Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
11-Dic-2025
21 minutos
Capítulo 01: Meteorología
Fenómenos: Frentes Polares
Algo Más Sobre las Masas de Aire
Como ya se ha explicado, las masas de aire —los centros anticiclónicos— son grandes porciones de atmósfera con características físicas más o menos uniformes, cuya extensión puede abarcar varios miles de kilómetros, alcanzando alturas significativas, y que en su zona central reina el buen tiempo.
Luego, en particular, los anticiclones migratorios —las masas de aire migratorias— surgen de las altas polares —zona de alta presión ubicada sobre los territorios antártico y ártico— y que una vez que se han puesto en marcha, avanzan con un rumbo general Noreste en el hemisferio Sur y Sureste en el hemisferio Norte, imponiendo a su paso las condiciones de temperatura y presión que llevan consigo, experimentando a su vez cambios debido a las condiciones de las superficies sobre las cuales transitan.
Esto último quiere decir que cuando un anticiclón migratorio se desplace del continente hacia el mar, adquirirá las características propias de la masa marítima, incorporando humedad y modificando su temperatura. Y, por el contrario, cuando este anticiclón venga desde el océano y comience a pisar la masa continental, perderá esa humedad.
La masa de aire también sufrirá alteraciones cuando, forzada por la orografía, deba ascender por el barlovento de una cadena de cerros o montañas. En esa situación irá enfriándose a medida que gane altura, dando origen a formaciones de nubes. A su vez el paso sobre superficies que han bajado su temperatura a causa de la radiación en las noches despejadas, o sobre suelos sobrecalentados como los de las áreas desérticas, provocará que la masa de aire libere o adquiera energía, respectivamente.
Masas de aire.
Vamos a ayudar al autor, mostrando algunos ejemplos para demostrar lo que acaba de explicar.
En la carta de pronóstico que acompaña este texto —imagen de la derecha, arriba— puede verse una gran zona anticiclónica que cubre prácticamente todo el océano Pacífico y buena parte de Chile, Argentina y Uruguay —utilice los valores de presión de las isobaras para determinar la cobertura de esa zona anticiclónica—. En la foto satelital —la imagen de la derecha— que representa la realidad, se ve esa misma zona anticiclónica como un área oscura, casi libre de nubes, sobre el continente.
Y aquí vamos con las preguntas...
Si debajo de un anticiclón reina el buen tiempo, ¿porque en la foto satelital aparecen zonas nubosas aisladas en el Sur de la provincia de Buenos Aires?
La respuesta es que esas nubes son producto del ascenso orográfico.
En el Sur de la provincia Buenos Aires, cerca de la ciudad de Bahía Blanca, están las Sierras de la Ventana, que obligan al flujo de aire del anticiclón a ascender las laderas de las sierras, condensándose y formando esa masa nubosa.
Volviendo a la foto satelital, vea ahora la franja de contraste del negro al gris que corre al pie de los Andes, desde el centro de Jujuy —al tope de la imagen— hasta el Sur de Mendoza. El color negro pleno indica que no hay nubes, el gris claro muestra nubes de altura muy finas.
¿Puede decirme porque ocurre esto? ¿Porque hay nubes de un lado de la Cordillera, y no del otro?
La respuesta es que se debe al pasaje del viento por sobre los Andes, que genera una baja a sotavento de las montañas —vea las zonas de baja presión en la carta meteorológica— donde se condensa la humedad que viene del Pacifico, formando esa capa nubosa.
Ultima pregunta.
¿Por qué hay nubes en toda la zona del Pacífico Sur, si según la carta meteorológica allí hay un anticiclón, y por lo tanto debería reinar el buen tiempo?
La respuesta es que una masa de aire adopta las características de la superficie sobre la cual transita. En este caso, al estar ubicada sobre un océano, absorberá su humedad, formando las capas nubosas que allí aparecen.
Estos detalles, específicos acerca de las características que adoptan las masas de aire, es importante para comprender lo que sucede cuando dos masas de aire de distintas características físicas —diferentes presiones, temperaturas, y humedad relativa, por ejemplo— entran en contacto.
