Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor

Capítulo 02: Los Cuatro Problemas de la Navegación

Cartografía: Las Cartas Náuticas, Tipos y Proyecciones.

Generalidades

Se denomina carta náutica a la representación gráfica de una porción de la superficie del mar y otras aguas navegables como las de los grandes ríos y lagos, y de las costas adyacentes, dibujada sobre papel y respetando una escala determinada. Esta representación debe ser semejante, orientada y exacta, reflejando fielmente la configuración real del área que abarca. El trazado se realiza utilizando la proyección cartográfica más adecuada según la finalidad de cada carta.

Las cartas náuticas tienen por objeto servir de guía y referencia al navegante. Por eso, en ellas se representan las profundidades del agua, la configuración del relieve costero y los accidentes geográficos y artificiales con el mayor grado de precisión posible. También se indican los puntos notables que pueden emplearse como referencia para determinar la posición o trazar rumbos, así como los peligros para la navegación —bajos, restingas, naufragios— y las ayudas a la navegación, tales como boyas, enfilaciones, faros, y otras informaciones útiles, por ejemplo, para tener la referencia de las mareas y la declinación magnética de la zona.

Para que una carta náutica cumpla su propósito, debe ser plana, de modo que pueda utilizarse cómodamente sobre la mesa de navegación y permita trabajar en ella con los instrumentos adecuados, como el compás o las reglas paralelas.

Cartas náuticas
Cartas náuticas.

Asimismo, debe ser semejante y estar a escala, lo que implica que conserva las proporciones y posiciones relativas entre todos los objetos representados. De este modo, es posible medir distancias y determinar la situación relativa entre puntos o entre un rumbo y un objeto costero.

Debe también ser exacta y correctamente orientada, es decir, mantener la correspondencia entre las dimensiones lineales y angulares representadas y las existentes en la realidad. Las costas y márgenes acuáticos deben conservar su ubicación relativa respecto de los meridianos que indican el Norte verdadero. Una correcta orientación de la carta garantiza que puedan trazarse rumbos y líneas de posición con precisión.

Por último, la información contenida debe ser completa y clara, reuniendo todos los datos necesarios para la navegación y presentándolos de forma que puedan interpretarse con rapidez, seguridad y confianza.

Un poco de historia.
Atlas Catalán
Atlas Catalán.
Los primeros antecedentes de las cartas náuticas se remontan a la antigüedad, cuando los fenicios y los griegos comenzaron a registrar rutas y descripciones costeras conocidas como "periplos". Uno de los primeros en aportes concretos al tema fue el de Claudio Ptolomeo, que en el siglo II sentó las bases de la cartografía mediante el uso de coordenadas geográficas.
Las primeras cartas náuticas propiamente dichas aparecieron en la Edad Media, y eran las cartas portulanas, desarrolladas a partir del siglo XIII en el Mediterráneo. Estas cartas, altamente precisas para la época, eran de gran ayuda para la navegación costera. Básicamente, incluían redes de rumbos y destacaban puertos y accidentes geográficos. Entre las más famosas se encuentra el "Atlas Catalán".
Más tarde, durante la "Era de los Descubrimientos", la cartografía náutica experimentó un gran avance impulsado por navegantes y cartógrafos como Gerardus Mercator, cuya proyección revolucionó la navegación al permitir representar rumbos constantes como líneas rectas. Luego, cartógrafos como Abraham Ortelius contribuyeron a la sistematización del conocimiento geográfico.
A partir del siglo XVIII, más que nada por necesidades estratégicas, los Estados comenzaron a institucionalizar la producción de cartas náuticas con la creación de organismos especializados, como el "Servicio Hidrográfico del Reino Unido" y el "Servicio Hidrográfico de Francia".
En Argentina, la tarea está en manos del "Servicio de Hidrografía Naval", creado en el año 1879.

Las cartas náuticas contienen una gran variedad de datos y detalles, de los que resumimos a continuación los más relevantes:

Planos de Reducción de Sondaje e Isobatas

PRS e isobatas
PRS e isobatas.

