Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
17-Dic-2025
19 minutos
Capítulo 04: Meteorología
Herramientas de Pronóstico Meteorológico: Sensores, Radar, NAVTEX, Pilot Charts
Introducción
A criterio de esta Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena, un navegante —de la categoría que sea: Timonel Patrón o Piloto de Yate— debe ser capaz de comprender e interpretar los sistemas de pronóstico meteorológico para poder establecer las condiciones en las que realizará —o no realizará— su navegación.
Complementando entonces el artículo anterior, veremos entonces los sistemas de información meteorológica disponibles a bordo.
Sensores Remotos
Sensores de viento y marea.
Los sensores, aplicados en este caso a la meteorología, son sistemas de recolección de datos que permiten medir variables atmosféricas tales como la velocidad y dirección del viento, las ráfagas, la temperatura del aire, la humedad relativa, la presión atmosférica, la precipitación y otros parámetros, en distintos niveles de la atmósfera.
Estos datos se recolectan en tiempo real, se almacenan en registros históricos y luego se utilizan para el análisis de la situación meteorológica y para la validación y ajuste de los modelos y pronósticos meteorológicos, aportando información observada directamente en la zona de interés.
En Argentina, y en particular para las aguas del Río de la Plata, además de la información provista por los servicios meteorológicos oficiales de Argentina y Uruguay, pueden consultarse estaciones meteorológicas pertenecientes a la CARP - Comisión Administradora del Río de la Plata y a otras entidades públicas y privadas, cuyos datos están disponibles de forma gratuita, en línea o mediante aplicaciones para dispositivos móviles.
Lo que sigue es una lista breve de algunos servicios y aplicaciones, desarrolladas tanto por organismos públicos como privados, que ofrecen información en tiempo real del estado del tiempo en sus áreas de cobertura.
Ubicado en el Puerto de Mar del Plata, Argentina (click en Est. Ochava).
Radar Meteorológico
El radar meteorológico se utiliza para detectar formaciones nubosas a partir de su contenido de agua —principalmente gotas de lluvia, pero también granizo o nieve— estimando su intensidad, extensión y desplazamiento. En función de esta información, el radar permite identificar zonas de precipitación, áreas de tormenta activa y su evolución temporal, siendo una herramienta fundamental para el seguimiento en tiempo casi real de fenómenos meteorológicos severos.
Las imágenes provenientes de redes de radares meteorológicos terrestres son publicadas habitualmente por los servicios meteorológicos nacionales y regionales, y pueden consultarse en forma gratuita a través de sus sitios web oficiales. Asimismo, existen aplicaciones y servicios comerciales que integran estas imágenes con pronósticos y otros productos meteorológicos, facilitando su acceso desde dispositivos móviles o sistemas de navegación a bordo.
En el ámbito náutico, los radares marinos instalados a bordo de las embarcaciones no son, en sentido estricto, radares meteorológicos dedicados. Su función principal es la detección de blancos sólidos —otras embarcaciones, costas, boyas y estructuras en general— para la navegación y la prevención de colisiones. Sin embargo, debido a que operan bajo el mismo principio físico de emisión y recepción de pulsos de microondas, también pueden detectar ecos provenientes de precipitaciones intensas.
De este modo, un radar marino puede mostrar áreas de lluvia o tormenta como zonas de eco difuso o granulado, permitiendo al navegante identificar lluvias intensas, chubascos o líneas de tormenta cercanas, y para evaluar su desplazamiento relativo respecto de la embarcación.
Radares meteorológicos y App RainAlarm.
Es importante remarcar que el radar de a bordo no permite evaluar con precisión la estructura vertical de la nube, la severidad del fenómeno ni distinguir con claridad entre lluvia, granizo o nieve, como sí lo hacen los radares meteorológicos profesionales.
Por ello, su uso debe considerarse como complementario a la información proveniente de pronósticos, cartas meteorológicas y radares terrestres, y no como una herramienta de pronóstico en sí misma.
