Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
10-Dic-2025
24 minutos
Capítulo 01: Meteorología
Nubosidad: Las Nubes
Introducción
Las nubes son una herramienta valiosa para el navegante, porque actúan como indicadores visuales del estado de la atmósfera y de los cambios que pueden venir. Su forma, altura, color y velocidad de desplazamiento permiten inferir si el tiempo se mantendrá estable, si se aproxima un frente, si aumenta la humedad, o si pueden desarrollarse tormentas. Leer las nubes, incluso sin instrumentos sofisticados, ofrece pistas inmediatas sobre el equilibrio entre temperatura, presión y humedad en la zona.
En navegación, donde las decisiones deben anticiparse y no solo reaccionar al entorno, interpretar las nubes ayuda a prever borneos y ráfagas, zonas de inestabilidad, precipitaciones y fenómenos convectivos. Una nube aislada y oscura, una banda de cirros, o una línea de cúmulos creciendo en altura pueden ser señales tempranas de lo que ocurrirá en superficie en las próximas horas. Por eso, aprender a observarlas es una herramienta fundamental para quien navega.
Características Generales
Las nubes son un conjunto de minúsculas partículas de agua o hielo, suspendidas por corrientes de aire ascendente. Se forman por el ascenso y enfriamiento del aire húmedo que se condensa en torno a las partículas de polvo, hollín y sales marinas contenidas en el aire.
Note que el autor acaba de decir que "las nubes son de agua o hielo"… no dijo que son de vapor de agua.
Esto es cierto, el vapor de agua es un gas transparente que está contenido en el aire, y justamente como es transparente es que no se lo puede ver. Las nubes comienzan a verse cuando ese vapor de agua se condensa formando agua líquida o al congelarse formando hielo. <
Las nubes se clasifican por un lado según su aspecto o su altura.
Tipos de Nubes: por su Aspecto
En cuanto a su aspecto se las agrupa como sigue:
Estratiformes
Son nubes de desarrollo predominantemente horizontal, con poco espesor vertical, que se presentan como un manto uniforme cubriendo amplias áreas del cielo. Suelen estar asociadas a situaciones de estabilidad atmosférica o a la parte cálida de los frentes.
Cuando generan precipitación, esta suele ser débil, persistente y de carácter uniforme.
Cumuliformes
Son nubes con claro desarrollo vertical, que pueden surgir de manera aislada o en grupos irregulares. Indican inestabilidad atmosférica y movimiento ascendente del aire.
Cuando producen precipitaciones, estas suelen ser intensas, pero localizadas, típicamente en forma de chaparrones.
Pueden estar compuestas por gotitas de agua, cristales de hielo o una mezcla de ambos, dependiendo de su altura y del grado de desarrollo vertical.
Tipos de Nubes: por su Altura
En cuanto a su altura, las nubes se las clasifica de esta manera:
Nubes Altas
Son aquellas cuya base se ubica por encima de los 6.000 metros, extendiéndose hasta las capas superiores de la Tropósfera. A esas alturas las temperaturas son muy bajas, por lo que están compuestas casi exclusivamente por cristales de hielo.
Dentro de esta categoría se encuentran las siguientes nubes:
Cirrus (Ci)
Son nubes delgadas y fibrosas, separadas entre sí, de color blanco brillante. Su aspecto recuerda a mechones de cabellos o filamentos estirados —a veces llamados “colas de caballo”—.
Están compuestas por cristales de hielo. Se forman cerca del límite superior de la Tropósfera, donde las temperaturas suelen ser inferiores a –20 °C —20 grados Celsius bajo cero—, lo que favorece su composición de cristales de hielo.
No precipitan.
Cirrostratus (Cs)
Forman una capa delgada, blanquecina a gris clara, y casi transparente, que puede cubrir el cielo parcial o totalmente.
Están también formadas por cristales de hielo.
Suelen producir un halo alrededor del Sol o la Luna, que es un efecto característico causado por la refracción de la luz en los cristales de hielo contenidos en la nube.
No precipitan.
Cirrocúmulos (Cc)
Aparecen como bancos de pequeñas nubes blancas, agrupadas en forma de grumos, ondulaciones o “rizos”.