Es el plano de referencia vertical al cual se reducen todas las profundidades representadas en la carta náutica. Corresponde, por lo general, al nivel más bajo de las aguas que se registra en el lugar, de modo que las profundidades indicadas en la carta representan las mínimas alturas de agua que pueden encontrarse sobre el fondo.

En las cartas del Servicio de Hidrografía Naval de la República Argentina, las profundidades y las elevaciones del terreno se expresan en metros, y los sondajes se muestran a intervalos tan reducidos como lo permita la escala de la carta.

Las isobatas, que son líneas que unen puntos de igual profundidad, están trazadas sobre la carta a partir de los sondajes, y le permiten al navegante visualizar rápidamente la configuración del fondo, identificar pendientes, canales y zonas de riesgo, y estimar la profundidad a lo largo de la derrota.

Veriles

Veriles
Veriles.

Son las líneas que unen puntos de igual profundidad, pero que, a diferencia de las isobatas comunes, indican una transición pronunciada entre dos zonas de diferente profundidad.

En los canales navegables, los veriles delimitan los bordes de la solera —la parte más profunda del canal— y señalan el inicio de los taludes laterales. Su trazado permite identificar con precisión los límites de la zona dragada o naturalmente apta para la navegación, en función del calado del buque.

Tipo de Fondo

Indica la naturaleza y composición del fondo, tanto en las proximidades de la costa como en fondeaderos y zonas someras.

Esta información permite conocer si el fondo es de arena, fango, cascajo, roca, conchilla u otro material, y es fundamental para evaluar la calidad del tenedero y las condiciones de fondeo.

Peligros y riesgos

Peligros y riesgos
Peligros y riesgos.

Señalan todos los peligros, accidentes geográficos, o elementos que puedan representar un riesgo para la navegación, tales como rocas sumergidas o aflorantes, cascos hundidos, arrecifes, obstrucciones, bajo fondos, así como tendidos de cables, tuberías o conductos submarinos, entre otros.

Su correcta identificación en la carta náutica facilita que el navegante pueda prever y evitar zonas peligrosas, especialmente en maniobras de aproximación, fondeo o derrotas cercanas a la costa.

Línea de Costa

Es el contorno que representa el límite entre la tierra y las aguas.

Muestra la forma, orientación y características de la costa —alta, escarpada, rocosa, de arena o baja y arenosa—, proporcionando al navegante una referencia visual y geométrica fundamental para la identificación del litoral y la planificación de la derrota.

Derroteros y Enfilaciones

Los derroteros representan las rutas recomendadas para la navegación en canales, pasos o accesos a puertos, trazados de acuerdo con las condiciones de profundidad, peligros y ayudas a la navegación.

Las enfilaciones son las líneas de posición obtenidas al mantener alineados dos puntos fijos visibles —naturales o artificiales—, utilizados como guía para seguir un rumbo seguro o mantenerse dentro de un canal dragado.

En las cartas, ambos elementos se indican conjuntamente para facilitar la conducción precisa de la derrota.

Señalización y Puntos Notables

Señalización
Señalización.

Indican la ubicación y características de las ayudas a la navegación, tales como faros, balizas, luces, boyas o pontones fondeados.

También se indican objetos fijos y puntos notables situados en tierra y visibles desde el agua, tales como cerros, torres, chimeneas o edificios, que puedan ser utilizados como referencias visuales para que el navegante pueda orientar su derrota, comprobar su posición y evitar peligros.

Marea y Corrientes

Marea y Corrientes
Marea y Corrientes.

Indican los valores del "establecimiento del puerto medio" para los puertos patrones, así como las alturas de pleamares y bajamares correspondientes a los períodos de cuadratura y sicigia lunar. Estos datos se consignan, por lo general, para bahías, puertos y fondeaderos, proporcionando una referencia sobre las variaciones del nivel del mar.

Asimismo, se incluye la dirección e intensidad de las corrientes de marea o de las corrientes oceánicas dominantes, información esencial para la determinación de la deriva y la planificación de la derrota.

Coordenadas Geográficas y Red de Meridianos y Paralelos

Coordenadas geográficas
Coordenadas geográficas.