Para aprovechar correctamente el radar de a bordo como herramienta meteorológica, es recomendable primero ajustar manualmente la ganancia, el clutter de lluvia y el clutter de mar, evitando el uso excesivo de automatismos. Luego observar la evolución temporal de las celdas —no solo una imagen aislada— comparando lo observado en el radar con pronósticos previos, particularmente con imágenes de radar meteorológico terrestre, si están disponibles.
Al observar las imágenes en el radar, tenga en cuenta que las zonas más brillantes suelen corresponder a precipitación más intensa y, potencialmente, a fenómenos severos.
Imágenes Satelitales
Las imágenes satelitales son una herramienta importantísima —pero muy poco utilizadas— para que el navegante pueda conocer el estado real de la atmósfera y contrastar o ajustar la información provista por las cartas meteorológicas de pronóstico. A diferencia de estas últimas, que representan una evolución "pronosticada", las imágenes satelitales muestran lo que "efectivamente" está ocurriendo en un momento dado, permitiendo validar tendencias, detectar desarrollos inesperados y anticipar cambios relevantes.
Los servicios meteorológicos ponen a disposición, en tiempo casi real y generalmente de forma gratuita, distintos tipos de imágenes satelitales. Las más utilizadas en meteorología náutica son las siguientes:
Campo visible.
Imágenes del Campo Visible
Las imágenes del campo visible son similares a una fotografía convencional, sin procesamiento térmico, y muestran la luz solar reflejada por la superficie terrestre, el mar y las nubes.
En este tipo de imágenes, los distintos tonos de gris representan la cantidad de radiación reflejada, no la temperatura.
Las nubes más espesas y con mayor desarrollo vertical aparecen como zonas blancas muy brillantes, mientras que la nubosidad estratiforme suele observarse en tonos de gris claro más uniforme.
La textura de la nubosidad es un elemento clave de interpretación: una apariencia lisa y homogénea suele indicar nubes estratiformes, mientras que estructuras granuladas, con bordes definidos o con sombras propias, delatan procesos convectivos y nubosidad de desarrollo vertical.
Estas imágenes permiten identificar claramente la forma, extensión y evolución de la nubosidad, siendo especialmente útiles para reconocer nubes bajas, bancos de niebla, frentes activos y desarrollos convectivos incipientes.
Su principal limitación es que solo están disponibles durante las horas de luz solar. Durante la noche estas imágenes solo muestran el campo en negro.
Los servicios meteorológicos publican las imágenes satelitales en intervalos de tiempo relativamente cortos, que al observarlas en la secuencia en la que fueron tomadas permiten comprender el movimiento de la atmósfera. Esas secuencias pueden ser luego utilizadas para, por ejemplo, comprobar la precisión de las cartas de pronóstico sinóptico.
Campo infrarrojo de topes nubosos.
Imágenes infrarrojas
Estas imágenes representan la radiación infrarroja emitida por la superficie terrestre y por los topes nubosos, traduciéndola en valores de temperatura. Los sensores a bordo de los satélites meteorológicos detectan esta radiación térmica invisible al ojo humano y la procesan para generar una imagen en la que cada punto corresponde a una determinada temperatura aparente.
A diferencia de las imágenes del campo visible, que dependen de la luz solar reflejada por la superficie o por las nubes, las imágenes infrarrojas registran directamente la energía térmica emitida por los objetos. Por esta razón son utilizables tanto de día como de noche, lo que permite realizar un seguimiento continuo de la evolución de los sistemas meteorológicos durante las 24 horas.
Generalmente, las imágenes infrarrojas se muestran realzadas mediante una escala de colores, donde cada uno corresponde a un rango específico de temperatura, lo que facilita distinguir rápidamente las zonas más frías de aquellas más cálidas. La correspondencia entre colores y temperaturas suele indicarse en una barra de escala ubicada junto a la imagen.
Esas escalas de colores y temperaturas permiten estimar la altura relativa de las nubes. En la atmósfera, la temperatura disminuye generalmente con la altura; por lo tanto, cuanto más frío aparece el tope nuboso en la imagen, mayor suele ser su desarrollo vertical. De esta manera es posible identificar nubes altas y muy desarrolladas —como los cumulonimbos asociados a tormentas— que presentan temperaturas significativamente más bajas que las nubes bajas o que la superficie terrestre.