Características Generales de los Frentes
En un sentido amplio, un frente es la zona de contacto entre dos masas de aire con características físicas diferentes.
El hecho de que dos masas de aire entren en contacto implica que, eventualmente, una de ellas avanza hacia la otra.
De igual manera, puede afirmarse que un frente separa ambas masas de aire.
Meteorólogos noruegos, luego de finalizada la Primera Guerra Mundial, fueron los que comenzaron a utilizar el término “frente” para definir la franja donde sucede el contacto entre ambas masas de aire.
Evidentemente eligieron esa palabra condicionados por el contexto geopolítico de Europa, ya que la situación atmosférica que veían suceder en la zona de choque de los anticiclones se debía parecer mucho a lo que mostraban los gráficos del frente de un campo de batalla, cuando se enfrentan dos ejércitos.
La franja de contacto entre las dos masas de aire donde se produce la transición entre sus propiedades —presión, humedad y temperatura— se denomina zona frontal, que se apoya sobre la superficie de la masa de aire que avanza, llamada superficie frontal.
Frente de contacto entre dos masas de aire.
Es en la zona frontal donde el cambio en las características del aire se percibe con mayor claridad. Su espesor puede oscilar desde unos cientos de metros, cuando el contraste es muy brusco, hasta varias decenas de kilómetros cuando es más gradual.
La intensidad del contraste depende de la pendiente de la superficie frontal, es decir, de la inclinación de la franja de contacto entre ambas masas de aire. Para frentes cálidos, esa pendiente suele variar en una relación de 1:100 a 1:400 kilómetros; para frentes fríos, entre 1:30 y 1:100 kilómetros —en este último caso significa que, por cada 100 kilómetros de extensión horizontal, el frente asciende apenas 1 kilómetro en altura—. La superficie frontal puede alcanzar desde unos 3 kilómetros hasta el límite de la Tropósfera. En cuanto a su extensión, los frentes pueden abarcar desde 500 kilómetros hasta 5.000 kilómetros.
Estos gráficos los agregamos solo para mostrar la relación de altura versus distancia que puede alcanzar cada tipo de frente.
Créase o no, cada barra es un triángulo, donde el cateto vertical de la izquierda mide "1", y los catetos adyacentes horizontales miden "30", "100" y "400" respectivamente, para representar las relaciones que el autor acaba de explicar.
Relaciones de altura y extensión del frente.
Salvando las distancias, la pendiente de un frente tendría una relación de altura versus la distancia que puede alcanzar similar a la que podría tener una mancha de agua luego de haber volcado un balde en el suelo.
La actividad frontal —tormentas, intensidad de viento— depende del contraste térmico y del movimiento del aire en el sector cálido. Si el aire cálido asciende con respecto a la masa de aire frío, el frente será muy activo llamándose entonces "anafrente". Si el aire cálido desciende en relación con el aire frío, el frente será poco activo y se lo conoce como "catafrente".
Clases de Frentes
Dependiendo del movimiento relativo entre las masas de aire que entran en contacto, los frentes se clasifican de la siguiente manera:
Frente Frío
El frente frío ocurre cuando una masa de aire frío en avance se encuentra con otra masa de aire más cálida.
Se lo llama frente frío, porque la que avanza, empujando, es justamente la masa de aire frío, que puede ser perfectamente la de un anticiclón migratorio surgido de las zonas polares.
Frente frío.
Dado que la masa de aire frío es más densa y pesada, y que además avanza más rápido que la masa de aire cálido, se introduce por debajo de ésta obligándolo a ascender por sobre la primera. En este tipo de frentes, la superficie frontal fría presenta una pendiente más pronunciada que la de los frentes cálidos, lo que genera una zona frontal más estrecha, pero más energética. El ascenso forzado del aire cálido sobre la cuña de aire frío es lo que activa la convección y define la intensa actividad típica de los frentes fríos.
