Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
06-Dic-2025
10 minutos
Capítulo 04: Meteorología
La atmósfera: Los Sistemas de Presión Atmosférica, Anticiclones y Ciclones
Los Sistemas de Presión Atmosférica
Tras comprender cómo la circulación general de la atmósfera distribuye el calor y la energía alrededor del planeta mediante las celdas de Hadley, Ferrel y Polares, es posible avanzar hacia un nivel de organización más concreto: los grandes sistemas de presión que gobiernan el tiempo meteorológico a escala regional.
La atmósfera, al moverse según patrones relativamente estables, tiende a formar por un lado zonas donde el aire relativamente más frío se acumula conformando masas de aire de gran volumen y que, por lo tanto, ejercen mayor presión sobre la superficie terrestre y, por otro lado, regiones donde el aire relativamente más cálido asciende dejando una zona de menor presión en superficie. Las primeras se las denominan zonas anticiclónicas o simplemente anticiclones, y a las segundas se las llama zonas de bajas presiones o ciclones.
Comprender cómo se forman, dónde se ubican y cómo se comportan estos sistemas es esencial para interpretar cartas meteorológicas, anticipar cambios de tiempo y planificar con cualquier travesía.
Anticiclones
Los anticiclones o zonas de alta presión se forman en aquellas regiones del planeta donde las temperaturas son relativamente inferiores a las que se registran en las zonas terrestres lindantes. Y esto ocurre porque a menores temperaturas los gases se comprimen aumentando en consecuencia su densidad y su peso específico, ejerciendo entonces mayor presión sobre la superficie.
A su vez, las aguas de los océanos, al estar en constante movimiento, mantienen un rango de temperaturas más estable que las superficies continentales, las que alcanzan niveles de temperatura mucho más elevados durante el día mientras absorben la energía del Sol, liberándola a la atmósfera paulatinamente durante las noches. Esto da como resultado que, particularmente en las zonas tropicales —es decir, entre los trópicos— las aguas de los océanos tengan temperaturas relativamente inferiores a las que se registran en las tierras adyacentes.
Este efecto, las diferentes temperaturas de las aguas y los continentes, se traslada al aire que se encuentran sobre directamente en contacto sobre cada zona. Así entonces, el aire que está en contacto con las aguas oceánicas tendrá temperaturas relativamente más bajas, formando por lo tanto masas de aire más densas y de mayor presión, que el aire en contacto con las superficies terrestres.
Esas masas de aire bien determinadas, con mayor presión relativa, ubicadas sobre los océanos toman el nombre de anticiclones semipermanentes pues evolucionan hacia el Norte y el Sur siguiendo los cambios de las estaciones. En el verano austral —verano del hemisferio Sur— se desplazan hacia el Sur, haciendo lo contrario en el verano boreal.
Esos anticiclones semipermanentes, apoyados sobre los océanos, se conocen con los siguientes nombres.
ASPS: Anticiclón Semipermanente del Pacífico Sur.
ASPN: Anticiclón Semipermanente del Pacífico Norte.
ASAS: Anticiclón Semipermanente del Atlántico Sur.
ASAN: Anticiclón Semipermanente del Atlántico Norte o Anticiclón de las Azores.
ASI: Anticiclón semipermanente del Índico.
Anticiclones semipermanentes.
El movimiento general de la atmosfera terrestre es el que determina que esas masas de aire —los anticiclones— giren en sentido antihorario en el hemisferio Sur y en sentido horario en el hemisferio Norte.
Las masas de hielos polares son también zonas generadoras de anticiclones. Las bajas temperaturas reinantes en los polos hacen que el aire que se encuentra en contacto con ellas se enfríe, aumentando su densidad y peso, y por lo tanto su presión en un proceso continuo. Partes de esas masas de aire de alta presión localizadas sobre las zonas polares se desprenden periódicamente y comienzan a evolucionar hacia latitudes más bajas —siguiendo un rumbo Noreste en el hemisferio Sur y Sureste en el hemisferio Norte— llevadas por la rotación terrestre.
La gota que desborda el vaso es el mejor ejemplo para explicar esto.
Supongamos que en lugar de un vaso tenemos un plato playo puesto a girar a baja velocidad, y que mientras gira comenzamos a soltarle gotas de agua sobre su centro. Cada gota de agua que caiga irá agregándose a la anterior haciendo crecer la masa de agua acumulada sobre el plato... este proceso continuará hasta el punto en el que esa masa de agua ceda a la fuerza centrífuga despidiendo una masa de agua más pequeña que saldrá caminando fuera del plato en el sentido en el que éste gira.
Bueno, el aire en los polos opera como las gotas de agua que caen en el plato.
