Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor

Capítulo 02: Los Cuatro Problemas de la Navegación

El Problema de la Posición: Los Instrumentos de Medición

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Introducción

En navegación, el llamado problema de la posición consiste en estimar, con la mayor exactitud posible, dónde se encuentra la embarcación en un momento dado o determinar las coordenadas de un punto notable u otro punto de interés.

Aunque hoy la tecnología nos permite obtener posiciones de manera automática y confiable, el navegante —por quien define y controla los parámetros de la navegación— sigue dependiendo de métodos tradicionales y observaciones directas, tanto para verificar la información entregada por los dispositivos electrónicos, como para poder realizar el trabajo de navegación cuando esos dispositivos ya no están disponibles.

La gran desventaja de los dispositivos electrónicos es que necesitan energía para trabajar. Smile

Y cuando las baterías se agotan, son los viejos métodos tradicionales los que permiten seguir controlando la navegación.

A eso se refiere el autor cuando menciona que los dispositivos electrónicos podrían "no estar disponibles".

Y esto no es una eventualidad improbable. Los que navegamos hemos escuchado más de una vez, mensajes emitidos por radio por otros navegantes, que cancelan su navegación o piden ayuda para definir su posición, debido a que el GPS o el chartplotter se ha quedado sin baterías.

Además de las coordenadas —de las cuales ya hemos hablado– y de los métodos de posicionamiento, que transforman observaciones en líneas o puntos de posición, el trabajo del navegante requiere de una serie de instrumentos y herramientas, cuyo propósito es obtener esas observaciones.

La pínula o compás de marcaciones
La pínula o compás de marcaciones.

En este artículo abordaremos el inventario de esos instrumentos, esenciales para realizar el trabajo de navegación clásica y plenamente vigentes como herramientas de posicionamiento.

La Pinula

La pínula —también llamada compás de marcaciones— es un compás de mano asociado a un elemento óptico que permite apuntar a un punto notable y obtener su marcación magnética.

Aunque aún no se ha definido formalmente el término marcación, adelantemos una idea básica para facilitar la lectura.

Una marcación es el ángulo horizontal que, medido desde el Norte magnético —la pínula es un instrumento magnético— se toma hacia un determinado punto que el observador tiene a la vista, como un faro, un edificio o una boya, por ejemplo.

Ese ángulo luego se utiliza para determinar la posición del buque en la carta.

La pínula
La pínula.

Existen distintos tipos de pínulas:

Por un lado, están las pínulas simples y tradicionales, de tipo mecánico. Su construcción es similar a la de un compás portátil al que se le agrega un ocular o fiel que permite alinear la visual con el punto a medir. La precisión de la marcación dependerá de la graduación del instrumento —idealmente, en escalas de a un grado— y de su estabilidad frente al movimiento del barco.

También existen versiones más sofisticadas, donde la electrónica mejora la precisión tanto del apuntamiento como del registro automático de la marcación. Dentro de estas se destacan los binoculares con pínula integrada, que permiten tomar marcaciones más precisas a objetos lejanos gracias al aumento óptico del binocular.

Finalmente, hoy existen aplicaciones móviles que permiten tomar marcaciones combinando el zoom de la cámara con el compás interno del dispositivo. Su ventaja es que registran automáticamente la marcación y su contexto —dando inclusive la opción de convertirla automáticamente a una marcación verdadera— evitando la necesidad de anotarla manualmente y reduciendo el riesgo de error.

Buenas Prácticas en el Uso de la Pínula

En cuanto a la técnica de uso de la pínula, la buena práctica marinera indica que toda marcación —como cualquier otra línea de posición— debe registrarse junto con la hora exacta en que fue tomada —al menos hora y minuto—. Este dato es fundamental para poder estimar correctamente la posición en el tiempo y reducir el margen de error al trazarla posteriormente en la carta.

Al tomar varias marcaciones consecutivas, conviene comenzar por aquellas cuyos ángulos sean menos sensibles al avance de la embarcación. En general, las marcaciones a puntos situados a proa o a popa varían muy poco mientras el barco avanza manteniendo el rumbo. En cambio, las marcaciones a puntos ubicados en los traveses cambian rápidamente a medida que el buque se desplaza. Siguiendo este orden de trabajo, se minimiza la diferencia temporal entre el momento en el que se tomaron las marcaciones y el instante en que se estima la posición sobre la carta.

En cuanto a su tratamiento, y si bien la pínula es un instrumento relativamente simple, requiere ciertos cuidados para asegurar su precisión y prolongar su vida útil. En primer lugar, debe evitarse que su compás quede expuesto durante períodos prolongados a fuentes de magnetismo —parlantes, motores eléctricos, por ejemplo— ya que esto podría afectar sus componentes magnéticos.

La pínula debe guardarse en un estuche rígido, protegida de golpes y vibraciones. Si posee elementos ópticos, como mirillas, oculares o un fiel con ranuras, conviene cubrirlos para evitar rayaduras o la acumulación de polvo y salitre del ambiente marino.

