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El Mareo al Navegar: Sus Causas y los Métodos para Prevenirlo y Tratarlo

¿Quién no lo ha Sufrido?

Marearse navegando es realmente una de las situaciones más desagradables de las que pueden afectarnos mientras navegamos.

Quien lo sufre, sabe que tiene por delante momentos de un profundo malestar que, si bien en la mayoría de los casos no reviste gravedad ni deja consecuencias, en otros puede complicarse. Y, a su vez, es una situación que afecta también a la tripulación que por un lado, siente la baja de uno de sus miembros y, por el otro, tiene además que dedicar parte de su atención a controlar su estado.

Por eso, creemos que conocer sus causas, y las medidas de prevención que la medicina y la experiencia de los navegantes recomiendan para evitar el mareo a bordo es fundamental para que todos podamos disfrutar de la navegación.

Sea Sickness
Descompostura al navegar, una de las peores experiencias que pueden sufrirse navegando.

Para quienes tienen la suerte de no sufrirlo, el término "mareo" puede resultar algo confuso, ya que normalmente se lo asocia con el "vértigo", donde domina la sensación de que todo gira alrededor, como ocurre tras realizar giros rápidos sobre sí mismo.

En el caso del mareo que se sufre a bordo, no se percibe inicialmente esa sensación de vértigo. En realidad, todo comienza con un leve malestar general que va empeorando progresivamente, acompañado luego de náuseas y, en ocasiones, vómitos, junto con palidez, sudoración fría, debilidad intensa y cefalea, entre otros síntomas.

En el idioma inglés, a este "mareo" se lo llama "sea sickness", que se traduce como "malestar de mar", que parece describir más fielmente el cuadro.

Veamos cuales son las causas de este problema, y que medidas y soluciones podemos aplicar para prevenirlo.

Causas

Este síndrome, conocido médicamente como "cinetosis", se produce por un "conflicto" —ese es el término que aplica la medicina— a nivel del sistema nervioso central, cuando este recibe información contradictoria desde el oído y la vista sobre el movimiento y la percepción de la posición del cuerpo.

Por un lado, el oído interno —a través del sistema vestibular— informa como se está moviendo el cuerpo en base a la detección de aceleraciones y cambios de orientación que afectan el equilibrio del cuerpo; mientras que, por otro lado, la vista aporta información sobre el entorno en el que nuestro cuerpo se encuentra. Con esta información, el cerebro intenta establecer la posición del cuerpo para, a partir de allí, activar movimientos reflejos cuando sea necesario; por ejemplo, mover la mano para sostenerse de un pasamanos ante un movimiento brusco del barco.

Sin embargo, cuando el cerebro recibe señales que no guardan coherencia entre sí —porque el oído informa que hay movimiento, pero la vista muestra que todo está más o menos en el mismo lugar— interpreta esa discrepancia como una alteración anómala, que la procesa desencadenando una respuesta fisiológica.

En el ámbito náutico, este conflicto aparece típicamente cuando el oído interno percibe los movimientos de rolido y cabeceo del barco, que producen cortas aceleraciones del cuerpo en distintas direcciones, mientras que la vista —particularmente estando bajo cubierta— registra un entorno aparentemente estable, aunque en realidad se está moviendo junto con nosotros.

Esa descoordinación sensorial activa centros nerviosos situados en el tronco encefálico, que están relacionados con las respuestas vegetativas del cuerpo. Se pone en marcha entonces una reacción del sistema nervioso autónomo que da lugar a los síntomas característicos: malestar general, náuseas, sudoración fría, palidez y, en casos más intensos, vómitos. Si el cuadro progresa sin control, puede producirse deshidratación y una importante debilidad general.


En definitiva, esta reacción es básicamente una respuesta del organismo frente a un patrón de movimiento inhabitual, que el cerebro no logra integrar adecuadamente.

Mire el Horizonte
Mire el Horizonte.

Como Prevenir el Mareo a Bordo

Conociendo las causas del mareo, lo primero que debería intentarse para prevenirlo es reducir la posibilidad de que la vista y el oído generen señales contradictorias.

Veamos que hacer al respecto:

Antes de Embarcar

Existen factores físicos y conductas que, si podemos controlarlos, ayudarán a reducir el riesgo de que la "cinetosis" se manifieste:

Descanso Adecuado.

