Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
08-Dic-2025
11 minutos
Capítulo 04: Meteorología
Parámetros Atmosféricos: La Presión Atmosférica
Introducción
Dentro del estudio de la atmósfera, la presión atmosférica ocupa un lugar central porque gran parte de la dinámica del tiempo —vientos, formación de nubes, tormentas...— surge precisamente de sus variaciones.
Definiciones
En física, la presión es la fuerza que un sólido, líquido o gas ejerce sobre una superficie. En meteorología, hablamos de presión atmosférica para referirnos a la fuerza ejercida por el peso de la masa de aire sobre todo lo que se encuentra en la superficie terrestre.
Aunque solemos imaginar al aire como algo ligero, la atmósfera posee una masa considerable, y esa masa presiona continuamente sobre nosotros. Su distribución no es uniforme: cambia en función de la temperatura, la humedad y los movimientos verticales del aire. Como resultado, la presión varía de un lugar a otro, generando diferencias que, entre otras cosas, hacen que grandes volúmenes de aire se muevan desde zonas de mayor presión hacia zonas de menor presión. Ese desplazamiento es, en esencia, lo que percibimos como viento.
Unidades de Medida e Instrumentos de Medición
La presión atmosférica se mide con un barómetro —tanto analógico como digital— mientras que el barógrafo permite registrar sus variaciones a lo largo del tiempo, trazando la evolución de la presión en una gráfica continua.
Las unidades más utilizadas en meteorología son el hectoPascal —que significa 100 Pascales, y se abrevia "hPa"— y el milibar —abreviado "mbar"—; ambas son equivalentes, ya que:
| 1 hPa | = 1 mbar = 100 Pascales |
En Argentina, como en la mayoría de los servicios meteorológicos del mundo, la unidad adoptada es el hectoPascal.
Existen otras unidades de uso menos frecuente en meteorología —como el kilogramo por centímetro cuadrado (kg/cm²) o la libra por pulgada cuadrada (psi)— que se emplean más habitualmente en ingeniería y sistemas de presión industrial. El Pascal (Pa), por su parte, es la unidad básica de presión del Sistema Internacional de Unidades.
El Pascal es la unidad de medida de presión del Sistema Internacional de Unidades, anteriormente conocido como Sistema Métrico Decimal.
Isobaras e Isohipsas
Los datos de presión atmosférica obtenidos en distintas estaciones meteorológicas permiten representar los campos de presión y localizar las zonas de altas y bajas presiones —anticiclones y ciclones— en las cartas y mapas meteorológicos.
Para ello se utilizan dos tipos de líneas:
Isobaras
Son líneas que unen puntos de igual presión atmosférica reducida al nivel de la superficie. Son las que se emplean en los mapas de tiempo en superficie.
Isohipsas
Son líneas que unen puntos de igual altura geopotencial en un determinado nivel de presión. Se utilizan en los mapas de altura para analizar la circulación en niveles medios y altos de la atmósfera.
El plano de los 500 hPa, correspondiente aproximadamente a los 5.500 metros de altitud —la llamada capa media de la atmósfera— es especialmente útil porque permite visualizar la circulación general del aire en altura, ya que influyen y empujan a las masas de aire en la superficie.
En este nivel, el viento fluye casi paralelo a las isohipsas, siguiendo su curvatura, y en nuestras latitudes lo hace predominantemente desde el Oeste hacia el Este, reflejando la dinámica de los vientos del Oeste en altura.
Tanto las isobaras como las isohipsas —trazadas en negro y azul, respectivamente en el grafico que acompaña este texto— se informan con el valor de presión que representan anotado sobre ellas.
Presión Atmosférica Media
Para interpretar correctamente las isóbaras y distinguir una zona de alta o baja presión, conviene tener presente cuál es el valor de presión atmosférica media a nivel del mar. Ese valor es 1013,25 hPa, que corresponde a la denominada atmósfera estándar.
Es importante tener en cuenta que no se trata de un valor fijo, sino de un promedio teórico, utilizado internacionalmente como referencia.
En la práctica meteorológica, cualquier presión por encima de ese valor suele considerarse dentro del rango de un sistema de alta presión, mientras que los valores por debajo indican la presencia de una baja presión. Cuanto más se alejen esas cifras del valor estándar—y especialmente si las isóbaras se cierran— mayor será la intensidad y organización del sistema: un anticiclón bien desarrollado mostrará valores elevados de presión en superficie, del orden de los 1020 hPa o más, y una depresión profunda puede caer por debajo de los 1000 hPa.
Interpretación de las Isóbaras en los Mapas Meteorológicos
Las isóbaras no solo permiten visualizar cómo se distribuye la presión en un área determinada, sino que también nos ayudan a identificar con rapidez la presencia de altas y bajas presiones y a interpretar la dinámica del viento que orientará nuestra navegación.
Para determinar si un conjunto de isóbaras representa una zona de alta o de baja presión, basta con observar los valores numéricos impresos sobre ellas —por ejemplo: 1008, 1012, 1020 hPa— y compararlos con el valor de presión media: 1013,25 hPa. Si los valores que muestran las isobaras son superiores al de la presión media, se trata entonces de una zona de altas presiones relativas, y si las isobaras muestran números más bajos que el de la presión media, estarán indicando una zona de baja presión relativa.
