Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor

Capítulo 01: El Barco

Maniobras: Atracar y Zarpar

Las Marinas

Las marinas son los muelles en los que se amarran los veleros, cruceros y lanchas de pequeña eslora. Su diseño tiene por objeto facilitar la permanencia y el proceso de atraque y zarpada con seguridad de esas embarcaciones.

Si bien existen diferentes diseños, todas las marinas responden en general a un mismo patrón. Constan de un muelle que puede ser fijo o flotante. Las embarcaciones se acercan al muelle y hacen firme sus cabos de amarre a alguno de los diferentes tipos de puntos colocados para tal fin sobre los mismos muelles y, del otro lado, se sostienen tomándose de boyas o pilotes.

Los muelles fijos no varían su altura con el ascenso y descenso del nivel del agua. Este tipo de muelles está generalmente asociado a espigones y murallones que forman parte de la infraestructura portuaria, construidos de hormigón, de madera o metálicas, ofreciendo mayor resistencia estructural y protección contra el oleaje. Eso los hacer más aptos para recibir buques de mayor porte y peso que el que tienen las embarcaciones deportivas y de recreo. A su vez, al estar fijos, pueden soportar grúas y el movimiento de vehículos para trasladar cargas importantes.

La única desventaja es que, al no ser flotantes, deben tomarse algunas precauciones adicionales al amarrarse a ellos, tanto para darle a los cabos de amarre la extensión suficiente para acompañar el movimiento de ascenso y descenso del agua, sin dejar al barco colgado del muelle en la bajante, o impidiendo que flote libremente en las crecientes. Ese mismo movimiento puede complicar también el embarque y desembarque de la tripulación, cuando el barco queda muy por debajo o muy elevado respecto de la superficie del muelle.

Los muelles flotantes, por su lado, se fabrican con los mismos materiales, e inclusive de compuestos plásticos, apoyadas sobre flotadores, y guiadas por pilotes o ancladas con cadenas, permitiendo que su plataforma suba y baje con el nivel del agua.

Esto permite que la embarcación amarrada siempre esté a la misma altura relativa respecto del muelle, facilitando las maniobras de amarre y zarpada, y el embarque y desembarque.

Su desventaja que son un poco más sensibles al oleaje.

Muelle flotante
Muelle flotante.

Los muelles están equipados con distintos elementos en los cuales hacer firmes los cabos de amarre.

Noray

El noray es una pieza maciza, de grán tamaño, generalmente de fundición o acero, fijada al muelle, que tiene algún tipo de reborde o saliente en el tope, para retener los cabos de amarre tomados a la pieza.

Es habitual encontrarla en muelles fijos, para tomar los cabos de amarre de mena gruesa, de embarcaciones de gran tamaño.

Bolardo

Es similar al noray pero me menor tamaño, construido de acero inoxidable o aluminio.

Son aptos para ser instalados en muelles flotantes —además de los muelles fijos— para sostener embarcaciones deportivas y de recreo.

Bita

La bita es un elemento conformado por dos columnas verticales cortas. Además de encontrarla sobre los muelles, también puede encontrársela en la cubierta de grandes embarcaciones. P

Permite hacer vueltas cruzadas con los cabos de amarre, dejando sí el amarre tomado con firmeza.

Cornamusas

Son el mismo tipo de cornamusas que se encuentran en las cubiertas de las embarcaciones, pero generalmente de mayor tamaño. Se las construye también en acero inoxidable, hierro de fundición o aluminio.

Se las usa en muelles flotantes para amarrar embarcaciones de mediano y pequeño porte.

Cáncamos y Argollas

Son anillos fijos o pivotantes, construidos también en acero inoxidable o hierro de fundición.

Se las coloca en los muelles flotantes para amarrar botes y otras embarcaciones de pequeño porte.

Noray, bita, bolardo, cornamusa y cáncamo con argollas
Noray, bita, bolardo, cornamusa y cáncamo con argollas.

Las marinas suelen contar además con una serie de servicios adicionales que hacen al confort de los navegantes, tales como la provisión de energía eléctrica y agua potable disponibles en los muelles, como así también, servicios sanitarios —baños, vestuarios y duchas—, lavadero de ropa, combustibles y, en algunos casos, personal de marinería que presta soporte durante las maniobras de amarre y zarpada.

