Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
07-Oct-2025
9 minutos
Capítulo 01: El Barco
El Velamen: Rumbos de Viento
Definiciones
Se llaman rumbos de viento o rumbos de vela a la dirección en la cual el viento aparente incide sobre el velero, y en ese sentido encontramos los siguientes:
Rumbo de Ceñida
"Ceñir" significa navegar llevando la proa en un ángulo lo más próximo posible a la dirección de la que proviene el viento, es decir tratando de mantener el menor ángulo posible respecto de la dirección del viento.
Dependiendo del tipo de barco, el ángulo de ceñida estará en el orden de los 035º a 045º para un velero de crucero, y entre los 030º a 035º para los veleros de alta performance o de regata.
Para conocer cuál es el ángulo límite de un barco con respecto al viento aparente, debe orzarse —llevar la proa hacia la dirección de donde proviene el viento— hasta el punto en el que las velas comienzan a desventarse, perdiendo su tensión y dejando de trabajar. Ese será entonces el ángulo límite de ceñida del velero.
La "ceñida ardiente" es el rumbo en el que el barco navega al límite de la ceñida, casi al punto de quedar desventado. En este rumbo se debe llevar la vela mayor y la de proa sobre la línea de crujía —cazando las escotas y llevando el carro del traveller a barlovento— para lograr que entre ambas formen prácticamente un mismo perfil aerodinámico, con un embolsamiento general muy bajo.
"Los caballeros no ciñen".
Este viejo refrán marinero encierra, con una sonrisa, una gran verdad práctica: navegar de ceñida, donde no solo se navega contra el viento sino también contra el oleaje, no es realmente una de las más confortables formas de surcar las aguas. En esa condición, y especialmente con vientos fuertes, el barco va escorado, cabeceando las olas que, además de mojar la cubierta, empapan también a los tripulantes... las velas trabajan al límite y el mástil se sacude con cada golpe de ola... y cada maniobra exige precisión y esfuerzo.
Por eso, entre navegantes, se dice que "los caballeros no ciñen", insinuando que quienes pueden permitírselo prefieren rumbos más amables, como el "través" o el "largo", donde el barco avanza más graciosamente y sin sobresaltos.
Esa frase no es una regla, es mas bien una broma que combina ironía y sabiduría náutica: los navegantes experimentados saben que, si el viento no acompaña, a veces lo más elegante es esperar.
El tamaño de la vela mayor en rumbo de ceñida es importante.
Si la vela mayor es demasiado grande para el viento que se tiene, sucederá que el barco comenzará a aumentar su escora y la tendencia a orzar —a irse hacia la dirección desde donde proviene el viento— siendo esto señal de que se debe reducir la presión del viento sobre esa vela, sea achicando su tamaño, a partir de la toma de rizos, o simplemente filando —soltando— algunos centimetros de la escota o, mejor aun, dejando ir el traveller a sotavento.
Rumbo a Un Descuartelar
"A un descuartelar" es el rumbo de viento siguiente al de ceñida, y se logra dejando derivar el barco —es decir, dejándolo ir hacia sotavento, a la dirección a la que va el viento— hasta alcanzar un ángulo de entre 060º a 070º grados con respecto a la dirección del viento aparente.
En este rumbo, las velas van algo más abiertas y las escotas más sueltas que en el de ceñida, pudiéndose aprovechar algo más su embolsamiento para producir más fuerza de tracción.
Rumbo de Través
Se navega de "través" cuando el barco lleva un ángulo aproximado de 090º respecto de la dirección del viento aparente, recibiéndolo justamente por el través del velero.
Este es uno de los rumbos francos.
En esta condición se llevan las velas abiertas en un punto medio, con sus embolsamientos desplazados hacia la parte delantera —hacia el gratil de la vela— generando así una fuerza de tracción considerable. La resistencia que generan el quillote y el casco son en este caso menores que en los rumbos de ceñida y a un descuartelar.
Rumbo a un Largo
Este rumbo es el que corresponde cuando se navega llevando un ángulo de unos 120º con respecto al viento aparente.
Es también un rumbo franco, en el cual se filan —se sueltan— las escotas para abrir aún más las velas. En el caso de la vela mayor puede inclusive correrse el carro del traveller hacia sotavento, abriéndolo por su carril para aliviar la presión en el timón. En este rumbo también puede filarse el stay popel y la driza de la vela mayor para darle algo más de embolsamiento a esa vela.
Embolsamiento... Embolsamiento...
El autor ya nombró esa palabra un montón de veces y aun no explicó de que se trata.
Paciencia... seguramente lo hará en las próximas notas, cuando comience a tratar el tema "trimado" de las velas.
Si la fuerza del viento lo permite, es un rumbo adecuado para montar un spinnaker asimétrico o un gennaker.
Rumbo de Aleta
Se navega en este rumbo cuando se lleva un ángulo de unos 150º respecto de la dirección del viento aparente.
Se lo trata también como un viento franco.
Navegando en esta condición conviene cazar el vang para evitar que la botavara se eleve, asegurando así que se ofrece al viento mayor superficie de velamen. Con viento fuerte el balanceo del barco puede ser un inconveniente y debe prestarse mucha atención al timón. Si se va a navegar durante un largo periodo de tiempo manteniendo este rumbo, es conveniente armar un aparejo de retenida de la mayor para evitar "trasluchadas" inesperadas.
La "trasluchada" —o trabuchada, que no es el término correcto— es la maniobra de pasar la botavara de una banda a la otra, que se realiza de forma controlada durante una virada.
La trasluchada inesperada o accidental es, obviamente, la que sucede fuera de control. En ese caso la botavara pasa de un lado al otro violentamente, con el peligro que eso implica para las gorras —y lo que está debajo de ellas— de los que se encuentren en su camino.![]()
Si la fuerza del viento lo permite, es un excelente rumbo para aprovechar las ventajas del spinnaker.
Rumbo de Popa Redonda
En este rumbo el viento entra directamente por la popa del barco, navegando entonces en la misma dirección del viento, es decir, a 180º de su dirección.
A pesar del significado del dicho popular… ese que asocia el "viento en popa" a una muy buena condición, la navegación en popa redonda es quizás la más complicada de todas.
No solo es un rumbo lento —de hecho, se logra más velocidad navegando con el viento por la aleta, haciendo piernas en zigzag— sino que debe prestarse mucha atención para evitar las trasluchadas involuntarias, especialmente si hay algo de oleaje.
En este rumbo se filan las escotas abriendo las velas al máximo. Sin embargo, la vela de proa queda "blanqueteada", sin recibir viento de forma plena, rindiendo poco o nada, pues el flujo de aire está obstruido por la vela mayor. La solución más común para esta situación consiste en llevar la vela de proa hacia la banda de barlovento —o sea, cambiarla de banda— utilizando inclusive el tangón para mantenerla extendida sobre esa banda, ganando así superficie de empuje útil. Esta configuración se denomina navegar a "orejas de burro".
Vale en este caso la misma recomendación que para el caso de la navegación por la aleta. Si se va a navegar durante un largo periodo de tiempo en este rumbo, conviene armar un aparejo de retenida para la vela mayor —para evitar trasluchadas accidentales—.
En esta nota definimos los rumbos de viento, por lo que ya tenemos todos los conocimientos como para empezar a trabajar con el trimado de las velas, que es lo que haremos en las próximas cuatro notas.
. Mientras tanto, si se anima, puede utilizar el siguiente ejercicio de autoevaluación de conocimientos, para chequear lo aprendido hasta el momento.
Fuentes
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.
ISBN 978-987-88-2752-0
Reproducido con autorización del autor.
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