Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor

Capítulo 01: El Barco

El Velamen: Trimado del Spinnaker

Introducción

El spinnaker es una vela especial diseñada para aprovechar al máximo los vientos portantes suaves, en los que las velas de proa tradicionales pierden eficacia al quedar ocultas —blanqueteadas en el argot náutico— detrás de la vela mayor. Su forma amplia y globosa le permite capturar el viento directamente, presentando una gran superficie expuesta que impulsa al barco con suavidad y eficiencia.

Existen dos grandes variantes de spinnakers: simétricos y asimétricos, cada uno adaptado a diferentes configuraciones de aparejo y estilos de navegación, pero todos comparten el mismo principio: maximizar el empuje en rumbos abiertos, desde el través hasta la popa redonda.

El trimado del spinnaker requiere una atención constante, ya que es una vela muy sensible a las variaciones del viento aparente. A diferencia de las velas de proa convencionales, su ajuste no busca tensiones ni perfiles definidos, sino mantener un equilibrio dinámico entre la presión del viento que la llena y el flameo controlado del gratil, que indica que la vela trabaja libremente y en el ángulo correcto.

Su maniobra demanda coordinación y sensibilidad; el trimmer debe ajustar continuamente la escota y la braza, y el timonel debe acompañar tratando de mantener el rumbo con precisión, buscando que la vela se mantenga siempre llena, pero sin sobrecazarse.

El spinnaker, bien manejado, transforma el carácter del barco: lo hace más ágil, ligero y silencioso, avanzando con suavidad incluso en brisas leves. Es una vela que exige atención, pero recompensa con una sensación de equilibrio y velocidad difícil de igualar.

Spinnakers
Spinnakers.

Identificación de los Lados del Spinnaker

Spinnaker
Spinnaker.

A diferencia de las velas fijas, el gratil y la baluma del spinnaker no están fijos y definidos por un borde más rígido y otro más lábil, sino que se definen dinámicamente, alternándose según de qué lado de la vela ingresa el viento.

Cuando el spinnaker está izado y portando, el borde de barlovento —es decir, el que recibe el flujo del viento por su cara interna— actúa como grátil, porque es el primero que intercepta el aire y genera la curvatura de la vela. El puño inferior del gratil se denomina puño de braza.

El borde a sotavento, por el que escapa el viento aparente, es el que opera como baluma, y su forma determina el grado de apertura o twist de la vela. El puño de la vela en ese lado no cambia de nombre, sigue llamándose puño de escota.

El tercer borde de la vela es el que cierra el triángulo por su base, que no cambia de nombre y sigue llamándose pujamen.

De la esquina inferior del gratil de la vela, se conecta la braza que es el cabo que se utiliza para ajustar la orientación del gratil al viento. De la esquina inferior de la baluma se toma la escota que en este caso se encarga de controlar la curvatura de la vela y su carga aerodinámica.

El tangón se utiliza para forzar el gratil de la vela a mantenerse abierto, alejado del centro del barco. Un extremo del tangón se fija a un carro que corre por un riel vertical adherido al mástil, mientras que el otro extremo toma la braza, en un punto próximo a la esquina del gratil.


El origen del nombre de esta vela está discutido.
La hipótesis más aceptada lo vincula al yate "Sphinx", allá por el año 1865 en Inglaterra, en el ámbito de algún tipo de competición, en cuyo entorno habría surgido la expresión "Sphinx’s sail" para designar una nueva vela de proa de gran superficie usada en rumbos portantes. Por deformación fonética y uso coloquial, el nombre habría evolucionado rápidamente hasta fijarse como spinnaker, forma que ya aparece documentada en la década de 1870.
Existen otras teorías etimológicas, aunque ninguna con evidencias tan consistentes como la que la vincula con el "Sphinx".

Elementos de Trimado de las Velas de Proa

La Driza

La driza del spinnaker tiene una función doble: izar la vela hasta su posición de trabajo y mantener la altura del puño de driza, que determina la forma general y el equilibrio del spinnaker.

No tiene ninguna otra función ni participa en el trimado de la vela, como sucede con la vela mayor o con las de proa.

La Braza

La braza es el cabo que controla la orientación del gratil del spinnaker respecto del viento aparente, asegurando que el gratil mantenga la curvatura adecuada sin colapsar ni tensarse en exceso.

Cuando se caza la braza, el puño de braza y el gratil de la vela se mueven hacia barlovento —en este caso, hacia la popa o la aleta—. En cambio, al filar la braza, el puño se desplaza hacia sotavento, alejando el gratil del eje del viento.

