Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor

Capítulo 01: El Barco

Maniobras: Puesta al Pairo

Introducción

Puesta al pairo
Puesta al pairo.

La maniobra de ponerse al pairo es uno de esos recursos clásicos de la navegación a vela que todo timonel debería dominar. Consiste en equilibrar las fuerzas entre velas y timón para que el barco quede prácticamente detenido, con mínima arrancada y adrizado, aunque siga derivando suavemente con la fuerza de la corriente del agua. Es una técnica antigua, simple en su ejecución cuando se la entiende, pero tremendamente útil.

Si no se lo han dicho en las 28 notas anteriores a esta, se lo digo ahora.
¡Los barcos no tienen frenos!
Así es.. ni los propulsados a motor, ni los de vela, ni siquiera los de remo, tienen un pedal o un botón que permitan detenerlo.
Bueno, ahora un poco más en serio.
Si bien es cierto que, desde un punto de vista estríctamente literal, los barcos no tienen "frenos", es en todos sus modos de propulsión es posible "frenar" la marcha... o, como se dice en el argot náutico, "quitarle estropada" o "reducir la arrancada".
En los buques de propulsión mecánica se lo hace deteniendo los motores o invirtiendo la propulsión de las hélices hasta detener el barco —dependiendo de la velocidad, en embarcaciones pequeñas, puede detenérselas en cuestión de metros; sin embargo, en buques de gran desplazamiento, lograr su detención total puede llevar varias millas de recorrido—.
A los botes de remo se los puede frenar simplemente metiendo los remos en el agua, e inclusive remando a contramarcha.
En los veleros se lo puede hacer de dos formas: o bien desentando las velas, lo cual hará que el velero pierda su impulso y se detenga luego de algunos metros, o bien "poniéndolo al pairo", en cuyo caso el barco se detiene casi instantáneamente en el sitio.

Poner al Pairo

La maniobra de poner al pairo se utiliza para detener el velero, dejándolo sin estropada y manteniendo al mismo tiempo su control, sin enfacharlo.

Esto se logra dejando derivar el barco hasta el punto donde su vela de proa —genoa o foque— quede acuartelada, orientando luego la vela mayor y el timón de tal forma que compensen la fuerza derivante de la vela de proa, dejando así el velero en un punto de equilibrio, estable en su posición.

La vela de proa acuartelada hará que la proa del barco tienda a derivar —irse hacia sotavento— por eso es que la vela mayor y el timón deben orientarse de tal forma que compensen la fuerza derivante de la vela de proa manteniendo al barco equilibrado en sus fuerzas. Lograda la maniobra, se observará que el velero pierde su arrancada hasta el punto en el prácticamente se detiene, moviéndose solo en el sentido de la corriente, arrastrado por esta.

Para salir de la condición de puesta al pairo y reiniciar la navegación es suficiente con liberar la vela de proa de su acuartelamiento dejando ir la proa a sotavento, y acompañando la maniobra con los correspondientes ajustes en la vela mayor y el timón.

Por si no lo recuerda, se dice que la vela está "acuartelada" cuando la vela se mantiene portando, con el viento hinchando el paño, pero aun tomada sobre por la escota de la banda de barlovento, sin dejarla pasar a la de sotavento.

El recurso de poner el velero al pairo es útil cuando, por cualquier razón, es necesario detener el velero en el punto en el que se encuentra.

Una de esas razones, y donde es realmente importante conocer y dominar la maniobra, es en la maniobra de rescate de "hombre al agua" donde como último paso debe detenerse el barco en proximidad del náufrago.


No debe confundirse la maniobra de "pairear" con la de "enfachar".

La primera es la que se está explicando, y se utiliza para frenar el barco dinámicamente, manteniéndolo su control. El barco al pairo se mantiene en su posición relativa resistiendo y compensando el abatimiento producido por el viento. El timonel puede, inclusive, soltar el timón sin riesgo de que el barco salga del pairo y comience a navegar nuevamente.

La maniobra de enfachar, en cambio, propone detener el velero poniéndolo proa al viento, desventándolo. En esa situación ninguna de las velas se encuentra trabajando por lo cual el barco se detiene; sin embargo, requiere que el timonel mantenga la proa opuesta a la dirección del viento. Esto sucede pues el velero, enfachado, no ofrece resistencia al viento, siendo entonces empujado por este con dificultades para mantener su control.

Dicho de otra forma, con el barco al pairo, se mantiene el control, y el barco permanecerá frenado en su sitio todo el tiempo que haga falta sin siquiera ser necesario tener que tocar el timón.
El barco enfachado se encuentra sin control, más temprano que tarde el viento hará que la proa caiga hacia una banda comenzando las velas a portar nuevamente, obligando al timonel a tener que maniobrar para volver al sitio.

Ya sabemos cómo detener al velero en una posición determinada, poniéndolo al pairo. Podemos entonces explicar la maniobra de rescate de "Hombre al Agua", en la próxima nota.

Ejercicio 03.

Cabuyería: Tipos de cabos y su aplicación.

Técnicas de Fondeo.


Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-2752-0

Reproducido con autorización del autor.

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