Las imágenes infrarrojas resultan especialmente valiosas para detectar tormentas en formación, sistemas frontales activos y extensas áreas de nubosidad profunda asociadas a precipitaciones intensas. También permiten reconocer estructuras características de sistemas convectivos o ciclónicos, observar la evolución de los topes nubosos y seguir el desplazamiento de áreas de inestabilidad a lo largo del tiempo.
Vapor de agua.
Imágenes de Vapor de Agua
Este tipo de imágenes no muestra directamente las nubes, sino la radiación infrarroja modificada por la presencia de vapor de agua en los niveles medios y altos de la atmósfera. Los sensores satelitales detectan la energía emitida en longitudes de onda que son especialmente sensibles al vapor de agua, lo que permite estimar su distribución en capas situadas aproximadamente entre los 5.000 y 12.000 metros de altura.
Debido a esta característica, las imágenes de vapor de agua no representan tanto la nubosidad visible como la estructura de la humedad en la atmósfera superior. En ellas pueden observarse amplias regiones donde el aire es más húmedo —que suelen aparecer con tonalidades más claras o brillantes— y zonas de aire seco, que normalmente se representan con colores más oscuros. Estas diferencias permiten identificar patrones de circulación atmosférica que no siempre se perciben en las imágenes visibles o incluso en las infrarrojas convencionales.
Son especialmente útiles para reconocer la posición de vaguadas en altura, dorsales, corrientes en chorro y otros elementos de la dinámica atmosférica de gran escala. También permiten seguir el desplazamiento de masas de aire seco que descienden desde niveles altos de la atmósfera, un fenómeno que muchas veces se asocia con inestabilidad o con el desarrollo posterior de sistemas convectivos.
En muchas situaciones, estas imágenes permiten detectar estructuras dinámicas antes de que se manifiesten claramente en el campo nuboso. Por ejemplo, una intrusión de aire seco en altura o una curvatura característica del flujo puede anticipar la formación o intensificación de un sistema frontal, una depresión o una zona de tormentas.
Estas imágenes suelen presentarse realzadas mediante una gama de colores. Cada color corresponde a un determinado rango de temperatura radiativa, que se indica normalmente en una barra de escala asociada a la imagen.
En conjunto, el análisis combinado de imágenes visibles, infrarrojas y de vapor de agua entrega una visión tridimensional de la atmósfera, permitiendo al navegante comprender mejor la estructura y evolución de los sistemas meteorológicos que pueden afectar su derrota.
NAVTEX
Equipo receptor NAVTEX.
NAVTEX —abreviatura de Navigational Telex— es un servicio internacional de información marítima que forma parte del GMDSS —Global Maritime Distress and Safety System—. Su finalidad es la transmisión automática, regular y gratuita de avisos de seguridad marítima, radioavisos náuticos y boletines meteorológicos relevantes para la navegación.
Los mensajes NAVTEX se transmiten por radio en "MF" —frecuencia media— y se reciben en terminales específicos, capaces de decodificar automáticamente los boletines y presentarlos en forma de texto al navegante, sin necesidad de intervención manual.
Áreas de Cobertura
El sistema NAVTEX divide el mundo en grandes áreas de responsabilidad denominadas NAVAREAS, cada una bajo la coordinación de un organismo nacional o regional designado por la OMI —Organización Marítima Internacional—.
La NAVAREA VI es la correspondiente al Atlántico Sudoccidental. Abarca las costas y aguas oceánicas adyacentes de Argentina y Uruguay, extendiéndose desde latitudes medias hasta zonas próximas al continente antártico. Dentro de esta área se emiten los avisos relevantes para la navegación en el Río de la Plata, el Mar Argentino y áreas oceánicas próximas.
NAVAREA VI.
Boletines
Los boletines meteorológicos NAVTEX incluidos en estas transmisiones son elaborados por los servicios meteorológicos oficiales de cada país responsable del área —en el caso argentino, el Servicio Meteorológico Nacional, con información complementaria del Servicio de Hidrografía Naval cuando corresponde—.