Cuando se trata de navegaciones de larga distancia, las horas previas a la zarpada suelen ser estresantes, especialmente para quienes van a realizarla por primera vez.

En la medida de lo posible, procure descansar y dormir bien antes de zarpar.

Evite Excesos.

Evite la ingesta de bebidas alcohólicas durante las 24 horas previas a la zarpada.

En cuanto a la alimentación, evite las comidas pesadas, optando preferiblemente por alimentos ligeros.

Tenga en cuenta que tampoco es recomendable embarcar en ayunas. El estómago completamente vacío favorece la aparición del mareo.

Utilizar Medicamentos Antieméticos.

Si fuera necesario, y siempre con indicación médica, incorpore el fármaco antiemético o antivertiginoso —previenen las náuseas y vómitos, y el vértigo, respectivamente— que se le haya recomendado.

Aquí haremos un comentario aparte.
Como navegantes, no nos corresponde indicar qué medicamentos son recomendables para prevenir el mareo.
La elección de un fármaco adecuado depende de factores individuales que van desde considerar los antecedentes médicos de cada uno, hasta las posibles contraindicaciones para administrarlo.
¨Por eso, si considera necesario utilizar medicación preventiva, lo prudente es realizar una consulta médica previamente a la travesía, y no automedicarse.
Ahora bien, desde la misma posición de navegantes, y más aún, como capitanes, hay condiciones que debemos tener en cuenta respecto de aquellos que utilizan este tipo de medicamentos.
Por ejemplo, algunos de esos fármacos producen somnolencia o disminución de reflejos, por lo tanto, debe evitarse dejar al tripulante que lo está usando solo en cubierta o al mando de la embarcación, o encargarle maniobras críticas como el atraque o el fondeo —especialmente si el tripulante debe transitar solo sobre la cubierta—, o asignarle guardias nocturnas, entre otras cosas.

Ya Embarcado y Navegando

Una vez a bordo, también pueden adoptarse conductas que ayuden a evitar o atenuar la "cinetosis".

Es recomendable respetar esas conductas, especialmente durante las primeras 24 horas de navegación, extendiéndose hasta no mas de 72 horas, que es el tiempo que necesita el cuerpo para terminar de adaptarse al movimiento del barco.

Manténgase en Cubierta.

Siempre que sea posible, permanezca en el cockpit o en cubierta —idealmente cerca de la zona media del barco, cerca de su centro de balanceo, donde el movimiento se percibe menos— y mantenga la vista orientada hacia el horizonte, que ofrece una referencia visual coherente con el movimiento que el oído interno comenzará a registrar.

Si puede, intente gobernar el barco o participar activamente en las tareas que se estén realizando en cubierta, pues en términos fisiológicos, eso ayuda al cerebro a reconciliar los "sensores".

Actitud Dentro del Barco.

Tarde o temprano llegará el momento de bajar al interior del barco, con el riesgo de que el cerebro empiece a procesar erroneamente la situación, dando inicio a la "cinetosis".

Sin embargo, dado que conocemos las causas, podemos intentar engañar al cerebro —a nosotros mismos, bah— “forzando” una referencia visual coherente con o que el oído registra: en lugar de quedarse quieto, lo cual producirá que su cuerpo se mueva junto con el barco, procure mantener su vertical dejando que el barco se mueva alrededor suyo. Es decir, trate de mantenerse en su posición, anticipando el movimiento del barco, como si estuviera haciendo equilibrio sobre una pelota.

De ese modo, la vista registrará el movimiento del interior del barco de forma consistente con lo que el sistema vestibular está detectando, ayudando al cerebro a reducir el conflicto.

Evite Tareas Visuales de Enfoque Cercano.

Leer cartas, usar el teléfono, trabajar en la mesa de navegación o mirar pantallas bajo cubierta aumenta el conflicto sensorial, porque cuando la vista se fija en un objeto cercano y estable —por ejemplo, una pantalla— mientras el sistema vestibular percibe movimiento, aumenta el desajuste.

Intente evitar estas actividades durante las primeras horas de la navegación, hasta que su cuerpo se acostumbre a la condición.

Ventilación.

El aire viciado, los olores intensos —combustible, cocina, sentina— y el calor excesivo parecen favorecer el mareo.