El Tangón

El tangón cumple el papel de sostener y estabilizar el puño de braza, manteniéndolo en la posición adecuada para que el gratil conserve su forma y distancia, evitando que se cierre contra el mástil, dejando de mostrar paño de la vela al viento.

Básicamente, el tangón es una percha metálica o de material compuesto que cuenta con un gancho —que se cierra con un pestillo— en cada extremo; uno de ellos se engancha en un herraje corredizo montado en el mástil, y el otro toma la braza, lo más cerca posible del puño de braza de la vela. El herraje del mástil, que se llama tintero, permite acomodar el tangón a diferentes alturas, según convenga, y que éste pivotee en cualquier dirección, acompañando el movimiento de la vela.

El tangón y los amantillos
El tangón y los amantillos.

Cuando está trabajando, el tangón se lo mantiene en su posición horizontal mediante un amantillo y un contra amantillo. Ambos son aparejos de tipo pata de gallo, donde el amantillo sostiene el tangón desde el mástil permitiendo regular su elevación: si se lo acorta, el tangón sube y el gratil del spinnaker se relaja; si se lo fila, el tangón baja y el gratil se tensa. De este modo, el amantillo permite ajustar la forma vertical de la vela y equilibrar su potencia. El contra amantillo, en cambio, actúa en sentido opuesto, impidiendo que el tangón se eleve en exceso o se desplace hacia arriba bajo la presión del viento en el spinnaker. Se amarra desde la parte inferior del tangón hacia la base del mástil o la cubierta, manteniendo controlada su posición vertical.

Ambos, el amanitillo y el contra amantillo, deben ser configurados simultáneamente. No será posible, por ejemplo, intentar elevar el extremo del tangón, cazando el amantillo, si previamente no se ha filado del contra amantillo, y viceversa.

La Escota

La escota del spinnaker es el cabo que controla la apertura de su baluma y, en conjunto con la braza, determina su orientación respecto del viento aparente. Su función principal es ajustar la curvatura del borde de sotavento y mantener el gratil en el límite del flameo —conteniendo el aire dentro del embolsamiento de la vela— donde el spinnaker genera la máxima tracción.

Cuando se caza la escota, la baluma se acerca al barco, cerrando la vela y aumentando su tensión. Al filar la escota, la vela baluma se abre dejando que la vela se proyecte hacia afuera dejando escapar el aire, y por lo tanto perdiendo potencia, y con el riesgo de que el gratil colapse si se suelta demasiado.

Trimado del Spinnaker

Izado de la Vela

Existen varias alternativas para izar el spinnaker.

Una de las formas más seguras y eficaces, es izar el spinnaker por detrás de la vela de proa mientras esta está abierta, utilizándola como una pantalla que protege al spinnaker del viento hasta que está completamente arriba y listo para trabajar.

El spinnaker se guarda en un bolso o saco especialmente diseñado, con los tres puños —el de driza, el de braza y el de escota, generalmente identificados con una letra— dispuestos en la parte superior y el paño de la vela plegado o simplemente amontonado dentro de la bolsa, pero siempre de tal forma que pueda deslizarse libremente al izarla, sin enganches ni vueltas.
Esta forma de guardarla permite conectar los puños a sus cabos y preparar la maniobra sin sacar la vela al viento, reduciendo el riesgo de que se infle antes de tiempo o se enrede en la jarcia.
A su vez, la bolsa tiene por fuera un par de mosquetones o ganchos para poder fijarla a los obenques o guardamancebos, de tal forma que no haga falta sostenerla cuando la vela comience a salir de ella.

Antes de comenzar el izado de la vela, el barco debe estar navegando con un viento ligeramente portante o apenas al través, con las brazas y escotas correctamente dispuestas, el tangón ya montado del lado de barlovento y con la braza pasando por su gancho exterior, y la driza libre de enredos. La bolsa de la vela debe estar sujeta a los obenques o guardamancebos, con su cierre abierto y los puños de driza, escota y braza ya conectados a sus correspondientes cabos.

Con todo ya organizado, se mantiene la vela de proa cazada para que bloquee el viento y de espacio para que el spinnaker suba a sotavento de ella. Luego, un tripulante comienza a izar el spinnaker con la driza de forma continua y firme, mientras otro ayuda a guiar la vela para que suba limpia, evitando que se enrede en los obenques o en el estay.