Representan los valores de latitud y longitud utilizados para definir la posición de cualquier punto en la carta náutica. La red de meridianos y paralelos constituye el referencial geográfico sobre el cual se trazan rumbos, posiciones y líneas de navegación.

En las cartas modernas, estas coordenadas se expresan de acuerdo con el datum geodésico "WGS 84", garantizando la correspondencia entre las posiciones observadas mediante sistemas de posicionamiento satelital y las representadas en la carta.

Escalas

Indican la relación entre las dimensiones representadas en la carta y las dimensiones reales de la superficie terrestre o marina, tomando como referencia la latitud media de la carta. Esta relación puede expresarse de manera numérica, por ejemplo: 1:50.000, o gráfica mediante barras graduadas. La escala permite al navegante medir distancias, calcular posiciones y planificar la derrota con precisión, adaptando la carta a las necesidades de navegación según el tipo de travesía.

Rosa de los Vientos y de Variación Magnética

Coordenadas geográficas
Coordenadas geográficas.

Las cartas náuticas incluyen al menos una Rosa de los Vientos, ubicada en un espacio despejado de otros detalles, que sirve para trazar y medir rumbos y líneas de posición.

En general, esas Rosas están compuestas por dos Rosas concéntricas; una exterior y otra interior.

La Rosa exterior está graduada de en 360º en sentido horario, donde el 000º corresponde al Norte verdadero.

La Rosa interior también esta graduada en 360º, pero con su 000º orientado según el meridiano magnético del lugar. Esa Rosa contiene además el valor de la declinación magnética de la zona, para el año de impresión de la carta, junto con la variación anual.

Esta información permite calcular la declinación magnética para el momento actual, y ajustar los rumbos para la navegación con compás magnético.

Vistas de Recalada

En algunas cartas náuticas se incluyen vistas de recalada, que son cuadros conteniendo cartas más pequeñas, pero mucho más detalladas, mostrando la línea de costa y otros objetos de referencia visibles desde el agua, utilizadas para orientarse con más precisión al aproximarse a puertos, bahías o entradas de canales.

Nombres geográficos

En las cartas náuticas, todos los accidentes geográficos y topográficos, así como las formas de relieve submarino y terrestre, se indican con sus nombres propios oficiales —cuando los tienen—. Esta información permite al navegante identificar lugares y accidentes relevantes, facilitando la orientación y la planificación de la derrota.

Precauciones especiales

Se refiere a toda la información que sirva para alertar al navegante sobre situaciones particulares o condiciones excepcionales que puedan afectar la seguridad de la navegación. Entre ellas se incluyen perturbaciones magnéticas, corrientes anormales, adelantos o retrasos en los cambios de marea o corriente, así como cualquier otra condición relevante de similar naturaleza. Esta información permite al navegante anticiparse a riesgos y planificar la derrota con mayor seguridad.

Las Proyecciones

Tal como hemos explicado, una de las características fundamentales de una carta náutica, es que debe ser un dibujo plano.

Sin embargo, representar la superficie de una esfera —o, mejor dicho, de un esferoide, tal como lo es la Tierra— no es tan sencillo puesto que, al momento de trasladar las figuras de una forma a la otra, sufren alteraciones que modifican tanto sus proporciones como su escala, siendo entonces necesario adoptar algún método que permita la representación gráfica de la superficie de la Tierra sobre un plano.

Ese método es el que se llama proyección y que en términos generales abarca al conjunto de procedimientos matemáticos y gráficos que permiten transferir y representar todos los puntos de la Tierra en un plano o superficie de una figura geométrica desarrollable —es decir, que puede desarrollarse sobre un plano—.

A partir de esta definición se han creado varios métodos de proyección utilizados para producir cartas náuticas. Los más conocidos son:

Proyección Cilíndrica

Proyección cilíndrica
Proyección cilíndrica.

En la proyección cilíndrica, la superficie de la Tierra se proyecta sobre un cilindro que envuelve al globo terrestre, tangente al ecuador o secante a determinados paralelos. Al desarrollar ese cilindro sobre un plano, los meridianos terminan siendo representados como líneas rectas y paralelas entre sí, mientras que los paralelos también son líneas rectas horizontales igualmente espaciadas.