Siempre que sea posible, mantenga el interior del barco ventilado, y evite permanecer en espacios cerrados y calurosos.

Alimentación Durante la Navegación.

Durante la navegación, y particularmente durante las primeras 24 horas, conviene comer pequeñas porciones frecuentes de, preferiblemente, alimentos livianos, tales como galletitas saladas, pan, o frutas.

De la misma forma, manténgase hidratado.

Un estómago moderadamente activo tolera mejor el movimiento que uno completamente vacío o sobrecargado.

Cuidar al descompuesto
Cuidar al descompuesto.

Si el Mareo ya Comenzó

Si a pesar de las medidas preventivas, algún tripulante sucumbe al mareo, es importante actuar con criterio y serenidad. Siempre que sea posible, conviene recostar a la persona en cubierta, en una zona protegida y segura, con la vista orientada hacia el horizonte —recuerde que esa referencia visual estable ayuda al cerebro a reducir el conflicto sensorial—. La cabeza debe mantenerse ligeramente elevada, evitando posiciones forzadas que puedan aumentar la sensación de náusea.

Si presenta sudoración fría o sensación de debilidad, es recomendable proporcionarle abrigo, ya que el mareo suele acompañarse de una caída transitoria del tono general. La hidratación es fundamental: incluso con náuseas, pequeños sorbos de agua tomados con frecuencia ayudan a prevenir la deshidratación y favorecen la recuperación.

Un error frecuente es enviar al afectado al interior de la cabina, o un camarote cerrado y mal ventilado. Bajo cubierta, sin referencia visual externa y en un ambiente cargado, el conflicto sensorial suele intensificarse, prolongando y empeorando el cuadro. Siempre que las condiciones de seguridad lo permitan, la cubierta y el aire fresco serán aliados más eficaces que el aislamiento en el interior del barco.

Otros Métodos (Discutidos) de Prevención del Mareo

Hasta aquí hemos analizado el problema del mareo a bordo procurando mantenernos dentro de un marco respaldado por criterios científicos y evidencia médica. Sin embargo, en la náutica circulan también otros métodos de prevención que, aunque no siempre cuentan con el mismo nivel de validación, son utilizados por muchos navegantes con mayor o menor grado de éxito, y que queremos repasar.

Manzanas Verdes

Manzanas verdes
Manzanas verdes.

Entre los recursos que suelen mencionarse para prevenir el mareo, figura el de consumir manzanas verdes, o caramelos de naranja u otros cítricos. Muchos navegantes experimentados aseguran que estos alimentos ayudan a aliviar la sensación de náusea y los consideran una solución práctica cuando el malestar comienza a manifestarse.

Inclusive, se comenta que en los cruceros de pasajeros se suelen repartir manzanas verdes, como un paliativo para el mareo.

Los médicos dicen que no existe evidencia científica sólida que confirme la eficacia de este método para evitar la cinetosis. Sin embargo, razonan que el sabor ácido puede estimular la salivación y atenuar transitoriamente la sensación de náusea en algunas personas.

Desde el lado de los cruceros, no consta que se repartan manzanas verdes. Lo que sí se hace es ofrecer frutas frescas —incluyendo manzanas verdes— en buffets y áreas de autoservicio, y que la tripulación suele recomendar alimentos ligeros y fáciles de digerir, como las frutas, cuando un pasajero se siente descompuesto.

En resumen, el consumo de manzanas verdes parece tratarse de una medida inocua. Puede intentarse como complemento, siempre entendiendo que no reemplaza las estrategias preventivas basadas en fundamentos fisiológicos.

Jengibre

Jengibre
Jengibre.

Otro recurso tradicional que suele mencionarse es el consumo de "jengibre", ya sea fresco, en infusión, en cápsulas o incluso en caramelos. Desde hace tiempo se le atribuyen propiedades digestivas y antieméticas, y algunas investigaciones han mostrado cierto beneficio en otros tipos de náuseas, como las del embarazo o las postoperatorias.

En el caso específico de la cinetosis por movimiento, la evidencia científica es variable y no concluyente. Si bien algunos estudios sugieren un posible efecto leve, no existe consenso sólido que permita afirmarlo como método eficaz para prevenir el mareo en navegación. Su acción parecería estar más vinculada al aparato digestivo que al sistema vestibular, que es el principal culpable en el mareo náutico.