La masa de aire polar —la que está por sobre los polos— aumenta su peso específico a medida que el frio va comprimiendo el volumen de aire más cálido que se encuentra sobre ella, y este proceso de enfriamiento, compresión y aumento de la presión, continúa hasta que la masa de aire enfriada no puede sostenerse sobre los hielos polares, desbordando en burbujas más pequeñas que se dirigen hacia el borde del plato, que viene siendo el ecuador.
Anticiclones migratorios.
Esas masas de aire que se sueltan de las zonas polares son también anticiclones, pues su temperatura es más baja y su presión relativa más alta que la del aire que las circunda y, producto de la rotación terrestre, giran en sentido antihorario en el hemisferio Sur y en el sentido contrario en el hemisferio Norte. Sin embargo, y puesto que migran desde los polos hacia las zonas ecuatoriales, se los denomina anticiclones migratorios.
Los anticiclones migratorios imponen a su paso las condiciones típicas de estas masas de aire, y que tienen que ver con su génesis. Esto es, temperaturas relativamente más bajas que las que imperan en las zonas aledañas pues transportan aire frio polar, y buenas condiciones de tiempo pues el aire frio y la alta presión relativa impide que el aire húmedo de la superficie se eleve formando nubosidad. El borde de las masas anticiclónicas se caracteriza por presentar vientos fuertes a muy fuertes mientras que en su centro tienden a reinar las calmas.
Y a su vez, a medida que estos anticiclones migratorios avanzan, van elevando paulatinamente su temperatura y reduciendo su presión, debido a que absorben el calor del sol y la radiación reflejada por el suelo y arrastrando en su giro las condiciones atmosféricas de las masas de aire que los rodean.
La Cordillera de los Andes es en nuestro continente un obstáculo que condiciona el avance de los anticiclones migratorios, pues solo pueden ingresar en nuestro territorio pasando por sobre las cumbres más bajas, al Sur de los 35º S a 40ºS de latitud. Este efecto puede verse en la carta meteorológica de la derecha, donde se ha resaltado el anticiclón migratorio que sufre una curvatura en su forma para pasar sobre la Cordillera de los Andes, en la latitud que hemos dicho, al Sur de las cumbres más altas.
Ciclones
Las depresiones o áreas de bajas presiones son las que definen las zonas ciclónicas, y a nivel de la superficie se generan por elevación de la masa aire, que al hacerlo crea una zona de baja presión relativa en superficie respecto de las áreas lindantes. Ese ascenso puede deberse al simple calentamiento de la masa de aire, o bien porque ésta se ha visto obligada a compensar divergencias en las capas altas de la tropósfera.
Modelo compensatorio de Dines.
Hablemos de la divergencia de las capas de aire en altura.
Tal como los autores le han dicho, un centro de alta presión en superficie se genera a partir de la compresión del aire que lo rodea, el cual desciende justamente porque ese proceso de compresión hace que reduzca su volumen, aumentando su peso específico, produciendo a su vez una depresión en las capas altas de la atmosfera que se compensa con el aire que converge de las zonas contiguas.
Y a su vez, ese flujo de aire que se dirige a la zona de convergencia en altura produce depresiones, o zonas de divergencia, al mismo nivel que también deben compensarse elevando el aire de las capas bajas de la atmósfera, acción que termina generando zonas de baja presión relativa a nivel de la superficie, que terminan compensándose con el aire que sale de las zonas de alta presión del mismo nivel, es decir, desde los anticiclones.
Este movimiento de circulación del aire se lo conoce como Modelo Compensatorio de Dines, que debe su nombre a William Henry Dines, un meteorólogo inglés que a principios del siglo pasado —el siglo XX— se encargó de estudiar los fenómenos que ocurrían en las capas altas de la Tropósfera.
Cinturón de bajas circumpolares.
Las zonas de baja presión o ciclónicas se caracterizan por tener menores presiones y temperaturas relativamente más cálidas que las de las regiones que las rodean, con valores de humedad más altos y presencia de nubosidad que puede producir nieblas y neblinas además de lluvias y lloviznas.
En nuestra región, las depresiones se generan en dos grandes zonas.
Una de ellas es el cinturón de bajas presiones circumpolares, conformado por una serie de depresiones —bajas presiones— que circulan alrededor del continente antártico, afectando las costas chilenas, el Pasaje de Drake, el Sur de la Patagonia y las aguas del Atlántico Sur —y en el lado opuesto, el Sur de Australia y Nueva Zelanda—. De este cinturón de bajas presiones circumpolares se desprenden ciclones que evolucionan particularmente sobre la costa chilena del Pacífico o cruzando la Patagonia.
En el hemisferio Norte existe también un cinturón de bajas circumpolares que gira alrededor de los hielos del polo Norte.
La región Norte de Argentina y Sur de Bolivia, al pie de la Cordillera de los Andes, es otra de las zonas productoras de bajas presiones en el subcontinente sudamericano.