No proyectan sombra propia y con frecuencia se presentan junto con Cirrus, ya sea a la misma altura o un poco por debajo.
Están conformadas también por partículas de hielo, debido a la altura en la que se forman, donde dominan las temperaturas por debajo del punto de congelación.
No precipitan.
Note que cada nombre de nube lleva asociada una abreviatura de dos letras.
Esas abreviaturas se utilizan para resumir los tipos de nubosidad que puede esperarse en una zona en los pronósticos meteorológicos, especialmente cuando son recibidos en mensajes que tienen restricciones de cantidad de caracteres.
Nubes medias
Su base se ubica entre los 2 y los 4 kilómetros de altura en las latitudes polares, entre los 2 y los 7 kilómetros en latitudes medias, y entre los 2 y los 8 kilómetros en los trópicos. Están formadas por una mezcla de gotas de agua y cristales de hielo, según la temperatura del ambiente y la altura específica a la que se desarrollan.
En este conjunto se encuentran las siguientes nubes:
Altocúmulos (Ac)
Son nubes que forman mantos o capas de color blanco o gris, compuestas por elementos separados o parcialmente unidos que adoptan formas de láminas, guijarros o pequeños rodillos. Pueden verse como estructuras fibrosas, bien definidas o algo difusas.
A través de los altocúmulos suele distinguirse sin dificultad la posición del Sol, aunque éste aparece atenuado. Generalmente se desarrollan alrededor de los 3.000 a 4.000 metros de altura.
En general, no precipitan.
Altostratus (As)
Forman una capa o manto nuboso grisáceo o azulado, de aspecto uniforme, que cubre parcial o totalmente el cielo. Permiten ver el Sol, pero sólo como una mancha difusa, similar a mirarlo a través de un vidrio esmerilado.
Suelen presentarse junto con otras nubes altas y medias, como Cirrus, Cirrostratus y Altocumulus, y con frecuencia anteceden a precipitaciones continuas cuando se espesan.
Pueden precipitar, especialmente cuando el manto se hace más espeso. La precipitación típica es llovizna o lluvia continua de baja intensidad.
Nubes Bajas
Son aquellas cuya base se encuentra por debajo de los 2.000 metros de altura. Están compuestas principalmente por gotas de agua líquida, aunque en condiciones frías pueden incluir también cristales de hielo.
Este grupo abarca las siguientes nubes:
Stratus (St)
Son capas nubosas estratificadas y uniformes —de allí su nombre, ya que forman una capa— generalmente de tonos grises y de base bastante homogénea y bien cerrada, sin fisuras.
Pueden producir lloviznas finas y persistentes.
Cuando el Sol se deja ver a través de ellas, su contorno suele distinguirse con bastante claridad.
Stratocúmulos (Sc)
Forman una capa integrada por nubes grises o blanquecinas, con zonas sombreadas y aspecto de mosaicos, guijarros o rodillos.
Suelen presentarse junto con otras nubes altas y medias, que obviamente no son apreciables desde el suelo, pues la capa de Stratocúmulos las oculta. Aunque muestran algunas franjas más claras, no dejan ver el Sol.
En ocasiones pueden generar lloviznas débiles, aunque en general no producen precipitaciones importantes.
Nimbostratus (Ns)
Estas nubes conforman un manto gris oscuro y muy espeso. Por su densidad, y por estar acompañada por otras nubes en capas medias y altas, no deja ver el Sol en ningún momento.
Su aspecto suele verse difuso por la lluvia continua o la nieve que cae de ellos.
Es común que aparezcan nubes bajas fragmentadas debajo de este manto, asociadas a la precipitación.
Cúmulus (Cu)
Son nubes con contornos bien definidos, de color blanco, con formas de grandes “copos de algodón”. Presentan una base plana y un desarrollo vertical característico que recuerda a una coliflor.
Cuando reciben luz solar, su parte superior es de un blanco muy brillante, mientras que la base permanece gris o ligeramente oscura.
Pueden aparecer aisladas, o en grupos, moviéndose con el viento o la brisa. Su desarrollo y evolución es apreciable a simple vista, pudiendo verse su crecimiento a lo largo de las horas, a medida que incorporan humedad que asciende convectivamente desde el suelo.