Por delante del frente se desarrolla un sistema nuboso principalmente cumuliforme —Cumulus y Cumulonimbos— que puede alcanzar grandes alturas y producir ráfagas fuertes, chaparrones, lluvia intensa, granizo y actividad eléctrica. Tras el pasaje frontal, suelen observarse Cumulus aislados y, más atrás, Altocumulus o Altostratus. Una vez desplazado el frente, comienzan a dominar las características de la masa de aire frío, es decir que la presión atmosférica aumenta con rapidez, la temperatura desciende, la humedad baja, mejora la visibilidad y el viento rota rápidamente hacia direcciones del tercer cuadrante —desde direcciones que van del Sur al Oeste— en nuestro hemisferio y desde el cuarto cuadrante en el hemisferio Norte.
En los mapas meteorológicos, los frentes fríos se representan con una línea azul con triángulos orientados en la dirección de avance del frente.
La intensidad del frente puede evaluarse comparando su traza en superficie con la del flujo de aire en alturas medias, que se puede estimar observando el campo de isohipsas a 500 hPa en la carta de pronóstico meteorológico.
Si la dirección de avance del frente forma un ángulo muy agudo con la isohipsa, significa que el frente avanza “calzado” dentro del eje de la vaguada, produciendo un frente muy activo. Si, en cambio, las isohipsas cortan más o menos perpendicularmente la traza del frente, la actividad se distribuye sobre las laderas de la vaguada y el frente será poco activo, con nubosidad dominada por Stratocumulus y precipitaciones débiles. Para un pronóstico correcto, esta evaluación debe hacerse a lo largo de toda la extensión del frente, ya que un mismo frente puede presentar tramos muy activos y otros más débiles.
Frente Cálido
A diferencia del frente frío, en un frente cálido la masa de aire que avanza es la cálida, la cual se desliza lentamente por encima de la fría, que es más densa y pesada.
Al elevarse, el aire cálido se enfría de forma progresiva, se satura y comienza a formar nubosidad. Como ese ascenso es suave, la nubosidad típica del frente cálido es de tipo estratiforme y se organiza en capas extensas.
Frente cálido.
Por delante del frente aparecen primero nubes altas —Cirrus, Cirrostratus y ocasionalmente Cirrocumulus— que anuncian su aproximación. Luego se desarrollan nubes medias —Altostratus y Altocumulus— y finalmente las bajas —Stratus, Stratocumulus y Nimbostratus— que suelen ser las responsables de las precipitaciones.
El sistema nuboso asociado a un frente cálido es mucho más extenso que el de un frente frío debido al mecanismo de ascenso por deslizamiento (advección), en contraste con el ascenso forzado brusco de los frentes fríos. Las precipitaciones se generan por delante del frente y suelen ser suaves, continuas y persistentes, extendiéndose cientos de kilómetros. En situaciones donde el aire cálido se vuelve inestable, pueden aparecer nubes de desarrollo vertical, aunque esto no es lo más característico de los frentes cálidos.
Frente cálido.
Tras el pasaje del frente cálido, la presión atmosférica deja de descender y se estabiliza; la temperatura aumenta y luego se mantiene; el viento rota suavemente hacia el tercer cuadrante en el hemisferio Sur y hacia el cuarto cuadrante en el hemisferio Norte. La humedad relativa aumenta, aunque la visibilidad, lejos de mejorar, suele ser mala antes del frente debido a las nieblas frontales generadas cuando la lluvia procedente de la masa cálida cae sobre la masa fría y se evapora, saturando la capa superficial.
En los mapas meteorológicos, el frente cálido se representa mediante una línea roja con semicírculos orientados hacia la dirección de desplazamiento.
Para evaluar su actividad se superpone su posición en superficie con el campo de isohipsas a 500 hPa: si estas cruzan el frente de forma perpendicular, el frente será activo; si el ángulo es agudo, la actividad será menor. El sistema nuboso del frente cálido suele extenderse hasta el eje de la dorsal, donde la divergencia en altura produce subsidencia que termina por disipar las nubes.