En ese caso se generan por el efecto del paso de los vientos de altura, fríos y secos sobre los picos de los Andes, que arrastran las masas de aire más cálidas de la superficie, elevándolas y dejando en su lugar depresiones —bajas presiones— a nivel de la superficie.
Esta zona de baja presión está en permanente expansión debido al paso continuo del viento sobre la Cordillera de los Andes, soltándose periódicamente de ella celdas de baja presión que evolucionan hacia el Sureste hasta disiparse sobre el Océano Atlántico o unirse al cinturón de bajas circumpolares.
Cuando esas bajas presiones que se desprenden de la zona generadora al pie de la Cordillera de los Andes quedan atrapadas entre de dos masas de aire anticiclónicas, puede dar origen también a procesos de ciclogénesis —generación de ciclones— debido al efecto de cizallamiento que ocurre cuando los vientos de la zona anterior de un anticiclón migratorio —que avanza, girando en sentido antihorario en nuestro hemisferio— encierran esa zona de baja presión contra los vientos de la zona posterior del anticiclón semipermanente, en el que los vientos giran en el sentido contrario.
Cizallamiento y ciclogénesis.
Las fuerzas y direcciones contrarias de esos vientos hacen que las bajas presiones que quedan encerradas entre ellos comiencen a acompañar el movimiento del aire en cada lado, aumentando su velocidad de giro y disminuyendo su presión relativa, produciendo vientos y tormentas muy fuertes.
Cuñas y Vaguadas
Las vaguadas son valles de baja presión que se desarrollan en la franja de contacto entre dos masas de aire —anticiclones— y se determina por el eje de menores presiones existentes en esa zona.
La imagen que acompaña este párrafo grafica la ubicación y forma de una vaguada frontal, es decir la que queda configurada en el frente de contacto entre dos anticiclones.
A la izquierda de la imagen se muestra una carta meteorológica en la cual se ha señalado la ubicación de los dos anticiclones y de la vaguada. Sobre la derecha se ha extraído un sector del campo isobárico, indicando también la ubicación de los anticiclones y el eje de la vaguada. Y sobre ese gráfico se ha representado un corte vertical del campo isobárico en el que se simula el valle que forma la vaguada.
En la parte delantera de la vaguada se genera casi siempre —depende de otras condiciones— un área amplia de mal tiempo, debido a que en esa zona ocurren siempre movimientos de ascenso de aire, que producen que el vapor de agua existente en capas bajas de la atmósfera se enfríe y condense durante su ascenso, formando abundante nubosidad que luego podría producir precipitaciones.
Las cuñas, por otro lado, son zonas de alta presión proyectadas desde las masas anticiclónicas —es decir, las masas de aire de alta presión— que, justamente, se introducen como cuñas debajo de otras masas de aire.
Delante de la cuña predominan los movimientos de descenso del aire, que generan una disminución de la humedad, disolviendo la nubosidad, y resultando entonces en buen tiempo.
Anticiclones semipermanentes.
Supongo que ya vio la cantidad de sinónimos que se han usado en este artículo para nombrar a los anticiclones y las bajas presiones, ¿no?
Solo quería repasarlos, para que queden claros.
Por un lado, anticiclón es sinónimo de masa de aire.
Y, por el otro, ciclón, es sinónimo de zona de baja presión, o depresión.
Espero le sirva.
Ley de Buys Ballot
Ley de Buys Ballots.
El método Buys Ballot permite establecer la posición de los centros de alta y baja presión a partir de la dirección desde donde sopla el viento.
Cuando un observador —ubicado en el hemisferio Sur en este caso— recibe el viento en su espalda, significa que tiene las altas presiones atrás a su izquierda y las depresiones adelante a su derecha. En el hemisferio Norte sucede lo contrario, Cuando el observador recibe el viento en su espalda, significa que tiene las altas presiones atrás a su derecha y las bajas adelante a su izquierda.
Este método no aplica cuando.
Los vientos se deben a cambios de temperatura —es decir, donde dominan las brisas en lugar del viento—.
Las condiciones del terreno —la orografía, o las edificaciones, por ejemplo— puedan alterar la trayectoria de los vientos.
En las zonas ecuatoriales.
Christoph Hendrik Diederik Buys Ballot.
Christoph Hendrik Diederik Buys Ballot fue un meteorólogo neerlandés que vivió entre 1817 y 1890, célebre por formular la Ley de Buys Ballot, que el autor acaba de explicar. Fundó y dirigió el Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos —KNMI— donde organizó una de las primeras redes modernas de observación meteorológica.
Su trabajo sentó bases esenciales para la meteorología práctica y la navegación.
Hemos dado un paso más, definiendo las masas de aire y las depresiones atmosféricas.
En las próximas tres notas definiremos los parámetros con los que se miden la presión atmosférica, la temperatura del aire, y la humedad relativa. Y luego entraremos en la explicación de cómo y porque ocurre el viento.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.