Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
02-Nov-2025
7 minutos
Capítulo 03: Navegación
El Magnetismo Terrestre: Causas y Variaciones
Introducción
Desde tiempos muy antiguos, los navegantes descubrieron que una aguja imantada, libre para girar, tiende a orientarse siempre en una dirección determinada, señalando aproximadamente el Norte y el Sur. Este fenómeno se debe a que la Tierra se comporta como un enorme imán, rodeado por un campo magnético que influye sobre todos los cuerpos magnetizados que se encuentren dentro de él.
El magnetismo terrestre es, por tanto, el conjunto de efectos producidos por ese campo magnético natural de la Tierra. Dicho campo puede representarse, de manera simplificada, como si existiera una gran barra imantada inclinada dentro del planeta, cuyos polos magnéticos —Norte y Sur— no coinciden exactamente con los polos geográficos.
Esta diferencia entre ambos sistemas, el magnético y el geográfico, da origen a una serie de correcciones que el navegante debe conocer y aplicar para determinar con precisión el rumbo del barco.
Comprender el magnetismo terrestre es, por ello, el punto de partida para resolver el problema de la dirección, uno de los cuatro problemas fundamentales de la navegación.
El Campo Magnético de la Tierra
La masa de la Tierra está formada por un núcleo central, sobre el cual se apoya el manto, y sobre este, la corteza terrestre.
El núcleo ocupa aproximadamente la mitad del radio terrestre y está compuesto principalmente por hierro y níquel, con presencia de azufre y otros elementos más ligeros. En su parte interna —es decir, el núcleo externo— las temperaturas superan los 6.000ºC, manteniendo los metales en estado líquido debido a las altísimas presiones existentes. Más cerca del centro, el núcleo interno permanece sólido, a pesar de su temperatura, por la presión extrema que impide la fusión completa del hierro.
Las diferencias de temperatura y densidad entre las capas internas generan corrientes convectivas dentro del núcleo externo. Estas corrientes movilizan el hierro fundido —un excelente conductor eléctrico— produciendo corrientes eléctricas que, a su vez, originan un campo magnético. Este fenómeno, conocido como efecto dínamo, hace que la Tierra se comporte como un gigantesco imán.
Las líneas de fuerza del campo magnético terrestre emergen del polo Sur magnético, se curvan siguiendo el campo magnético terrestre y vuelven a ingresar por el polo Norte magnético, cerrando así el circuito magnético dentro del planeta.
Campo magnético.
Por convención física, el polo Norte magnético terrestre es en realidad el polo sur de este imán geofísico, y el polo Sur magnético, su polo norte.
Los polos magnéticos no coinciden con los polos geográficos, y su posición varía lentamente con el tiempo. Actualmente, el polo Norte magnético se encuentra próximo a la costa oeste de la isla Bathurst, en los Territorios del Noroeste de Canadá, mientras que el polo Sur magnético se sitúa en Tierra Adelia, en el continente antártico.
Polos magnéticos.
Estos polos no son puntos fijos ni perfectamente definidos, sino zonas de unas 60 millas náuticas de diámetro donde convergen o emergen las líneas de fuerza magnética. En esas regiones, conocidas como zonas de silencio magnético —magnetic blackout zones, en inglés— la aguja de una brújula se comporta de forma errática, volviéndose inútil para la navegación.
El campo magnético terrestre no es homogéneo: sus líneas de fuerza, o meridianos magnéticos, se desvían debido a la distribución irregular de materiales ferromagnéticos en la corteza terrestre y a las variaciones en la ionosfera. Los instrumentos magnéticos —como las brújulas y compases— se orientan siguiendo la dirección de estos meridianos magnéticos.
El ángulo de inclinación entre un meridiano magnético y el meridiano geográfico que pasa por el mismo punto se denomina declinación magnética, mientras que el ángulo de inclinación de las líneas de fuerza respecto del plano horizontal recibe el nombre de inclinación magnética.
La línea que une los puntos donde la inclinación magnética es nula —es decir, donde el campo magnético es paralelo al plano del horizonte— se denomina ecuador magnético. Las líneas que unen puntos de igual declinación se llaman isógonas.
¿Alguna vez tuvo una brújula en la mano, y la miró de costado?
No se sienta raro si no lo hizo... la gente normal no mira las brújulas por donde no hay que mirarlas... por el costado.
Pero si lo hizo, habrá notado que, en nuestro lado del mundo, el hemisferio Sur, la punta que marca el Norte está más elevada que la que apunta al Sur.
Inclinación magnética.
Bueno, esa es la inclinación magnética, que ocurre porque la aguja está siguiendo el plano de inclinación del flujo magnético.
Observando la aguja en latitudes más cercanas al Polo Sur se observaría que la aguja levantaría aún más su punta roja, y si se hiciese la misma prueba exactamente en el polo Sur magnético, se vería que la aguja llega a su máxima inclinación.
Lo inverso ocurriría en el hemisferio Norte.
El campo magnético terrestre no es estático, sino que varía con el tiempo por causas internas y externas. Estas variaciones se clasifican en:
Variación secular
Es el cambio lento y progresivo de la posición de los polos magnéticos, que se desplazan principalmente hacia el Oeste, a razón de unos 10 minutos de arco por año, completando una rotación en aproximadamente 2.000 años.
Esta variación se debe a los movimientos del núcleo terrestre y a los fenómenos de precesión y nutación del eje de rotación de la Tierra.
Variación Anual
Proviene de cambios estacionales en la distribución de masas dentro del planeta y de variaciones en la ionosfera y el viento solar.
Variación Diaria
Son pequeñas oscilaciones del campo magnético que ocurren a lo largo del día, influenciadas por la radiación solar y la actividad ionosférica.
El estudio del magnetismo terrestre explica por qué una aguja imantada tiende a orientarse en una dirección determinada, pero para aprovechar ese fenómeno en la práctica de la navegación fue necesario desarrollar instrumentos capaces de hacerlo útil y preciso
Así surgieron la brújula primero, y el compás magnético después, que transformaron el conocimiento teórico del magnetismo en una herramienta esencial para determinar y mantener la dirección del buque en el mar.
Hemos explicado aquí el campo magnético terrestre.
En la nota siguiente hablaremos del compás magnético, que es el instrumento con el que guiamos nuestros barcos mientras navegamos, y que responde a lo que el campo magnético terrestre le indica.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.