Cuando el spinnaker llega a tope, el proel caza suavemente la braza hasta que el tangón tome su posición de trabajo, manteniendo el gratil apenas tenso. Entonces, el trimmer caza lentamente la escota hasta que la vela se infle suavemente detrás de la vela de proa. Solo entonces se procede a arriar o enrollar la vela de proa, dejando al spinnaker completamente expuesto y trabajando por sí mismo.

Este método minimiza el riesgo de flameos violentos o enredos, ya que el spinnaker no recibe carga de viento directa hasta el momento en que el trimmer lo decide. Por eso es la técnica preferida en cruceros y también en muchas regatas de flota donde se prioriza la maniobra segura y controlada.

Spinnaker con Snuffer
Spinnaker con Snuffer.

Otra alternativa, más apta cuando la tripulación es poca o se navega en solitario, consiste en izar el spinnaker detrás de la vela mayor.

La preparación es similar, pero colocando la bolsa del spinnaker más atrás, sujeta a proa de los obenques. Luego, antes de comenzar el izado se baja o enrolla la vela de proa, y luego se continua con el izado del spinnaker quedando oculto por la vela mayor. Cuando la driza a llegado a tope, se caza un poco la escota y luego se va cazando lentamente la braza hasta que la vela comience a inflarse.

Otra opción de izado está directamente relacionada con los spinnakers que se guarda dentro de un snuffer o calcetín, que es una funda tubular de tela ligera provista de un aro rígido en su extremo inferior y de un cabo de control que permite subirla o bajarla. La vela permanece contenida dentro del snuffer, con los puños ya amarrados a sus respectivos cabos —driza, braza y escota— lo que evita que se infle prematuramente o se enrede durante la preparación. Esta disposición simplifica notablemente la maniobra de izado, ya que permite levantar el conjunto completamente plegado, y luego liberar la vela al viento levantando el snuffer desde cubierta o desde la proa, de manera controlada y segura.

Trimado del Spinnaker

El trimado del spinnaker requiere una atención constante, ya que es una vela muy sensible a los cambios en la dirección e intensidad del viento aparente. El objetivo principal del trimado debe ser el de mantener la vela llena, con el gratil sin flamear o apenas haciéndolo, señal de que está trabajando al límite de su ángulo de ataque.

Obtener Fuerza de Empuje con Vientos Suaves

Si bien existen spinnakers para diferentes fuerzas de viento, en los que varía la resistencia de la tela y el tamaño del paño, basaremos esta explicación en un spinnaker estandar diseñado para vientos suaves.

  • El control principal se realiza con la escota, que ajusta la abertura de la baluma y la curvatura general de la vela.
    Si la escota está demasiado cazada, el spinnaker se cierra y pierde sustentación; si está demasiado suelta, el viento escapa por la baluma, el gratil colapsa y la vela flamea excesivamente.
    Lo ideal es soltar la escota hasta que el borde de ataque —es decir, el gratil— comience a flamear levemente hacia adentro, y luego cazar justo lo necesario para que vuelva a llenarse y dejar de flamear.
  • La braza determina la orientación del gratil respecto al viento, trayendo consigo al extremo del tangón.
    Como referencia, para obtener un rendimiento óptimo, el tangón debe mantenerse perpendicular al viento aparente, de modo que ambos puños —el de escota y el de braza— queden a similar altura.
    Si el puño de braza se mueve hacia popa, el gratil comenzará a flamear o plegarse hacia adentro de la vela, señal de que se ha pasado la perpendicular del viento, debiendo corregirse la situación filando la braza hasta que el gratil vuelva a enderezarse.
    Si la braza se mueve hacia proa, el gratil se abrirá demasiado perdiendo presión. Para corregirlo debe moverse la braza nuevamente hacia barlovento hasta que amague con volver a plegarse. Cuando eso ocurra, suelte apenas unos centímetros de la braza hasta que el gratil quede nuevamente tenso.
  • El amantillo regula la altura del tangón, influyendo directamente en la forma vertical del spinnaker.
    Al elevar el tangón, la parte superior de la vela se llena y la inferior tiende a cerrarse; al bajarlo, ocurre lo contrario. Lo correcto es mantener la parte inferior del gratil apenas tensa y la superior sin pliegues ni arrugas, buscando un perfil simétrico.

En navegación con viento flojo, se busca que la vela se infle plenamente y trabaje “redonda”; con viento fuerte, conviene aplanarla ligeramente, bajando un poco el tangón y tensando algo más la escota, para reducir la presión y mantener el control.