Los Cabos de Amarre

Los cabos de amarre, también llamados "estachas", son en general de poliester, y de un grosor considerable.

Si bien, pueden utilizarse tanto cabos retorcidos como trenzados para resolver el amarre, son preferibles los primeros —los retorcidos— pues por su construcción son un poco más elásticos, reduciendo así el esfuerzo que sufre el barco y los propios cabos de amarre, mientras el barco está tomado al muelle.

Dependiendo de la dirección en la que se tiende cada cabo de amarre hacia el muelle y los demás elementos y las boyas o pilotes. será la forma en la que esos cabos trabajan sosteniendo el barco en su sitio de amarre, tomando una denominación particular en cada caso.

Los Largos

Son los cabos de amarre que, saliendo por proa o por popa del barco, trabajan en la misma dirección de aquella por la que salen.

Se los llama largos porque en general tienen buena longitud y se los utiliza fundamentalmente para mantener el barco en su ubicación en el sitio de amarre, evitando cualquier desplazamiento en el sentido longitudinal. El largo de proa impedirá que el buque se mueva hacia popa y el largo de popa hará lo mismo en el sentido contrario.

Los Springs

Son los cabos de amarre que, saliendo por la proa o por la popa, trabajan reteniendo el barco en la dirección contraria a los largos.

Son los que se utilizan para dejar el barco quieto y en posición. Su principal misión es evitar los movimientos longitudinales del barco cuando está atracado.

De esta forma, el spring de proa impedirá que el barco se desplace hacia proa y el spring de popa evitará que se mueva hacia popa.

Los Traveses

Son los cabos de amarre que trabajan en forma perpendicular al plano longitudinal del buque.

Su principal misión consiste en impedir que el barco se separe del muelle, evitando así el movimiento transversal del barco con respecto a su línea de amarre.

Los Coderas

Son los cabos que se colocan en la proa o en la popa, denominándose así codera de proa o codera de popa, y se amarran a la banda contraria a la de atraque, haciéndolos firmes a una boya, a un pilote u otro elemento firme. Suelen trabajar en dirección perpendicular, o casi perpendicular en función de las condiciones del atraque, al plano longitudinal del buque.

Se usan para mantener el barco separado del muelle —de forma contraria a los traveses— cuando las condiciones de mar y viento así lo demandan, evitando que la banda golpeé contra la amarra. También sirven como ayuda para separar el buque del muelle en aquellas maniobras que así lo requieran.

Cabos de amarre
Cabos de amarre.

Maniobra de Zarpada

Si bien la maniobra de zarpada puede ser definida como el hecho concreto de soltar amarras o levantar el ancla y comenzar a navegar, preferimos incluir en ella algunos pasos adicionales que tienen que ver con el planeamiento y la seguridad de la navegación.

La etapa de planeamiento requiere, en principio, contar con toda aquella información necesaria para definir si las condiciones meteorológicas y mareológicas permiten emprender la derrota deseada. Para ello hará falta hacerse de un pronóstico meteorológico para el momento de la zarpada y zona de navegación, y que abarque el espacio de tiempo que permanecerá navegando. Y lo mismo debe hacerse con el pronóstico de las condiciones mareológicas —condiciones de la marea—. Una vez que se ha comprobado la factibilidad para zarpar, debe verificarse el estado del barco y su equipamiento, de los elementos de seguridad, documentación requerida y de las provisiones.

Habiendo cumplido con el planeamiento y el abastecimiento de la embarcación, será momento de poner manos a la obra con la maniobra de zarpada en sí misma.

Al momento de zarpar, el barco debe estar ya preparado para navegar, con todos los elementos de su maniobra y de seguridad prestos para ser operados y con el motor encendido y regulando en neutro; en el caso de los veleros, las velas deben ya estar montadas y listas para ser izadas. Es importante que todos los tripulantes hayan sido informados por el Capitán acerca de cómo pretende efectuar la maniobra, y que mantengan la comunicación a viva voz mientras se la realiza, pues eso redundará en que se efectúe con éxito.