Si bien este tipo de proyección mantiene una estructura ortogonal muy conveniente para el trazado y lectura de rumbos, introduce deformaciones que aumentan progresivamente hacia los polos, donde las escalas lineales y superficiales se exageran notablemente.

Cuando el autor dice que la proyección cilíndrica tiene una estructura ortogonal muy conveniente, está diciendo que, en la carta resultante, los meridianos y los paralelos se cortan formando ángulos rectos —ángulos de 090º—.
Es decir, las líneas de latitud y longitud forman una cuadrícula perfectamente ortogonal, como si fuera una hoja cuadriculada que facilita el trazado de rumbos y marcaciones pues se lo hace como líneas rectas.

Proyección Polar

Proyección polar
Proyección polar.

La proyección polar, también conocida como proyección estereográfica polar, es un tipo de proyección azimutal en la que la superficie de la Tierra se representa sobre un plano tangente a uno de los polos geográficos, ya sea el Norte o el Sur. En esta proyección, los meridianos aparecen como líneas rectas que parten radialmente desde el polo, mientras que los paralelos se representan como circunferencias concéntricas alrededor de él. Una de sus propiedades más importantes es que mantiene correctamente la dirección desde el polo, lo que permite conservar los ángulos desde este punto de referencia.

Este tipo de proyección resulta especialmente útil para la navegación en altas latitudes, ya que facilita el trazado de rumbos ortodrómicos —el camino más corto entre dos puntos sobre la superficie terrestre— como líneas rectas aproximadas cerca del polo. Sin embargo, a medida que nos alejamos del polo, las distorsiones aumentan, por lo que su uso se limita principalmente a las regiones polares.

En la navegación oceánica y aérea, las cartas polares se emplean para planificar rutas transpolares y analizar desplazamientos en latitudes elevadas, donde la proyección cilíndrica pierde practicidad debido a las exageradas deformaciones cerca de los polos.

Proyección Cónica

Proyección cónica
Proyección cónica.

La proyección cónica consiste en proyectar la superficie de la Tierra sobre un cono que toca o corta el globo terrestre a lo largo de uno o dos paralelos, conocidos como paralelos estándar. Al desplegar el cono sobre un plano, los meridianos aparecen representados como líneas rectas convergentes que se cruzan en el vértice del cono, mientras que los paralelos aparecen como arcos de circunferencia concéntricos con respecto al vértice del cono.

Este tipo de proyección combina precisión y facilidad de uso para representar áreas extensas en latitudes altas —antes de ser necesario apelar a una proyección polar— ya que las deformaciones se concentran fuera de los paralelos estándar, permitiendo que la escala sea relativamente exacta dentro de la zona de interés. Por esta razón, la proyección cónica es especialmente útil para cartografía regional y cartas náuticas de bahías o zonas costeras amplias en latitudes altas, donde se busca mantener la proporcionalidad de distancias y formas sin la exageración que ocurriría con una proyección cilíndrica en estas latitudes.

La proyección cónica puede ser conforme o equivalente, dependiendo de si se prioriza la conservación de los ángulos o de las superficies, lo que permite adaptarla según la finalidad de la carta. Su utilidad práctica radica en la representación equilibrada de áreas extensas y en la posibilidad de combinarla con otras proyecciones para cubrir zonas específicas de navegación con mínima distorsión.

Proyección Mercator

Proyección Mercator
Proyección Mercator.

La proyección de Mercator es una proyección cilíndrica "conforme", lo cual significa que es una variante de la proyección cilíndrica estándar, cuya principal diferencia es que fue diseñada para conservar los ángulos y, por lo tanto, los rumbos locales.

En esta proyección, y al igual que en la proyección cilíndrica estándar, los meridianos se representan como líneas rectas verticales y los paralelos como líneas horizontales. Sin embargo, a diferencia de la proyección cilíndrica estándar, la separación entre los paralelos no es lineal, sino que aumenta progresivamente con la latitud —a medida que aumenta la latitud, aumenta también la separación entre los paralelos— para compensar la curvatura de la Tierra y así mantener la conformidad angular.