Nubes de Desarrollo Vertical
Este grupo reúne a las nubes que se desarrollan desde niveles muy bajos —cerca de los 500 metros sobre la superficie— y pueden crecer de forma continua hasta alcanzar el límite superior de la Tropósfera.
Su rasgo distintivo es ese crecimiento vertical alimentado por fuertes corrientes ascendentes, lo que les da un aspecto imponente y una estructura de gran espesor. Estas nubes suelen evolucionar rápidamente, transformándose desde pequeñas formaciones algodonosas hasta enormes torres que dominan el cielo. Debido a esa gran extensión vertical, están asociadas a chaparrones intensos, ráfagas descendentes, granizo e incluso tormentas eléctricas en sus etapas más desarrolladas.
Solo un tipo de nube se encuentra dentro de este grupo:
Cumulonimbos (Cb)
También conocidos como "Cumulusnimbus", son nubes densas, potentes y de enorme desarrollo vertical, cuya apariencia recuerda montañas o torres colosales. Cuando alcanzan el límite de la Tropósfera, sus cimas se extienden horizontalmente moldeando la característica forma de yunque, a partir de cuyo borde superior suelen desprenderse filamentos de Cirrus debido a los fuertes vientos de altura. La base, situada generalmente entre los 500 metros y los 3 kilómetros de altura, presenta un aspecto muy oscuro como resultado de la gran concentración de agua y hielo en el interior de la nube.
El Cumulonimbos se origina a partir del crecimiento sostenido de Cumulus impulsado por el calentamiento de la superficie terrestre. El aire caliente y húmedo asciende, se expande y se enfría, provocando la condensación del vapor de agua en minúsculas gotas que continúan elevándose. En las capas superiores, las temperaturas bajo cero transforman parte de esas gotas en cristales de hielo y graupel —pequeños gránulos de hielo blando y blanco—.
Esta primera etapa, aunque vigorosa, suele ser poco turbulenta y rara vez genera precipitaciones.
Cuando la nube alcanza suficiente altura, entra en su fase de madurez.
En este punto, dentro del Cumulonimbos conviven fuertes corrientes ascendentes y descendentes. El aire cálido que sigue ingresando desde la superficie alimenta el flujo ascendente, mientras que las gotas de agua más pesadas, el granizo incipiente y los cristales de hielo descienden por gravedad generando un potente flujo descendente. La circulación interna puede alcanzar velocidades de hasta 60 nudos.
En esta fase, el diámetro de la base de la nube puede llegar a medir unos 10 kilómetros, mientras que la cima puede ascender a 10 a 12 kilómetros en latitudes medias y aún más en regiones tropicales.
A nivel del suelo, durante la madurez suele hacerse visible el característico arco que los navegantes del Río de la Plata conocen como “cigarro” y que, en meteorología, se denomina Arcus. Este puede presentar nubes accesorias perimetrales, llamadas "roll clouds", "wall clouds" o "shelf clouds" —nubes en forma de rollo, pared o estantes, respectivamente— impulsadas por la ráfaga descendente que se expande horizontalmente al tocar tierra.
Es en esta etapa cuando el Cumulonimbos produce sus fenómenos más peligrosos: lluvias intensas, granizadas, ráfagas descendentes que pueden superar los 50 nudos, y actividad eléctrica violenta.
Las ráfagas descendentes se desarrollan bruscamente en el momento en que la nube comienza a precipitar.
Las gotas de agua y, eventualmente, el granizo que se desploma desde la altura de la nube, arrastra for efecto viscoso el aire que tiene alrededor, generando una corriente descendente que, como mencionaron más arriba, pude alcanzar sin problemas los 50 nudos de intensidad.
Cuando esa corriente descendente toca el suelo, no le queda otra opción que comenzar a desplazarse radialmente con la misma fuerza.
Ese flujo de aire violento —para quien lo recibe desde el agua es casi instantáneo— se denomina frente de racha.
La electrificación interna se produce por colisiones entre cristales de hielo, graupel y gotas superenfriadas en el seno de la corriente ascendente; de allí surgen relámpagos internos y, posteriormente, rayos, cuya frecuencia aumenta cuanto mayor es la altura del "yunque".