Maniobra de zarpada
Maniobra de zarpada.
No son muchos los puertos o fondeaderos en los cuales es posible, o está permitido, efectuar la maniobra de zarpada utilizando directamente las velas, por eso es que se la realiza inicialmente a motor para tener control sobre el barco y prevenir roturas o colisiones con otras embarcaciones… para luego, cuando ya nos encontramos navegando en aguas libres, hacer la transición a las velas.

Cuando el Capitán da la orden de soltar amarras y zarpar, debe verificarse que no haya obstrucciones en el camino a recorrer, y proceder a liberar el barco de los cabos que lo sujetan con la marina.

Si la que se está dejando es la marina propia del barco —a la que se regresa luego de cada singladura— convendrá dejar los cabos sobre el muelle en una posición que facilite luego su recuperación, haciendo lo mismo con los posteriores. Si, en cambio, se tratase de una marina en la que el barco se encuentra de visita, deberán retirarse los cabos de amarra si son propios, dejando el muelle en las mismas condiciones en las que se lo ha encontrado al arribar.

Así entonces, para retirarse de la amarra habrá que hacerlo con el motor trabajando a velocidad de seguridad —es la mínima velocidad en la que el barco puede navegar sin perder el gobierno— comenzando a salir de la marina. Si la longitud del largo utilizado para amarrarse al muelle lo permite, convendrá hacer con él un ida y vuelta desde el barco hacia la bita —o bolardo o noray, u otro...— del muelle y comenzar a soltarlo a medida que el barco va saliendo de la amarra. De esta forma si fuera necesario cancelar la maniobra de zarpada debiendo volver a amarrar, ese tripulante podrá ayudar a hacerlo, cazando el largo, acercando nuevamente el barco al muelle. Mientras el barco sale de la amarra, será conveniente que al menos dos tripulantes ubicados a cada banda controlen que la embarcación no golpee contra las vecinas.

Finalmente, después de que el barco ha quedado liberado de su amarra, y se han recuperado todos los cabos utilizados en la misma, debe continuarse navegando a motor a velocidad de seguridad hasta salir del puerto. Puede aprovecharse ese lapso hasta alcanzar aguas abiertas, para retirar las defensas estibándolas en su correspondiente pañol —compartimiento de guardado—, adujar los cabos de amarre y liberar la cubierta y cockpit de cualquier otro elemento que ya no sea necesario durante la navegación.

Maniobra de Atraque

El atraque es la maniobra de toma de amarras que, a grandes rasgos, se resuelve de forma inversa al proceso de zarpada, y también requiere de una preparación previa que comienza bastante antes de llegar a la marina.

Con la antelación suficiente, el Capitán debe explicar al resto de la tripulación como planea realizar la maniobra, asignando tareas a cada tripulante. Hecho esto será momento de comenzar a preparar los cabos y demás elementos necesarios para el amarre —por ejemplo, tener a mano el bichero, preparar las defensas, entre otras cosas—, poner en marcha el motor, tras lo cual se arriará el velamen y liberará la cubierta de cualquier obstrucción que pueda interrumpir el tránsito de los tripulantes que deban caminar sobre ella durante la maniobra de atraque. Luego, a medida que el barco se acerca a la marina, debe ir reduciéndose la velocidad a la mínima de seguridad necesaria para controlar la embarcación, mientras se procede a colocar las defensas en cada banda del barco.

Maniobra de amarre
Maniobra de amarre.

Ya en cercanías de la marina, será necesario maniobrar el barco para encarar el ingreso a la amarra, sea entrando de proa o de popa según convenga, y luego pasar el motor a punto muerto dejándolo ir con su mínima estropada —no conviene apagar el motor, pues podría ser necesario disponer de él en algún momento de la maniobra si ésta se complicase— ubicando al mismo tiempo un tripulante sobre cada una de las bandas para que preste ayuda guiando el ingreso del barco en su amarra, protegiéndolo de posibles golpes contra las embarcaciones vecinas.

¿Qué conviene, amarrar de proa o de popa?
La respuesta depende del caso.
Si bien es mucho más fácil amarrar de proa que de popa, pues se tiene mejor control de la embarcación, algunos veleros y la gran mayoría de las lanchas y cruceros están diseñados para amarrar de popa —es decir, con la popa contra el muelle— pues desde ella es más fácil pasar hacia y desde la marina.
Sin embargo, cuando se trata de veleros y embarcaciones de gran calado que deben amarrar en muelles ubicados en márgenes de ríos o lagos o sobre costas rocosas donde hay diferencias de profundidad notables, conviene amarrar de proa de tal forma que el quillote y especialmente el timón, queden en la zona más profunda disminuyendo así el riesgo de roturas.