En cantidades moderadas suele ser bien tolerado, por lo que puede considerarse un recurso complementario de bajo riesgo.

Pulseras anti-mareo

Pulseras anti-mareo
Pulseras anti-mareo.

Las llamadas "pulseras anti-mareo" son uno de los recursos alternativos más difundidos para prevenir la cinetosis. Suelen presentarse como un método simple, no farmacológico y sin efectos secundarios, lo que explica buena parte de su popularidad.

Se trata de bandas elásticas que llevan una especie de botón o pequeño bulto que, una vez colocadas, ejercen presión constante sobre un punto específico de la muñeca —conocido en acupresión como punto "P6" o "Neiguan"— al que se le atribuye la capacidad de atenuar las náuseas mediante la modulación de ciertos reflejos nerviosos.

Desde el punto de vista científico, la evidencia disponible es limitada y no concluyente en lo que respecta específicamente a la cinetosis por movimiento. Algunos estudios han mostrado beneficios en otros tipos de náuseas, pero los resultados en el mareo a bordo son variables. Aun así, muchas personas refieren experimentar alivio al utilizarlas, lo que podría explicarse por diversos factores, entre ellos el efecto placebo, la reducción de la ansiedad anticipatoria o la adaptación progresiva del organismo al movimiento.

Puestos a criticar el método, dado que no producen somnolencia ni presentan efectos adversos relevantes, pueden considerarse un recurso complementario de bajo riesgo. Sin embargo, insistimos con el mismo comentario que para el caso de las manzanas verdes: no deberían reemplazar las medidas preventivas basadas en fundamentos fisiológicos ni, cuando corresponda, la consulta médica para la eventual indicación de medicación específica.

Anteojos anti-mareo

Anteojos anti-mareo
Anteojos anti-mareo.

Otro de los recursos que ha ganado popularidad en los últimos años son los "anteojos anti-mareo".

A diferencia de otros métodos alternativos, su planteo intenta apoyarse directamente en el mecanismo fisiológico de la cinetosis. Se trata de un anteojo que no posee lentes ópticos convencionales, sino anillos transparentes parcialmente llenos de un líquido coloreado. Al moverse el barco, ese líquido se inclina y genera una línea horizontal visible en el campo periférico del usuario.

El fundamento teórico es sencillo: si el mareo se produce por un conflicto entre lo que informa el sistema vestibular y lo que percibe la vista, entonces proporcionar una referencia visual coherente con ese movimiento ayudaría a reducir la discrepancia sensorial. El "horizonte" formado por el líquido se mueve en consonancia con las aceleraciones que experimenta el cuerpo, intentando armonizar la información que llega al cerebro.

Si bien el concepto puede resultar fisiológicamente razonable, la evidencia científica disponible hasta el momento es limitada y no concluyente. Existen estudios preliminares que sugieren posibles beneficios, pero aún no hay consenso sólido que permita afirmar su eficacia en forma generalizada. En cualquier caso, al no producir somnolencia ni efectos adversos relevantes —excepto alguna broma de otro tripulante— pueden considerarse un recurso complementario de bajo riesgo.

Algunas Conclusiones

En definitiva, el mareo a bordo no es un signo de debilidad ni una rareza, sino una respuesta fisiológica normal frente a un entorno para el cual nuestro sistema de equilibrio no fue originalmente diseñado. Comprender sus causas nos permite actuar con algún criterio, que nos permita reducir su impacto y acompañar adecuadamente a quien lo sufre.

Para prevenirlo existen medidas con fundamento científico claro, otras con respaldo limitado y también recursos tradicionales cuya eficacia puede variar según la persona. En cualquiera de los casos, lo importante es actuar preventivamente, para evitar que este síndrome arruine el placer de la navegación. Esas medidas preventivas pueden luego ir dejándoselas de lado pues en la mayoría de los casos, a medida que el organismo se adapta progresivamente al movimiento del barco.

Con esto, el mareo deja de ser un obstáculo insuperable para convertirse simplemente en una circunstancia más de la vida en el agua.



Fuentes
Comentarios elaborados a partir de experiencias compartidas por navegantes del Club de Veleros Piedrabuena.
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