Frente Ocluido
El frente ocluido, o en realidad la oclusión de un frente, ocurre por la diferencia de velocidades a las que se mueven los frentes fríos y cálidos.
Frente ocluido.
En términos generales, en la zona en la que ocurre la oclusión, el frente frío avanza más rápido que el cálido; por ello, alrededor de la depresión que actúa como eje común a ambos frentes, el cálido irá reduciendo progresivamente su extensión hasta que finalmente es alcanzado por el frente frío.
En ese momento, el aire frío ocupa completamente los niveles inferiores, mientras que el aire cálido —empujado y obligado a ascender— queda situado por encima de las capas fías, cruzando ambos frentes.
La unión de los dos frentes da lugar a una zona estrecha de transición que es la llamada oclusión o frente ocluido.
Dado que las dos secciones de la masa de aire frío involucradas —la que está delante del frente cálido y la que empuja desde atrás del frente frío— no siempre tienen la misma temperatura, dando lugar a la posibilidad de dos tipos diferentes de oclusiones:
Oclusión Fría
Oclusión Fría.
También llamada frente ocluido frío. La masa de aire posterior es más fría que la que está por delante de la oclusión. Al avanzar más rápido y ser más densa, actúa como una cuña que eleva a la masa menos fría situada delante. En superficie, presenta características similares a un frente frío.
Oclusión Cálida
O frente ocluido cálido. La masa de aire posterior es menos fría que la que se encuentra delante.
Oclusión Cálida.
Por ser relativamente más ligera, al avanzar asciende sobre la masa delantera, más fría. En superficie, presenta características de un frente cálido.
En los mapas meteorológicos, el frente ocluido se representa mediante una línea morada o por una línea compuesta por triángulos azules y semicírculos rojos alternados, orientados siempre en la dirección de desplazamiento del frente.
El tiempo asociado a una oclusión suele ser una combinación de las características de los frentes cálidos y fríos, dependiendo fundamentalmente del grado de inestabilidad del aire en el sector cálido. En las oclusiones cálidas suele darse una extensa área de precipitación, con techos bajos y visibilidad reducida. Las oclusiones frías, en cambio, pueden presentar turbulencia, chubascos y tormentas. En ambos tipos pueden registrarse cambios apreciables en la dirección del viento a medida que el frente ocluido se desplaza.
Frente Estacionario
Un frente estacionario se presenta cuando dos masas de aire con características distintas entran en contacto, pero ninguna de ellas logra avanzar sobre la otra, quedando la superficie frontal prácticamente detenida.
Si esta situación persiste durante un tiempo prolongado, el frente tenderá a disiparse; pero si alguna de las masas de aire inicia un desplazamiento, el frente estacionario pasará a comportarse como un frente cálido o un frente frío, según cuál sea la masa que retome el avance.
Frente estacionario.
En los mapas meteorológicos se representa mediante una línea alternada de semicírculos rojos y triángulos azules, ubicados en lados opuestos de la línea frontal y orientados hacia el exterior de la masa de aire correspondiente.
Un frente cálido que se vuelve estacionario suele mantener las características propias de un frente cálido. En cambio, un frente frío que se detiene tiende a adquirir el comportamiento de un frente cálido, debido a la débil pendiente que adopta su superficie frontal al perder impulso.
El viento en altura determina si el frente permanecerá estacionario: si el flujo sopla perpendicular a la superficie frontal, forzará su desplazamiento; en cambio, si sopla paralelo, la situación se mantendrá estacionaria.
Un frente estacionario puede persistir durante varios días, disiparse sobre la zona o generar áreas de baja presión que pueden evolucionar hasta formar depresiones bien desarrolladas —ciclogénesis—.
Proceso de Formación de los Frentes
Modelo Shapiro-Keyser.
El proceso de formación y evolución de los frentes en las latitudes medias puede dividírselo en cuatro etapas que cubren desde su inicio hasta su disipación. Por conveniencia se explicará el movimiento de las masas de aire según lo que sucede en nuestro hemisferio —el Sur— teniendo presente que el mismo proceso sucede en el hemisferio Norte, pero con los movimientos en sentido inverso.