Las estaciones NAVTEX transmiten los mensajes en horarios preestablecidos, normalmente cada cuatro horas, con el fin de evitar interferencias entre estaciones vecinas. Excepcionalmente, cuando se trata de avisos urgentes de temporal o mensajes de seguridad, las transmisiones pueden realizarse fuera del horario regular.
Las frecuencias utilizadas son:
518 kHz (MF)
Mensajes en inglés, con un alcance aproximado de hasta 400 millas náuticas, destinada a la navegación internacional.
490 kHz (MF)
Mensajes en idioma local, con un alcance menor, del orden de 200 millas, orientados a información costera.
4209,5 kHz (HF)
Utilizada en regiones tropicales o zonas de alta interferencia atmosférica.
Para optimizar el tiempo de transmisión y la confiabilidad del sistema, los mensajes NAVTEX emplean un lenguaje abreviado y estandarizado. Por este motivo, es fundamental que el navegante esté familiarizado con estas abreviaturas, tanto en inglés como en el idioma local, para interpretar correctamente la información recibida.
Tipos de Avisos
Los mensajes NAVTEX incluyen información clasificada en tres niveles de alerta, según su alcance geográfico y relevancia operativa:
NAVAREA Warnings
Avisos de gran escala, válidos para toda la NAVAREA.
Están orientados principalmente a buques que navegan en áreas oceánicas, más allá de las aguas costeras.
Coastal Warnings
Avisos costeros, dirigidos a embarcaciones que navegan en aguas próximas a la costa, normalmente dentro de un radio de hasta unas 400 millas.
Incluyen información meteorológica y de seguridad relevante para la navegación regional.
Mensaje NAVTEX.
Local Warnings
Avisos locales, basados en información generada por autoridades portuarias, servicios guardacostas u organismos locales, relacionados con condiciones particulares que afectan a la seguridad de la navegación en zonas portuarias o áreas costeras inmediatas.
Formato del Mensaje
Los mensajes NAVTEX siguen un formato telegráfico predefinido, común a todo el sistema, lo que permite su decodificación automática por los equipos receptores.
Cada mensaje comienza con la secuencia ZCZC, utilizada para sincronizar el receptor, y finaliza con la secuencia NNNN, que indica el fin del mensaje.
Entre ambas secuencias se incluye un encabezado, con información codificada sobre el tipo de mensaje, área de cobertura, estación emisora y fecha y hora de emisión. Luego sigue el contenido del boletín, estructurado habitualmente en avisos de temporal o advertencias de seguridad, situación sinóptica general, y luego el 0ronóstico meteorológico para zonas costeras y oceánicas dentro del área de responsabilidad.
Desde el punto de vista náutico, el NAVTEX sigue siendo una herramienta extremadamente robusta y confiable, especialmente valiosa por su independencia de enlaces satelitales o de Internet, y por la regularidad y estandarización de la información que provee.
Para el navegante que sabe interpretarlo, constituye una fuente primaria de seguridad meteorológica y operacional.
Pilot Chart.
Pilot Charts
Las Pilot Charts —o cartas de pilotaje— son cartas que representan gráficamente las condiciones climatológicas y oceanográficas medias de los océanos. Se elaboran a partir de la información recopilada históricamente por los navegantes que han recorrido las principales rutas marítimas desde el siglo XIX, complementada con observaciones instrumentales posteriores.
Es importante destacar que las Pilot Charts no son cartas de pronóstico, sino un compendio de información histórica —no es información estadística predictiva— que permite conocer la frecuencia y distribución de determinados fenómenos meteorológicos y oceanográficos. Por ello, constituyen una muy buena herramienta para el análisis previo y la planificación de derrotas, especialmente en navegaciones de altura.
Las Pilot Charts se presentan tradicionalmente reunidas en un Atlas compuesto por cinco volúmenes, cada uno correspondiente a una gran región oceánica. Cada volumen contiene doce cartas, una para cada mes del año, reflejando así la variabilidad estacional de las condiciones.