Las primeras amarras que se toman son las exteriores al muelle o marina, las cuales deberán hacerse firmes en sus correspondientes cornamusas a medida que el barco ingresa en ella y luego se toman las amarras al muelle ayudándose con un bichero o haciendo pasar a un tripulante a la marina para que asista a la maniobra.

Una vez que el barco ha quedado sujeto mediante sus cabos de amarre, se puede apagar el motor, finalizando así el proceso de atraque. Tenga en cuenta que, si el muelle no es flotante, deberá dejar suficiente cabo de amarre libre para permitir que el barco acompañe el ascenso y descenso de la marea.

En otros amarraderos, donde no existen boyas o pilotes para hacer firme el extremo del barco que queda en aguas abiertas, deberá soltar primero un ancla a distancia suficiente, y luego continuar la aproximación al muelle. En esta situación conviene marcar la posición del ancla con un orinque —es un boyarín que marca la posición en la que está ubicada el ancla— para informar al resto de los barcos que transitan el atracadero sobre la presencia del ancla y, especialmente, la extensión del aparejo de fondeo.

En cuanto a la extensión de cabo y cadena a solar, vale el mismo criterio de una situación de fondeo tradicional.

Un consejo.
Si va a atracar en un puerto al cual llega por primera vez, tómese su tiempo antes de amarrar… de una vuelta navegando a poca velocidad reconociendo el sitio y buscando el mejor espacio para acomodar su barco.
Tenga en cuenta la dirección e intensidad del viento. Uno fuerte de popa o de proa puede controlarse con la ayuda del motor al entrar a la amarra, mientras que los vientos cruzados pueden complicar la maniobra abatiendo su barco sobre los que se encuentren atracados a sotavento.

Amarre en Muelle a Sotavento

Cuando deba amarrarse en una marina ubicado a sotavento, con vientos relativamente fuertes, y sin tener boyas o pilotes que ayuden a retener la embarcación mientras se acerca al muelle, puede resolverse la situación creando un punto de sostén apelando al aparejo de fondeo.

El procedimiento consiste en dejar caer el ancla de trabajo —la principal, más pesada— a una distancia prudencial del muelle —dos o tres esloras, o más, dependiendo de la fuerza del viento—en la ubicación que convenga teniendo en cuenta la dirección en la cual se moverá el barco al ser empujado por el viento. Ya con el sostén del ancla, deberá ir soltándose cabo del aparejo de fondeo, dejando que el barco vaya acercando lentamente su popa al muelle.

Ya con la popa del barco a corta distancia del muelle, debe retenerse el cabo del fondeo en una cornamusa de proa para impedir que el barco siga acercándose, y tender desde popa un cabo de amarre a la bita o bolardo más accesible hacia sotavento.

Logrado esto, y con las defensas colocadas sobre la banda de sotavento, debe comenzar a soltar nuevamente el cabo del aparejo de fondeo de, tal forma que la proa continúe acercándose al muelle de forma controlada.

Ya con el barco apoyado en el muelle, puede establecer un "largo de proa" para asegurar que la embarcación quede sujeta al muelle. Luego puede tensar el cabo del aparejo de fondeo para separar la proa a fin de evitar golpes.

Amarre en muelle a sotavento
Amarre en muelle a sotavento.
Note que esta maniobra está explicada para realizarla sin utilizar el motor.

Luego, para soltar amarras y zarpar, se libera primero el largo de proa al mismo tiempo que se caza el cabo de fondeo para separar la proa del muelle, Después se suelta el largo de popa mientras se continúa cazando el cabo del ancla dirigiendo la embarcación hacia aguas abiertas, donde, una vez que se haya recuperado el fondeo, se iniciará la navegación.


En la próxima nota explicaremos como realizar las diferentes maniobras de remolque.

Ejercicio 03.

Cabuyería: Tipos de cabos y su aplicación.

Técnicas de Fondeo.


Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-2752-0

Reproducido con autorización del autor.

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