Una vez que la nube ha precipitado, ingresa en la fase de disipación, en la que el Cumulonimbos pierde su energía. La nube se enfría, disminuye su contenido de agua, su diámetro se contrae y las precipitaciones se debilitan hasta cesar, comenzándose a ver luz en el centro de la base de la nube, donde antes dominaba la oscuridad.
Finalmente, su estructura se deshace y la atmósfera recupera paulatinamente su equilibrio térmico previo.
El ciclo de vida de un Cumulonimbus suele durar entre 1 a 3 horas —2 horas en promedio—, aunque en condiciones muy inestables puede extenderse un poco más, sobre todo si forma parte de un sistema multicelular o una línea de inestabilidad.
Dentro de ese ciclo, la etapa de madurez, que es cuando la nube suelta todo su contenido: lluvia fuerte, granizo, ráfagas descendentes, actividad eléctrica, puede durar entre 20 y 40 minutos. En algunos casos aislados puede ser un poco más breve —unos 15 minutos— o llegar a una hora si la tormenta está muy alimentada.
Actividad Eléctrica
El rayo es específicamente la descarga eléctrica que se produce entre un Cumulonimbo y la superficie del suelo, siendo por lo tanto de interés directo para los navegantes. Los relámpagos, en cambio, son descargas eléctricas que ocurren dentro de una misma nube, entre distintas nubes o entre éstas y la ionosfera; dado que no impactan en el suelo, no representan un peligro directo para la navegación.
El proceso que origina tanto rayos como relámpagos comienza cuando el Cumulonimbo alcanza la zona de temperaturas bajo cero, donde las gotas de agua se congelan formando cristales de hielo que, al seguir creciendo, dan lugar al granizo. Las intensas corrientes ascendentes y descendentes dentro de la nube hacen que cristales, piedras de granizo y gotas colisionen entre sí, intercambiando cargas eléctricas. Las partículas más grandes y pesadas descienden hacia la parte media y baja de la nube, cargándose negativamente y ubicándose aproximadamente en la cota de los –15º C, mientras que las más pequeñas continúan ascendiendo hasta zonas cercanas a los –40º C, donde quedan cargadas positivamente. Así se forma la clásica estructura de dipolo tormentoso —parte baja negativa, parte alta positiva—.
Al seguir creciendo el granizo, una fracción de esas partículas grandes se carga positivamente durante su caída hacia la base misma del Cumulonimbo, creando allí una pequeña región de carga positiva no compensada. Esto genera la estructura de tripolo —alto positivo, medio negativo, base positiva— fundamental para que se produzcan las descargas eléctricas.
Entre la base del Cumulonimbo —cargada positivamente— y el suelo —cargado negativamente por inducción eléctrica de la nube— se inicia la llamada descarga guía, que consiste en un trazo eléctrico escalonado y ramificado que avanza buscando el camino de menor resistencia en el aire, dándole al rayo su aspecto dentado y nervioso. Cuando esta descarga guía se conecta con el suelo, se produce el rayo propiamente dicho. Los relámpagos, en cambio, pueden recorrer hasta 30 km desde su origen, mientras que los rayos suelen desarrollarse en distancias del orden de 1,5 km, viajando a unos 140.000 kilómetros por segundo. Su temperatura alcanza entre 25.000 y 30.000º C, con una potencia del orden de 100 a 150 millones de voltios y corrientes que rondan los 20.000 Amperes.
Los rayos suelen caer sobre objetos elevados tales como antenas, árboles, edificios altos o los mástiles de los veleros.
Cuando ocurren descargas sucesivas, la separación promedio entre los puntos de impacto es de unos 1,8 kilómetros, pudiendo afectar un área cercana a los 40 metros alrededor del punto de caída. La franja ecuatorial es la de mayor actividad eléctrica, mientras que los polos y los desiertos tropicales presentan los valores mínimos. Las horas de mayor riesgo se concentran entre el mediodía y la media tarde, y las épocas más peligrosas son aquellas asociadas a mayor actividad frontal.
Benjamín Franklin fue un inventor, científico y posteriormente político, nacido en 1706 en las entonces colonias británicas de América del Norte, y fallecido en 1790 ya como ciudadano de los recién independizados Estados Unidos de América.![]()
Benjamín Franklin.