El trimmer debe observar constantemente el comportamiento del gratil: un flameo apenas breve y rítmico indica un buen trimado; un flameo continuo o un cierre abrupto son señales de que es necesario reajustar. En vientos racheados, los pequeños ajustes de escota y braza deben acompañar las variaciones del viento, evitando tanto el colapso de la vela como el sobrellenado.

Posición de la Vela Mayor

Cuando se navega con spinnaker, la vela mayor sigue siendo una parte activa del trimado, aunque su función cambia: pasa a trabajar más como una vela de equilibrio y apoyo que como fuente principal de propulsión —aunque aún seguirá haciéndolo—.

La vela mayor debe ajustarse de modo que no oculte el flujo de viento hacia el spinnaker. Para lograrlo, se abre considerablemente la escota, permitiendo que la baluma quede muy suelta y la vela trabaje con un perfil redondeado y sin turbulencias en su cara de sotavento. Si la mayor se mantiene demasiado cazada, el spinnaker perderá presión y tenderá a colapsar.

  • El vang debe aflojarse un poco para permitir que la botavara suba levemente, abriendo la baluma. De ese modo, el viento fluye libremente hacia el spinnaker. En cambio, si el viento aumenta y el barco tiende a orzar, puede tensarse un poco el vang o cazar algo la escota para equilibrar el timón.
  • El traveller debe ir preferiblemente a sotavento, de tal forma que el carro donde se hace firme el aparejo de escota quede debajo de la botavara o cerca de ella, para prevenir trasluchadas accidentales.

En esta condición, debe existir una estrecha coordinación entre el timonel y los trimmers de spinnaker y de mayor, ya que pequeños cambios en el rumbo modifican el flujo sobre ambas velas, y la mayor puede ayudar a “sostener” el spinnaker en momentos en que tiende a desinflarse.

Spinnakers
Spinnakers.

Arriado de la Vela

EL spinnaker es una vela grande y compleja de manejar, por lo tanto, su arriado merece una explicación para poder hacerlo de forma eficiente y segura.

Antes de comenzar el arriado, asegúrese de que el barco mantenga un rumbo estable y, si va con tripulantes que lo ayuden, asigne cada cabo —driza, escota, braza, y snuffer si se usa— explicando a cada uno que tarea debe efectuar y en qué momento.

Al momento de iniciar el arriado, mantenga la vela mayor estable y ligeramente descargada de presión. Esto permite que el spinnaker pierda fuerza sin afectar demasiado la estabilidad del barco.

Si el spinnaker se guarda en un snuffer, simplemente file un poco la braza y apenas la escota para desventar la vela y comience a bajar el snuffer, continuando la tarea hasta que toda la vela haya quedado dentro de su "calcetín". Logrado eso, podrá bajar la vela filando la driza, que quedará ya sobre cubierta lista para desconectar todos los cabos de control.

Si el spinnaker no se guarda en un snuffer, debe recogérsela manualmente. La técnica más segura y rápida consiste en bajar la vela por detrás de la mayor, que ayudará a quitarle presión durante la maniobra.

Para bajarla hay que actuar con los tres cabos de control —driza, braza y escota— prácticamente al mismo tiempo. Empiece soltando la braza de a poco, para que el gratil del spinnaker comience a irse hacia a sotavento, desventando la vela, al mismo tiempo vaya liberando la driza para que la vela comience a bajar y traiga el puño de escota a popa haciéndolo pasar por debajo de la botavara y metiéndolo en la cabina. Con este primer paso dado, desde la cabina siga trayendo la vela mientras otro tripulante va soltando la driza, y continúe haciéndolo hasta tener todo el spinnaker dentro de la cabina.

Finalizado el arriado, podrá desconectar y acomodar los cabos de control y retirar el tangón de su posición, y luego proceder a guardar nuevamente el spinnaker en su bolsa cuidando que sus tres puños queden arriba de todo, listos para ser utilizados nuevamente.


Hemos terminado con la explicación del trimado de las velas.
En la próxima nota nos introducimos en la mecánica de los barcos, comenzado con la explicación de los diferentes tipos de motores utilizados para propulsar las embarcaciones.
Mientras tanto, si se anima, puede utilizar el siguiente ejercicio de autoevaluación de conocimientos, para chequear lo aprendido hasta el momento.

Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-2752-0

Reproducido con autorización del autor.

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