancia, como la posibilidad de gobernar directamente mediante una caña de emergencia o un acceso directo al sector del timón.

Una aclaración necesaria.
En este caso, el sector del timón es el elemento que va solidario a la mecha del timón y que transforma el movimiento transmitido por los guardines, la cadena o el actuador del piloto automático en el giro de la pala.
Puede presentarse en forma de sector circular o cuadrante, y es el punto desde el cual se acciona directamente el timón.
Pala de timón quebrada, justo por debajo de la mecha
Pala de timón quebrada, justo por debajo de la mecha.

Sin embargo, cuando la rotura del timón se produce como consecuencia de un golpe contra el fondo o contra un objeto flotante o sumergido, puede ocurrir que se dañe solo una parte de la pala o que ésta se destruya completamente.

En general, las palas de los timones están construidas de tal forma que, al sufrir un golpe destructivo, se quiebren perdiendo solo su mitad inferior. Esto ocurre debido a que la mecha —el tubo que opera como eje de la pala del timón— no llega hasta el extremo inferior de la pala, sino hasta un punto intermedio, provocando que, ante un golpe, la energía se disperse sobre la sección inferior de la pala, flexionándola o directamente quebrándola, sin afectar sensiblemente a la mecha en sí misma, y dejando una parte del timón aun montada y operativa. La imagen de la derecha ilustra este caso, mostrando una pala de timón quebrada al medio, mostrando el extremo inferior de la mecha, justo sobre el borde donde se ha quebrado la pala del timón.

El escenario más grave se presenta cuando el impacto es tan severo que, además de romper la pala, arranca herrajes de la mecha en los timones colgantes, o desplaza la limera en los timones pasantes, generando una vía de agua en uno de los puntos más difíciles de acceder y controlar a bordo.

En una situación de este tipo, el navegante deberá enfrentarse simultáneamente a dos problemas críticos: la pérdida de gobierno, y la vía de agua.
Será necesario decidir qué situación atender primero, en función del riesgo inmediato que represente cada una para la seguridad de la tripulación y de la embarcación, en ese orden.

Las consecuencias de la rotura del timón en cuanto a la pérdida de control dependerán del tipo de embarcación. Una unidad equipada con dos motores puede mantener un grado limitado de gobierno variando la potencia de cada uno. Algo similar ocurre en embarcaciones con motores fuera de borda, que permiten orientar el empuje girando manualmente el motor.

En cambio, la situación es más comprometida en una embarcación o velero con un solo motor interno, que no dispone de medios directos para orientar la potencia.

En ese grupo solo serán una excepción aquellas embarcaciones que tengan "bow thruster" —hélices de proa— que podrán ir corrigiendo el rumbo con impulsos cortos de ese propulsor.

En los demás casos será necesario fabricar algún tipo de timón de fortuna.

Timón de fortuna
Timón de fortuna.

El método clásico para construir un timón de fortuna consiste en improvisar una caña de timón utilizando un bichero, un tangón u otro elemento resistente que permita extender un brazo de palanca hacia el agua. En uno de sus extremos se afirmará lo que haya podido recuperarse de la pala original o, en su defecto, alguna placa o tabla disponible a bordo, como las del piso o una puerta, que actuará como pala.

El montaje se completa improvisando un punto de pivote para la caña del timón de fortuna, generalmente mediante un aparejo de cabos firmemente sujetos a cornamusas u otros puntos fijos de la popa. Este aparejo debe ser lo suficientemente robusto para soportar la presión del agua, por lo que se deberán utilizar todos los materiales adecuados disponibles a bordo.

Otra forma de obtener un cierto grado de gobierno consiste en arrastrar estachas o un ancla de mar por la popa, lo que permite mantener un rumbo relativamente recto, aunque con capacidad de maniobra muy limitada.


Con esta nota terminamos el recorrido de las principales averías que pueden suceder en una embarcación y como tratarlas.
En la próxima nos introduciremos en las comunicaciones por radio.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.

Ejercicio 04.

Maniobras y gobierno de la embarcación.

Nudos: Tipos de nudos y su aplicación.


Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-2752-0

Reproducido con autorización del autor.

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