Fue Franklin quien, en 1752, logró demostrar científicamente la relación entre las nubes de tormenta y las descargas eléctricas. En esa época, existía la sospecha de que las tormentas eléctricas podían estar relacionadas con fenómenos eléctricos, pero no había evidencia experimental clara.
Para comprobarlo llevó a cabo su célebre experimento con el barrilete en el que, durante una tormenta, Franklin hizo remontar una cometa con una estructura conductora y una llave metálica atada al hilo. A medida que la tormenta se desarrollaba, observó que la llave acumulaba carga eléctrica, lo que podía comprobarse mediante chispas. Esto demostraba que las nubes de tormenta estaban cargadas eléctricamente y que el rayo era una descarga de esa electricidad acumulada.
Este experimento, aunque ingenioso, implicaba un alto riesgo —de hecho, otros científicos murieron intentando replicarlo—.
A partir de estos estudios, Franklin desarrolló uno de sus inventos más importantes: el pararrayos, dispositivo que actualmente se mantiene vigente.
Medidas para Proteger la Embarcación contra los Rayos
Al igual que las antenas y las construcciones altas, los mástiles de los veleros ejercen un elevado poder de atracción sobre los rayos con el riesgo cierto de que un impacto afecte a la tripulación y dañe severamente la estructura del barco. Cuando un rayo impacta en el mástil de un velero, su energía busca el camino más corto a tierra, por medio del agua en este caso, generando a su paso efectos eléctricos que suelen destruir los equipos electrónicos y afectar a cualquiera que esté en contacto con la vía de descarga, causando incluso perforaciones en el casco que se transforman en peligrosas vías de agua. Por esta razón es que, en la medida de lo posible, debe evitarse navegar ante pronósticos de tormentas; y si no es posible evitarlo porque, por ejemplo, ya se está navegando, deberá actuarse en consecuencia preparando la tripulación y la embarcación para lidiar con ellas. En este sentido comentaremos ahora las principales medidas y técnicas al respecto.
Una de las primeras decisiones a tomar debe ser la instalación de un pararrayos o un disipador.
Pararrayos
Los pararrayos que se instalan en las embarcaciones recreativas consisten en una varilla metálica que, colocada en el punto más elevado del mástil, encamina la elevada carga eléctrica del tayo a través de un cable conductor apropiado hasta una masa metálica situada en la obra viva, desde la cual continúa hacia el agua. En los veleros, el mismo quillote metálico sirve de masa, pudiéndose usar uno de los pernos de fijación para conectar el cable.
Puede además crearse una especie de Jaula de Faraday alrededor de la embarcación, que ayudará a reducir su eventual impacto de la descarga.
En términos simples, la Jaula de Faraday es una envoltura metálica con un interior hueco que tiene la propiedad de aislar a quienes se encuentren dentro de ella de cualquier campo electromagnético externo. Por ello las embarcaciones de casco de acero o aluminio constituyen en sí mismas Jaulas de Faraday, siendo muy seguras, siempre que la tripulación se mantenga bajo cubierta dentro del casco, fuera del contacto de elementos metálicos sujetos a la estructura del barco. En los barcos de fibra o madera podría lograrse algo como lo previsto por Faraday para evitar que el rayo siga su propio camino explosivo a través de la fibra de vidrio, la madera o aun los mismos navegantes. Para ello deben conectarse entre sí los diferentes elementos metálicos de la jarcia obenques y estayes terminándolos en una buena masa en la obra viva, la que necesariamente deberá estar en contacto con el agua. Bajo cubierta también hay que conectar tanto el motor como el tanque de combustible.
Para proteger el instrumental electrónico de una embarcación es importante instalar dispositivos de prevención de picos de voltaje transitorios.
Disipadores
Por otro lado, los llamados disipadores estáticos constituyen una alternativa adicional a los pararrayos convencionales.
Están formados por una serie de puntas dispuestas radialmente en torno a un núcleo central, a modo de brocha. Sus puntas emiten constantemente iones a baja intensidad, con lo cual se evita la formación de cargas estáticas a bordo.
