Manual del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
10-Dic-2025
11 minutos
Capítulo 04: Meteorología
Las Brisas: Factores que las Provocan, Brisas de Mar y de Tierra
Introducción
Las brisas son movimientos de aire locales que se generan por las diferencias de temperatura —y por lo tanto de presión— entre dos superficies cercanas que se calientan y enfrían a ritmos distintos, como la tierra y el agua. Estos contrastes térmicos producen circulaciones diarias muy regulares, especialmente marcadas en zonas costeras —y también en regiones montañosas—.
Para la náutica, entender cómo y cuándo se forman las brisas es fundamental, porque pueden modificar de manera significativa la intensidad y dirección del viento real sobre el agua, incluso en condiciones de aparente calma atmosférica general.
Causas
La capacidad de las grandes extensiones de agua para absorber y regular la temperatura generada por la energía solar es enorme, debido en buena medida a que la relativa transparencia del agua permite que los rayos del Sol penetren durante el día más allá de la superficie, hasta profundidades que pueden superar los 100 metros en el Caribe, por ejemplo; y a su vez, a que el viento agita esas aguas ayudando a mezclarlas, distribuyendo el calor sobre grandes volúmenes de agua. De noche ocurre el proceso inverso, la superficie del agua se enfría liberando energía a la atmosfera en un lento proceso de intercambio, en el cual las capas superficiales que se van enfriando descienden dando lugar a que asciendan aguas más calientes que continúan el proceso.
El resultado es que las aguas tienden a mantener una temperatura más o menos constante entre el día y la noche.
En las tierras no ocurre lo mismo puesto que durante el día los rayos del Sol solo calientan las capas superiores y, dado que la superficie terrestre no puede ser agitada o revuelta por el viento, continúa calentándose hasta superar la temperatura de las aguas, y por las noches pierde calor con la misma velocidad alcanzando valores por debajo de las que mantienen las aguas.
Este contraste térmico es el que produce la formación de las brisas de tierra y las brisas marinar.
El viento es el desplazamiento del aire producido por los mecanismos ya explicados… el gradiente de presión, Coriolis, el rozamiento y las fuerzas centrífugas y centrípetas... movimiento que puede ser previsto y pronosticado a nivel general de la atmosfera.
Las brisas, en cambio, son movimientos del aire producidos por efectos térmicos, que se dan en las costas —y también en valles, pero no viene al caso— y que en general no se anuncian en los pronósticos meteorológicos.
Brisa Marina
La circulación de la brisa marina consta de dos flujos de aire contrarios.
Uno sucede en la superficie —y es el que da origen al nombre de brisa marina— y el otro es el flujo de retorno que ocurre en altura.
Estos dos flujos son el resultado de la diferencia de presión atmosférica relativa que alcanzan las masas de aire que se encuentran sobre las costas y las aguas, producto del calentamiento solar.
Tal como hemos dicho, el Sol calienta la superficie de las aguas y de las tierras de igual forma, pero puesto que las primeras se encuentran en constante circulación mantienen a lo largo del día una temperatura relativamente más baja que la que alcanzan las tierras costeras.
Por esta razón es que la masa de aire que se halla en contacto con las tierras costeras se calienta mucho más rápidamente que la que se encuentra sobre las aguas, elevándose a mayor velocidad y creando sobre el terreno un área de presión relativamente más baja —denominada baja térmica— que la que se alcanza al mismo tiempo sobre la superficie de las aguas.
Luego, debido a que la atmósfera busca reestablecer el equilibrio de presiones, es que comienza a fluir aire desde las aguas hacia las costas, es decir desde la zona de mayor presión relativa hacia la de menor presión, produciendo finalmente lo que se llama brisa marina.
Sobre el terreno, en las zonas costeras, se observará además la formación de nubosidad cumuliforme, producida por la condensación de la humedad de la columna de aire ascendente. Estas nubes pueden eventualmente precipitar en forma de lluvias locales dependiendo del potencial acumulado. Sobre las aguas, el viento que fluye hacia lo costa a nivel de superficie provoca el descenso de la masa de aire creando una zona de baja presión en las capas altas y una zona de calmas en la superficie del agua. En altura ocurre el proceso inverso, a partir del cual el aire que asciende sobre el terreno comienza a divergir hacia la baja de altura que se ha creado sobre las aguas, conformando un flujo de retorno.
Si Usted, que está navegando, quisiera aprovechar la fuerza de la brisa marina, ¿Qué haría? ¿Se acercaría a la costa o pondría proa aguas adentro?
La respuesta es que debería acercarse a la costa, puesto que allí es donde se manifiesta con mayor fuerza la brisa marina… aguas adentro en realidad la fuerza de la brisa marina no se siente, allí encontrará más bien calmas, con vientos descendentes.
Brisa de Tierra
La brisa de tierra, también conocida como terral, es el proceso inverso a la brisa marina.