El Taxímetro

El taxímetro es el instrumento apropiado para tomar demoras.

Como también falta definir la demora, le anticipo de que se trata.

La demora es también un ángulo horizontal que se mide hacia un punto notable u otro punto o elemento de interés, como otro barco, pero que, en lugar de medirse desde el Norte, se mide desde la proa o línea de crujía del barco.

El taxímetro de demoras
El taxímetro de demoras.

El taxímetro de demoras es un dispositivo muy simple. Consiste en un plato circular que porta una Rosa de los Vientos, cuyo cero —es decir, el Norte de la rosa de direcciones— está alineado con el plano de crujía de la embarcación, y una alilada u ocular que se puede orientar sobre la rosa para apuntar al punto al cual se le tomará la demora.

Buenas Prácticas en el Uso del Taxímetro

En cuanto a la técnica de uso del taxímetro, se aplican las mismas prácticas recomendadas para la pínula.

Las demoras deben registrarse siempre junto con la hora exacta en que fueron tomadas y, como regla práctica, conviene comenzar por las demoras de los puntos notables o de interés cuya lectura tenga menor variación respecto al movimiento de avance del barco, reduciendo así la diferencia temporal entre la observación y su trazado en la carta.

En la náutica deportiva actual, especialmente en veleros pequeños y medianos, no es habitual encontrar un taxímetro de demoras a bordo.

No es un instrumento tan difundido, pues es más común tomar marcaciones que demoras.

Y cuando se toman demoras para prevenir abordajes —hablaremos de eso cuando veamos el "Reglamento Internacional para la Prevención de Abordajes"— se lo hace de forma más simple y dinámica.

El Sextante

El sextante es un instrumento que permite medir ángulos verticales entre un astro —el Sol, la Luna, los planetas y estrellas— u objeto elevado y el horizonte, así como ángulos horizontales entre dos puntos notables mediante el método de doble reflexión.

Está compuesto por un ocular alineado con un espejo de horizonte, que es un cristal con una de sus mitades espejadas, a través de los cuales se apunta al astro o al punto notable a medir. Se completa con un espejo móvil colocado sobre un brazo cuyo extremo opuesto sujeta a un índice que se desliza mediante una corredera sobre un limbo que tiene una escala graduada en grados y minutos de arco.

El sextante
El sextante.

El sextante incorpora además filtros solares sobre el espejo móvil y el espejo de horizonte, que se utilizan para proteger la vista y reducir reflejos cuando se toman alturas del Sol o cuando se observan puntos muy brillantes.

Para realizar la medición de altura angular a un astro, por ejemplo, el observador apunta el ocular hacia una estrella, el Sol o la luna, y luego, moviendo el brazo índice, se inclina el espejo móvil hasta que la imagen reflejada del astro comienza a verse sobre la mitad espejada el espejo de horizonte mientras que en la otra mitad se mantiene la línea del horizonte terrestre. Cuando ambas imágenes quedan superpuestas, puede leerse el valor del ángulo correspondiente en la escala graduada del limbo.

Buenas Prácticas en el Uso del Sextante

Antes de usar el sextante —especialmente si ha pasado tiempo sin manipulárselo— conviene comprobar el paralelismo entre sus espejos, es decir, verificar si existe algún "error de índice".

Para hacerlo, se coloca el fiel del brazo índice en el cero de la escala graduada del limbo y se observa un objeto lejano a través del ocular. En esa posición, la imagen directa vista a través del espejo de horizonte debería coincidir perfectamente con la imagen reflejada por el espejo móvil. Si ambas imágenes aparecen alineadas y sin desdoblamientos, significa que los espejos están correctamente paralelos. Si, en cambio, se observa un “fantasma” o una duplicación de la imagen, significa que los espejos están desalineados, por lo que deberán ajustárselos utilizando los tornillos de corrección asociados a cada espejo hasta lograr la coincidencia deseada.

Si aun así no se consigue el paralelismo buscado —algo que puede ocurrir en sextantes usados o muy sensibles— debe alinearse la imagen en el espejo de horizonte, y anotar el valor que marque el fiel en la escala graduada. Ese valor corresponderá al error de índice, el cual deberá aplicarse luego en todos los cálculos posteriores realizados con las mediciones obtenidas con ese sextante.

En cuanto a su tratamiento y cuidado, antes de utilizarlo y de guardarlo, limpie los espejos y la lente del ocular utilizando paños suaves. No deben utilizarse productos abrasivos; si es necesario, pueden usarse soluciones específicas para ópticas. Evite tocar los espejos con los dedos, pues las grasas naturales dejan huellas que deterioran la reflectividad.

No deje el instrumento expuesto al Sol directo durante mucho tiempo, más aun si se trata de un sextante de materiales plásticos, pues el calor excesivo puede generar dilataciones que alteran la calibración.

Guarde y transporte siempre el sextante en su estuche rígido, para evitar el riesgo de que sufra golpes.

El sextante, tal como lo conocemos hoy, surgió a mediados del siglo XVIII como una evolución del octante, desarrollado a principios del mismo siglo, precedido por el cuadrante y el astrolabio.