Es decir, el disipador crea un entorno estéril para los rayos, mientras que un pararrayos conduce la descarga una vez producida. Estos disipadores deben igualmente instalarse acompañándolos de un circuito conductor y la configuración de una Jaula de Faraday, tal como se ha explicado.
Otras Medidas de Prevención
Cuente con Información Meteorológica Actualizada
Idealmente, todo navegante que planee hacerse a la mar por tiempo prolongado, debe contar a bordo con los medios para recibir reportes meteorológicos e información relevante, tal que le permita prevenir el encuentro con tormentas.
Aprender a Identificar la Formación de Tormentas en el Horizonte
Reconocer la formación de tormentas en el horizonte, y poder determinar su dirección le servirá para decidir el mejor curso de acción.
En tal sentido, y como ya hemos comentado, las tormentas eléctricas están formadas por nubes cumuliformes Cumulus y Cumulonimbus por lo que en la distancia podrá ver claramente la típica forma del yunque o la altura creciente de la masa de Cumulus, y debajo de ella la sombra proyectada por su base, y probablemente en el centro de ésta algunas cortinas de agua producto de las lluvias. Si en cambio ya estuviese debajo de la tormenta, evidentemente no llegará a ver sus formas, pudiendo solo reconocerla por el color oscuro y negro del techo nuboso debido a la gran altura que logran los Cumulonimbus. Durante las noches, las tormentas eléctricas se delatan a sí mismas por sus relámpagos que iluminan el horizonte.
Radio AM
Una radio AM puede ser de ayuda para saber si se encuentra cerca de una tormenta eléctrica puesto que la estática producida por los rayos y relámpagos se escuchará como chasquidos en cualquier frecuencia en la que se encuentre sintonizada, sabiendo así que se encuentra a su alcance. La radio de FM no capta igual de bien esta energía.
Fuego de San Telmo
Cuando una embarcación se encuentre debajo de una tormenta eléctrica, una señal de impacto inminente puede ser el fuego de San Telmo1 o escuchar zumbidos alrededor de las antenas de radio.
Averiguar la Distancia a la Tormenta
La forma más simple de averiguar la distancia entre la tormenta y su embarcación es midiendo el tiempo transcurrido entre el destello del relámpago y el sonido del trueno.
Sabemos que el resplandor de los relámpagos viaja a la velocidad de la luz, mientras que el trueno, es decir su sonido, lo hace a una velocidad muy inferior: 343 metros por segundo —unos 1.236 kilómetros por hora—. Esa es la razón por la que siempre vemos el destello antes de escuchar su estruendo.
De esto podemos derivar que por cada segundo que transcurre entre el destello y el sonido, la distancia entre el rayo y nuestra posición será justamente de 343 metros, sin embargo, quizás le sea más simple considerar que cada 3 segundos transcurridos entre ambos momentos habrá una distancia aproximada de 1 kilómetro (3 x 343 metros = 1.029 metros). Si las descargas eléctricas van reduciendo el intervalo de tiempo en el que se escucha el trueno, significará que la tormenta se acerca y que la probabilidad de exposición al rayo aumenta. Si sucede lo contrario, querrá decir que la tormenta se aleja.
Un dato muy importante a tener en cuenta para el cálculo de los tiempos y la toma de decisiones es que el trueno puede oírse a más de 10 kilómetros de distancia.
Busque Reparo
Si se encuentra navegando cerca de la costa, y aun cuenta con tiempo antes de la llegada de la tormenta, la mejor decisión será dirigirse a ella, y entrar al puerto más cercano.
Si no es posible encontrar un puerto, busque una cala o fondeadero cerca de tierras altas o donde existan construcciones elevadas. El lugar más peligroso es en aguas abiertas donde el barco será el objeto más elevado.
Salga del Barco
Si está en puerto, no se quede dentro del barco. Ante la presencia de una tormenta eléctrica apague todos los instrumentos eléctricos y electrónicos de la embarcación y diríjase a un área cubierta.
En la próxima nota ampliamos sobre la nubosidad, explicando las nieblas y neblinas.
Fuentes
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Patrón de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.
ISBN 978-987-88-1913-6
Reproducido con autorización del autor.
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