Estructura General de la Carta
La superficie oceánica se divide mediante una grilla regular, en la que cada celda mide 5º de latitud por 5º de longitud. En el centro de cada sector se representa una rosa de los vientos, que sintetiza el comportamiento del viento observado en ese cuadrante durante el mes correspondiente.
Rosa de vientos.
Vientos
Cada rosa contiene ocho flechas, que indican la dirección de procedencia del viento según los puntos cardinales. La longitud de cada flecha representa el porcentaje de ocurrencia de vientos provenientes de esa dirección, el cual debe interpretarse utilizando la escala indicada en la carta. Cuando ese porcentaje es elevado, la flecha se acorta y el valor porcentual se indica numéricamente en su interior.
La fuerza dominante del viento se expresa mediante barbas o “pelos” en cada flecha, de acuerdo con la escala de Beaufort. El número ubicado en el centro de la rosa indica el porcentaje de calmas registrado en ese sector.
Corrientes Marinas
Las corrientes marinas se representan mediante flechas verdes que indican su dirección de flujo, acompañadas por un valor numérico que expresa su velocidad media en nudos. Las líneas verdes continuas indican que los datos provienen de registros directos de bitácora de los buques. Las líneas verdes rayadas corresponden a estimaciones basadas en otras fuentes, utilizadas cuando los datos de navegación son insuficientes. En ambos casos, los valores deben interpretarse como la deriva probable que sufrirá una embarcación en esa zona.
Rutas, Oleaje e Hielos
Las líneas negras indican las principales rutas marítimas, señalando los puertos que enlazan, las distancias entre ellos y las coordenadas de los puntos de cambio de rumbo.
El oleaje significativo se representa mediante líneas rojas continuas, que delimitan áreas donde la frecuencia de olas de 12 pies (3,67 m) o más alcanza el porcentaje indicado.
Los hielos polares se muestran con diferentes tipos de líneas rojas. Las rayadas indican el límite de avance del hielo marino cuando cubre al menos el 10% de la superficie. Las punteadas marcan el límite de avance de hielos desprendidos, como icebergs y placas de hielo.
Las líneas grises corresponden a las isógonas, es decir, líneas de igual variación magnética, información relevante para la navegación con compás.
Información Meteorológica Complementaria
En los recuadros informativos, generalmente ubicados en la esquina superior izquierda, se incluyen otros parámetros meteorológicos relevantes, tales como la presión atmosférica media, representada mediante isobaras —en hectoPascales o milibares, según el origen de la carta— y la frecuencia de temporales, indicada por números dentro de cada celda de la grilla. Cada valor representa la cantidad de reportes de vientos fuerza 8 o superior en la escala de Beaufort. Un valor cero no implica ausencia total de temporales, sino una probabilidad muy baja.
En el recuadro inferior se representan la temperatura media del aire a nivel de superficie, mediante isotermas rojas cada 2ºC o 2ºF; luego, la temperatura media del agua, mediante isotermas verdes con el mismo intervalo.
Visibilidad, indicada con líneas azules que muestran el porcentaje de observaciones con visibilidad inferior a 2 millas náuticas —o cartas de pilotaje— son cartas que representan gráficamente las condiciones climatológicas y oceanográficas medias de los océanos. Se elaboran a partir de la información recopilada históricamente por los navegantes que han recorrido las principales rutas marítimas desde el siglo XIX, complementada con observaciones instrumentales posteriores.
Matthew Fontaine Maury.
El Atlas de Pilot Charts se lo debemos a Matthew Fontaine Maury, oficial de la US Navy, astrónomo, oceanógrafo y meteorólogo, quien en 1855 realizó un estudio sistemático de las condiciones de las principales rutas de navegación, relevando las anotaciones de los libros de bitácora existentes desde principios del siglo XIX, con el objeto de prevenir las catástrofes causadas por la niebla y los icebergs, especialmente en el Atlántico Norte.
Terminamos con los temas relativos a la Meteorología.
En la próxima nota regresamos a los elementos de seguridad con los que debe equiparse una embarcación.
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.