¡Atención!
Esta definición puede tener excepciones que deben ser remarcadas para interpretar correctamente los campos isobáricos.
Supongamos que, por ejemplo, encontramos que toda una región sobre un mapa meteorológico muestra isobaras con valores superiores al de la presión media, digamos en el orden de los 1028 hPa a 1032 hPa, con una zona redondeada, bien delimitada, donde la presión atmosférica está entre los 1014 hPa y 1018 hPa, números que también están por arriba del valor de la presión media.
Lo que se tendrá en ese caso es una zona de baja presión relativa a las altas presiones que la rodean.
Es decir que, si bien las isobaras muestran "altas presiones", en realidad se tiene un campo isobárico mostrando una depresión dentro de una región de mayores presiones, condición que como mínimo cambiará la dirección de los vientos, pudiendo producir además algún tipo de situación convectiva que derive en tormentas locales.
Cuando las isóbaras se cierran en forma de óvalos o círculos concéntricos y los valores aumentan hacia el centro, estamos ante un anticiclón —alta presión—. Si, por el contrario, los valores disminuyen hacia el centro, la figura corresponde a un ciclón o depresión —baja presión—.
Otro aspecto importante es la separación entre isóbaras, que indica el gradiente de presión. Cuanto más juntas aparecen, mayor es la diferencia de presión entre dos zonas próximas, y por lo tanto más intenso será el viento. Isóbaras muy cerradas y juntas alrededor de una zona de baja presión suelen anunciar temporales.
En cuanto a distinguir un anticiclón semipermanente de uno migratorio, el criterio es principalmente geográfico y estacional. Los anticiclones semipermanentes —como el del Atlántico Sur, el de las Azores o el del Pacífico Sur— aparecen de manera reiterada en la misma región del planeta y mantienen posiciones bastante estables a lo largo del año, aunque se expanden y contraen según la estación. Su presencia tiene patrones bien definidos: siempre los encontraremos, por ejemplo, entre los 25º y 35º de latitud, asociados a las altas presiones subtropicales. Los anticiclones migratorios, en cambio, se desplazan con los sistemas frontales, moviéndose con un arrumbamiento general hacia el Noreste en el hemisferio Sur y hacia el Sureste en el hemisferio Norte, variando entonces su posición día a día.
Rangos Típicos de Presión en los Distintos Sistemas Atmosféricos
En meteorología práctica, especialmente en la utilizada por navegantes, ciertos rangos de presión ayudan a identificar con rapidez el tipo y la intensidad de los sistemas atmosféricos presentes en una región.
Anticiclones Semipermanentes
Suelen presentar valores relativamente altos y estables, típicamente entre 1018 y 1032 hPa, aunque en situaciones de fuerte subsidencia pueden superar los 1035 hPa.
Anticiclones Migratorios
En el hemisferio Norte suelen tener valores de presión modestos y gran variabilidad. Lo habitual es encontrarlas entre 1012 y 1025 hPa, pero rara vez superan los 1028 hPa. Como todos los anticiclones migratorios, se desplazan detrás de los frentes fríos y pueden mantenerse durante dos o tres días antes de debilitarse.
En el hemisferio Sur, en cambio, los anticiclones migratorios suelen presentar valores relativamente altos, con presiones entre los 1020 y 1030 hPa, y no es raro que superen los 1032 a 1035 hPa en situaciones de fuerte subsidencia del aire frío y seco.
A diferencia de lo que sucede en el hemisferio Norte, en el hemisferio Sur estos anticiclones pueden mantenerse activos durante varios días mientras avanzan hacia el Noreste. Su tránsito completo —desde su formación al hasta su absorción o integración a los anticiclones semipermanentes— puede llevar entre cinco y siete promedio, dependiendo de la estación y del estado de la circulación general.
Bajas Presiones Frontales
Son las bajas asociadas a los frentes que afectan nuestras latitudes. Sus valores comunes oscilan entre 1000 y 1008 hPa, aunque pueden caer a 995 a 998 hPa cuando el sistema está bien desarrollado o se profundiza rápidamente.
Ciclones Extratropicales
Cuando una baja se intensifica de forma marcada —por fuerte contraste de masas de aire o procesos de ciclogénesis— los valores pueden descender por debajo de 990 hPa, y en casos intensos, alcanzar 970 a 980 hPa.
Depresiones Tropicales y Ciclones Subtropicales
En latitudes más bajas, las depresiones pueden mostrar valores entre 990 y 1005 hPa, aunque en ciclones tropicales maduros —nos referimos a los huracanes y tifones, que transitan sobre las aguas de las franjas ecuatoriales de los océanos— la presión puede descender a valores extremos por debajo de 950 hPa.
En la próxima nota definiremos la temperatura del aire, y en la siguiente la humedad relativa. Y luego entraremos en la explicación de cómo y porque ocurre el viento.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.
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Ejercicio 07.
Meteorología.
Fuentes
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.
ISBN 978-987-88-2752-0
Reproducido con autorización del autor.
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