El modelo Shapiro-Keyser fue desarrollado en 1990 por Alan Shapiro y Daniel Kayser, dos científicos estadounidenses, para explicar el proceso de desarrollo de los ciclones extra tropicales.
Este modelo ha sido adaptado para el hemisferio Sur.
Etapa Inicial
El proceso se inicia en la zona de contacto entre las dos masas de aire, cuando ante la presencia de vientos del Noroeste en capas altas de la atmósfera se produce una divergencia en altura que a su vez genera una zona de convergencia al nivel de la superficie.
Recuerde que la explicación es para el hemisferio Sur.
Entonces si para este hemisferio dice vientos del Noroeste, en el hemisferio Norte serán vientos del Suroeste.
En ese sitio comenzará entonces a registrarse una caída en la presión del aire que determinará el inicio de la formación de una zona de baja presión.
Por otro lado, como la masa de alta presión que avanza desde la zona polar —seca y fría— entra en contacto con la masa de alta presión de la zona tropical —húmeda y cálida— sucederá que en la zona de separación entre ambas masas de aire se formará un frente estacionario, en el que el viento a cada lado girará en direcciones opuestas. Este frente estacionario recibe el nombre de frente polar.
Etapa de Formación de la Onda Frontal
rente polar.
A medida que las dos masas de aire van acercándose, los vientos a ambos lados del frente presionan sobre él, quebrando el equilibrio del frente estacionario en su zona más débil, o sea donde se había iniciado la baja presión.
Al ocurrir esto, es decir al quebrarse el frente, comienzan a marcarse dos nuevas fronteras entre las masas de aire. Una de ellas se formará a la izquierda del eje de baja presión empujada hacia el Noreste por la masa de aire frío, y que terminará constituyendo un frente frío. La otra se forma a la derecha de la baja presión, apoyada en la masa de aire caliente, dando origen a un frente cálido. Es decir que quedarán formados dos frentes, uno frio al Oeste y uno cálido al Este, conectados en el eje de la zona de baja presión. Luego, como el frente frio se mueve más rápido que el cálido, comenzará a cerrarse sobre el segundo de forma apreciable, formando entonces una incipiente onda frontal o ciclónica que profundizará la baja presión iniciando una ciclogénesis. A su vez, sobre ambos frentes comenzarán a desarrollarse las formaciones nubosas típicas de cada uno de ellos y los procesos convectivos que derivan en tormentas y lluvias.
Etapa de Madurez
En esta etapa se profundiza la ciclogénesis mientras que el frente frio continúa avanzando y cerrándose sobre el cálido. También se define apreciablemente el sector cálido y los fenómenos tormentosos alcanzan su máxima intensidad registrándose los picos de viento, nubosidad y precipitación.
Etapa de Disipación
En esta etapa se llega a una situación en la que el frente cálido comienza a ser alcanzado por el frente frio. La masa de aire frio irá empujando a la cálida deslizándose debajo de ella, quedando el aire frío en los niveles inferiores y el cálido situado por encima de este.
Con la unión de los dos frentes se habrá formado, entre las masas de aire frio que se encuentran delante del frente cálido y detrás del frente frio, una estrecha zona de transición que no es otra cosa más que un frente ocluido. En esta zona, al mezclarse el aire se homogeniza su temperatura, disminuyendo el gradiente de presión comenzando a desaparecer la baja presión. No obstante, en el punto tripe —donde se unen los frentes frio, cálido y ocluido— existe la posibilidad de que se inicie la formación de una nueva zona de tormentas.
Hay que tener en cuenta que la divergencia en altura y la convergencia a bajo nivel es la condición necesaria para que una zona de tormentas se desarrolle y profundice. La divergencia en altura se encuentra asociada a un conjunto ondular de vaguadas y cuñas, que tienen una importante influencia en las condiciones meteorológicas. Estas ondas tienden a moverse a velocidades que dependen del viento, de la latitud en la que ocurren y de su longitud de onda.