Esta modificación implementada por Mercator tiene como objeto facilitar el trazado de los rumbos de tal forma que crucen que los meridianos continuando como una recta, sin tener que corregir su inclinación, como sí debe hacérselo en las cartas de proyección cilíndrica estándar. A esos rumbos "rectos" se los denomina rumbos "loxodrómicos".

En resumen, la proyección de Mercator mantiene la ortogonalidad entre meridianos y paralelos y la conformidad de los ángulos, facilitando así el trazado de los rumbos y las marcaciones como líneas rectas.

Gerard Kremer
Gerard Kremer.
Gerard Kremer, más conocido por su nombre latinizado, Gerardus Mercator, fue un geógrafo y matemático nacido en Flandes, que vivió entre 1512 y 1594.
A él le debemos la cartografía moderna, y la elaboración de los primeros atlas, cosa que desarrollo en los tiempos libres que le dejaba la persecución religiosa.

Clasificación de las Cartas Náuticas

Existen varias formas de catalogar a las cartas náuticas, sin embargo, dado que lo que intentamos es formar navegantes, nos interesa hacerlo por su propósito. Así entonces tendremos los siguientes tipos de cartas:

Oceánicas

Reflejan grandes distancias oceánicas. Sus escalas fluctúan entre 1:2.000.000 y 1:750.000.

Navegación Costera

Responden a distancias entre puertos principales. Sus escalas pueden estar entre 1:500.000 y 1:250.000.

De Aproximación o Acceso a Puerto

Brindan detalle de aproximación y acceso a puertos, instalaciones y aspectos de seguridad. Sus escalas van de 1:200.000 a 1:60.000.

Puertos y Fondeaderos

También llamados cuarterones, reflejan los requerimientos de recalada, sea para utilización de instalaciones o arribo y zarpada con seguridad. Las escalas están en el rango de 1:25.000.

Canales o Estrechos

Permiten navegar aguas interiores. Sus escalas son del orden de 1:50.000.

El Datum

El término datum geodésico, o simplemente datum, se refiere al modelo matemático de la Tierra que se toma como base para medir y representar posiciones geográficas. En otras palabras, es el punto de partida y el sistema de referencia que permite definir latitudes y longitudes de manera coherente sobre una superficie que, en realidad, no es perfectamente esférica.

La Tierra, por su parte, tampoco es esférica y además presenta irregularidades. Está achatada en los polos y ensanchada en el ecuador, además de tener relieves y variaciones locales en su gravedad. Por eso, para poder trazar coordenadas precisas, se utiliza un elipsoide de referencia, una figura geométrica regular que se ajusta, lo mejor posible, a la forma del planeta en la región que se desea representar.

Un datum no solo define el elipsoide empleado —su tamaño y forma—, sino también cómo y dónde se lo ubica respecto al centro real de la Tierra.

Dicho de otra forma, ese elipsoide de referencia es una figura geométrica, parecida a una esfera achatada, que trata de representar una forma lo suficientemente simple de la Tierra, sobre la que se pueda trazar una grilla de coordenadas que permita trasladar los detalles que efectivamente muestra la Tierra en su superficie.

En resumen, el datum determina cómo se traduce la superficie irregular de la Tierra en un sistema de coordenadas ordenado y utilizable.

Elipsoide de referencia
Elipsoide de referencia.

Hasta la aparición de los sistemas de posicionamiento global basados en satélites —más conocidos como GPS— cada país o región elaboraba sus cartas y mapas a partir de un datum propio. Dicho de otra forma, creaban su cartografía en base a un modelo matemático de la Tierra ajustado para representar de la mejor manera posible la geografía de ese país o región. Así entonces, por ejemplo, Argentina utilizaba el datum Campo Inchauspe 1969 mientras que Uruguay trabajaba con el datum Yacaré 1961 y Brasil el SAD 69/IBGE.