El octante era muy similar al sextante, pero solo permitía tomar ángulos de hasta 45º —es decir, la octava parte de 360º, de allí el nombre de "octante"—. Su uso llevó rápidamente a reconocer sus limitaciones para observaciones de mayor altura, especialmente necesarias en latitudes bajar, próximas al ecuador.

Para solucionarlo, hacia 1757 Charles Bird —británico— construyó el primer instrumento con un arco que cubría 60º —un sexto de círculo— lo que permitía medir ángulos de hasta 120º, dando nacimiento así al sextante.

Para fines del siglo XVIII, el sextante ya era el instrumento estándar para navegación astronómica en prácticamente todas las marinas que hacían navegación más allá de la vista de la costa, desplazando al octante en la mayoría de las funciones.

Actualmente, y a pesar de la gran adopción que han tenido los GPS, continúa siendo un instrumento fundamental en la formación náutica y como herramienta de respaldo, especialmente en navegación oceánica, debido a su fiabilidad sin depender de sistemas electrónicos.

El Libro de Bitácora

Un libro de bitácora es el registro oficial y cronológico de todo lo que ocurre a bordo de una embarcación durante la navegación.

Si bien no parece un "instrumento", el libro de bitácora es en realidad un complemento de todos los otros instrumentos del barco, pues opera como la memoria de ellos y de los sucesos a bordo, al registrar de manera ordenada la evolución del viaje, las decisiones del capitán y los eventos relevantes.

El libro de bitácora
El libro de bitácora.

En cuanto a su formato, el libro de bitácora tradicional es un libro, cuaderno o carpeta física, con páginas numeradas y, en muchos casos, con columnas predefinidas para facilitar el registro de datos. Aunque hoy existen diversas aplicaciones digitales que permiten llevar una bitácora electrónica —incluso con integración a GPS y sistemas de navegación— el formato en papel sigue siendo el más recomendado. Esto se debe a su fiabilidad, pues no depende de baterías ni sistemas electrónicos, y a que en numerosos países su uso es obligatorio o preferido por las autoridades marítimas, especialmente en embarcaciones comerciales o de mayor porte. Además, un libro físico bien mantenido tiene valor probatorio ante eventuales inspecciones, incidentes o investigaciones.

Respecto a los datos que se anotan, el contenido puede variar según el tipo de navegación y la normativa aplicable, pero generalmente incluye:

Fecha y hora, en tiempo local o UTC.

Posición de la embarcación, anotando latitud y longitud, o referencias relativas tales como, por ejemplo, un puerto o fondeadero donde está el barco.

Cuando se han tomado observaciones para establecer la posición, conviene anotarlas como información de contexto y soporte de la posición informada.

Rumbo y velocidad.

Condiciones meteorológicas: viento, estado de las aguas, visibilidad, presión atmosférica y temperatura, entre otros parámetros.

Maniobras realizadas: cambios de rumbo, fondeo, amarre, zarpes y arribos.

Eventos relevantes: fallas mecánicas, comunicaciones importantes, avistajes, incidentes.

Consumo de combustible y estado de equipos.

Consumo de víveres y agua potable.

Registro de los tripulantes y pasajeros que embarcan y desembarcan, como así también los nombres del personal de guardia o responsables en cada turno.

En relación con **el momento de las anotaciones**, estas se realizan de forma periódica y sistemática. En navegación, es habitual registrar datos a intervalos regulares —por ejemplo, cada hora— y también cada vez que ocurre un hecho significativo como, por ejemplo, un cambio de rumbo, una variación importante de las condiciones meteorológicas, una maniobra o cualquier situación fuera de lo normal. La constancia y la precisión en estas anotaciones son clave para que la información sea útil.

Finalmente, la importancia del libro de bitácora es múltiple. Desde el punto de vista operativo, permite reconstruir la navegación realizada, facilitando el análisis de decisiones y la planificación futura. En términos de seguridad, es una herramienta crítica para entender lo sucedido en caso de emergencia o accidente. Además, tiene valor legal: puede ser requerido por autoridades marítimas, aseguradoras o tribunales como prueba documental. Por último, también cumple una función histórica y técnica, ya que conserva la memoria detallada de cada travesía.


En un mundo, en el que cuando salimos a navegar, ya hay más GPS a bordo que cantidad de tripulantes, igualmente conviene que repasemos el uso de estos instrumentos: la pínula, el sextante y, aunque no se lo use tanto en la navegación recreativa, también el taxímetro.

Estos son instrumentos simples en su concepción, pero capaces de proporcionar, con la técnica adecuada, la información angular necesaria para determinar una posición suficientemente precisa... y su valoración aumenta astronómicamente cuando las baterías de los instrumentos electrónicos se han agotado. Smile

En las próximas notas trabajaremos en la resolución del problema de la posición integrando estos instrumentos en los diferentes casos de uso que utilizaremos para desarrollar los ejemplos.


Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Patrón de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-1913-6

Reproducido con autorización del autor.

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