Ocurre durante las noches, cuando la temperatura de la superficie terrestre cae por debajo de la que mantienen las aguas, pues estas últimas se mantienen más templadas, invirtiéndose el proceso de circulación de aire a causa de la diferencia térmica. En esta situación el aire que se encuentra directamente sobre el terreno comenzará a enfriarse debido al descenso de la temperatura del suelo, haciéndose más denso y pesado. Esto hará que la masa de aire sobre las aguas quede con una presión relativa más baja, provocando un flujo de aire desde las costas hacia las aguas.
En altura se generará el flujo de retorno, desde las aguas hacia las costas.
Los terrales —brisas de tierra— son más comunes durante las estaciones de otoño e invierno, cuando las temperaturas de las aguas, que son más parejas a lo largo del año, generan amplias diferencias térmicas con las tierras que alcanzan temperaturas más bajas. Sin embargo, en términos generales, la brisa de tierra tiene menos fuerza que la brisa marina.
¿Por qué el terral es más débil que la brisa marina?
La respuesta está en los primeros párrafos de este texto.
Si lo recuerda, los autores explicaban allí que las aguas tienen un régimen de temperaturas más estable, con poca variación entre el día y la noche sobre el nivel medio de temperaturas.
Entonces, dado que la variación de temperatura del agua no es significativa, el proceso de calentamiento del aire sobre ellas es muy lento y no alcanza a generar una depresión con el suficiente gradiente como para generar corrientes de aire de fuerza similar a las del día. A esto se suma que el terreno frío se convierte en un freno para el movimiento de las masas de aire que transitan sobre ellos.
Factores Generales de la Circulación de las Brisas
Claramente, las brisas ocurren en las costas tanto de los mares como de otras grandes extensiones de agua; el Rio de la Plata y los grandes lagos están incluidos en esta condición.
En las latitudes medias y altas las brisas marinas tienden a ocurrir más asiduamente en las estaciones cálidas que en las frías, sencillamente porque tanto las tierras como las aguas alcanzan en esa época sus mayores temperaturas. En las zonas tropicales en cambio ocurren a lo largo de todo el año.
A su vez, las condiciones más propicias para que se desarrolle el contraste de temperaturas que alimenta a las brisas ocurren con cielos despejados y vientos que no superen el nivel de moderados.
Vientos moderados es uno de los niveles de viento definidos en la escala Beaufort, que corresponde a los que van de los 11 a los 16 nudos.
A su vez, un viento débil que corra de las aguas hacia las costas favorecerá la circulación de la brisa marina, mientras que un flujo hacia las aguas se opondrá a su penetración, y si es lo suficientemente intenso impedirá directamente su formación.
La brisa marina comienza a ocurrir entre dos y cuatro horas después del amanecer, y empieza a desvanecerse luego del ocaso. Después de que esto ocurre vuelve a reinar el viento isobárico, hasta que entrada la noche comienza a sentirse el terral. Por la madrugada, cuando el Sol comienza a ascender sobre el horizonte, se inicia nuevamente el ciclo surgiendo otra vez la brisa marina.
Brisas en el Río de la Plata
En el sector Noreste del Río de la Plata —es decir, en el Río de la Plata superior— la brisa de mar puede alcanzar intensidades de Leves, entre 11 y 19 nudos, con dirección general del sector Este —entre el Noreste y el Sudeste— en las costas argentina y del tercer cuadrante —entre el Sur y el Oeste— en las costas uruguayas.
En el sector Sudeste del Rio de la Plata, y en particular, sobre las costas de Montevideo a Punta del Este —extendiéndose hasta La Paloma— en Uruguay, y las que van desde Magdalena hasta Punta Indio e o internándose en la Bahía de Samborombón, pueden llegar a intensidades de Fuertes a Muy Fuertes. Es común en esa zona medir brisas que alcanzan los 25 a 30 nudos en verano.
Un término muy utilizado en el Río de la Plata, y especialmente en las costas uruguayas, es el de virazón, aplicado para definir el momento donde ocurre el cambio de sentido de la brisa.
Es decir que en base a este criterio la virazón sucedería una vez pasado el atardecer y luego del amanecer. Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente meteorológico, la virazón ocurre en el cambio matutino, pues en el nocturno y luego de calmarse la brisa, dominará el viento isobárico, es decir el producido por la circulación desde un
Entonces, si bien tanto el viento como la brisa producen el movimiento del aire, las causas de uno y de otro son distintas. En el viento, el aire se desplaza desde las masas de aire hacia las depresiones, con la dirección e intensidad que resultan del gradiente de presión, la fuerza de Coriolis y el rozamiento cuando ocurre en superficie, mientras que en las brisas el movimiento del aire es más localizado —en las costas&— y producido por diferencias térmicas que crean áreas de distintas presiones sobre el suelo y el agua, que deben compensarse moviendo el aire desde las zonas de mayor presión relativa a las de menor presión.
En la próxima nota pasaremos a hablar de las nubes, y en la siguiente de las nieblas y neblinas.
Mientras tanto, puede entretenerse con este ejercicio.
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Ejercicio 07.
Meteorología.
Fuentes
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Timonel de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.
ISBN 978-987-88-2752-0
Reproducido con autorización del autor.
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