Si bien cada uno de estos datums era suficientemente preciso, sucedía que las coordenadas geográficas —latitud y longitud— de un mismo punto en la Tierra no coincidían entre cartas de distintos orígenes. Esto ocurría porque cada datum definía de manera diferente la forma, el tamaño y la posición del elipsoide de referencia respecto del centro de la Tierra. El resultado práctico era que, al pasar de una carta a otra con distinto datum, el mismo punto podía aparecer desplazado entre 100 y 300 metros, o incluso más, que en la navegación costera —donde los márgenes de seguridad son reducidos y la precisión es crítica— esa diferencia era más que suficiente para que, por ejemplo, la navegación en una zona con aguas bajas o la aproximación a puerto fuera claramente insegura.

Para resolver esta situación, los pilotos debían aplicar correcciones de conversión para pasar de cartas basadas en un datum a otras de un datum diferente.

Mas tarde, con la aparición de los sistemas de posicionamiento global basados en el datum WGS84 —abreviatura de World Geodetic System 1984— y la adopción del mismo por los organismos responsables de elaborar la cartografía, el problema comenzó a resolverse pues todas las cartas y mapas quedaban así referenciadas a un único datum.

El Datum
El Datum.
Aun así, no está demás que el navegante verifique el datum de la carta que utiliza, especialmente si ésta es vieja.
Esto es para evitar errores si, por ejemplo, está navegando con un GPS que como tal entrega coordenadas basadas en el datum WGS84, y trata de llevarlas a una vieja carta basada en Campo Inschaupe, encontrará que la posición esta desplazada varios cientos de metros, lo que representa un riesgo significativo al navegar cerca de la costa o de obstáculos.

Cuidado y Tratamiento de las Cartas Náutica

Las cartas náuticas son instrumentos de precisión y su conservación en buen estado es esencial para garantizar la fiabilidad de la información que proporcionan. Cualquier deterioro, pliegue, humedad o mancha puede afectar la lectura de detalles, las mediciones de distancia o la exactitud de los trazados.

Deben mantenerse limpias, secas y extendidas, preferentemente en un planero o carpeta plana, o enrolladas en tubos protectores. Debe evitarse su exposición directa al sol, a la humedad o a fuentes de calor, ya que el papel puede deformarse o decolorarse. A bordo puede complicarse su guardado debido a las restricciones de espacio, pero los tubos protectores de plástico son una buena solución. Otra alternativa es trabajar con cartas más pequeñas —de las que forman parte de los Atlas, en tamaño A3— que inclusive son más fáciles de trabajar en las mesas de navegación. En este caso puede superponer sobre la carta una cubierta plástica transparentes o una lámina de acetato, que permiten realizar sobre ellas los trazados sin alterar el original.

Obviamente, existe software que permite trabajar sobre cartas digitales con, como mínimo, el mismo nivel de eficiencia que se lo haría sobre cartas clásicas de papel... pero ese es tema de una nota diferente.

Un aspecto fundamental del tratamiento de las cartas es su actualización permanente. Ninguna carta conserva su validez indefinidamente, pues las condiciones del fondo, la señalización marítima, los canales de acceso y las instalaciones portuarias pueden modificarse. Para mantenerlas al día, el Servicio de Hidrografía Naval publica periódicamente los Avisos a los Navegantes, donde se informan los cambios y correcciones que deben incorporarse. Estos avisos pueden referirse a variaciones en profundidades, ubicación de boyas, enfilaciones, faros, nombres geográficos o cualquier otra información relevante.

Si va a actualizar la carta manualmente, hágalo siguiendo y verificando cuidadosamente las instrucciones del aviso correspondiente, llevando un registro de la modificación, anotando la fecha y el número del Aviso a los Navegantes incorporado, de manera que pueda verificarse fácilmente su vigencia —puede llevar este registro de cambios en el anverso de la carta, por ejemplo—.

Bien...
Hemos dado un repaso al tema cartografía.
EN la nota que sigue, entraremos en uno de los Cuatro Problemas de la Navegación: el Problema de la Profundidad, explicando primero todo lo relativo a las mareas.

Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Patrón de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-1913-6

Reproducido con autorización del autor.

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