Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor
San Isidro, Argentina
CVPB - Jorge Messano
11-Abr-2026
12 minutos
Capítulo 02: Los Cuatro Problemas de la Navegación
El Problema de la Profundidad: Las Mareas
Introducción
Las mareas constituyen uno de los factores más dinámicos y determinantes en la seguridad de la navegación costera. Lejos de ser un simple ascenso y descenso periódico del nivel de las aguas, representan un fenómeno predecible que afecta de manera directa la profundidad disponible en cada zona y en cada momento del día. Comprender cómo funcionan, cómo se leen sus tablas y cómo se combinan con la información de la carta náutica es esencial para planificar un paso, evaluar un riesgo de varadura o determinar la ventana horaria más adecuada para atravesar un área poco profunda.
Antes de analizar el problema de la profundidad en detalle, conviene repasar los conceptos básicos que gobiernan el régimen de mareas: sus ciclos, sus alturas, las variaciones locales y la manera en que estos datos se aplican a nuestros cálculos de navegación.
Las Mareas
Las mareas son movimientos periódicos de ascenso y descenso de las aguas del mar, así como también de extensas masas de agua en grandes lagos y ríos —como ocurre en el Río de la Plata—. Su origen se encuentra principalmente en la atracción gravitatoria ejercida por la Luna y el Sol. A esta acción gravitatoria se suma, en mucha menor medida, el efecto de la fuerza centrífuga generada por la rotación de la Tierra y, de forma prácticamente despreciable, la influencia gravitatoria del resto de los planetas del Sistema Solar.
El resultado de estas fuerzas combinadas es un patrón regular y predecible de variaciones en el nivel del agua, que condiciona la navegación, especialmente en zonas someras o de fuerte régimen de marea.
En realidad, la combinación de las fuerzas de gravedad de la Luna y el Sol no actúa solamente sobre las aguas, sino que atrae hacia ellos todos los elementos que se encuentran sobre la superficie de la Tierra. Por esta razón, además de elevar el nivel de las aguas, también lo hace con la atmosfera y la misma corteza terrestre.
La Luna, por estar mucho más cerca de la Tierra que el Sol, es la principal causante de las mareas ya que el efecto de su fuerza gravitacional es 2,25 veces superior a la del Sol, a pesar de ser comparativamente menor en tamaño.
Esto responde a uno de los postulados de las leyes de Newton, en particular a aquel que dice que “la atracción de los astros es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa entre sí”.
Así es que la combinación de esas fuerzas hace que el nivel del agua se eleve por sobre su nivel normal un tiempo después de que la Luna haya pasado por sobre un punto dado de la superficie terrestre.
El pico de la altura a la cual se eleva el nivel del agua luego del paso del astro se lo conoce como marea alta o pleamar. Y a su vez se denomina edad de la marea al tiempo de retardo que ocurre entre el paso del astro por el meridiano del lugar y el instante en que se registra el pico de la pleamar en ese mismo punto.
En el lado opuesto de la Tierra se registran ascensos reflejos del nivel del agua, quedando así definidas la marea directa que se verifica del lado de la superficie de la Tierra sobre la que opera de forma directa la fuerza de gravedad del astro, mientras que a la que ocurre en el lado opuesto se le denomina marea opuesta. Y al mismo tiempo, a lo largo de la circunferencia formada por las zonas perpendiculares al eje de mareas directa y opuesta se producen fases de marea baja o bajamar.
Las mareas altas y bajas —las pleamares y bajamares— se alternan en un ciclo continuo. En la mayoría de las costas del mundo se producen dos mareas altas y dos mareas bajas cada día lunar, cuya duración es de 24 horas, 50 minutos y 28 segundos.
El Sol, por su lado, también provoca el ascenso de dos crestas de onda de marea opuestas, pero de menor nivel debido a que el efecto de su fuerza gravitacional es 2,25 veces inferior que el de la Luna.
El resultado de la suma de las fuerzas gravitacionales ejercidas por la Luna y el Sol es entonces una onda compuesta por dos crestas, cuya posición dependerá de las posiciones relativas del cada astro en un instante dado, resultando en dos clases de mareas.
Mareas de Sicigia
Las mareas de sicigia, también llamadas mareas vivas, son aquellas que ocurren cuando el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran alineados —en realidad, aproximadamente alineados— lo que sucede durante las fases de Luna Nueva y la Luna Llena.
En estas condiciones, las fuerzas gravitatorias del Sol y la Luna se combinan, sumándose una a la otra. Como resultado, se producen pleamares más altas y bajamares más bajas que las mareas medias.
Luego, según sea la posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna, sucederán dos tipos de marea de sicigia.
La sicigia de conjunción, que ocurre durante la Luna Nueva, cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol. En esta configuración, ambos astros se encuentran alineados a un mismo lado respecto de la Tierra, por lo que sus fuerzas gravitatorias actúan conjuntamente sobre un mismo eje. Como consecuencia, se produce una intensificación del efecto de marea, dando lugar a pleamares y bajamares aún más pronunciadas.
Por su parte, la sicigia de oposición tiene lugar durante la fase de Luna Llena, cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna. En este caso, si bien ambos astros están alineados, su fuerza de gravedad tracciona en direcciones opuestas. Sin embargo, esto no implica una disminución del efecto, ya que el sistema de deformación de las aguas oceánicas —que incluye dos ondas opuestas— permite que las acciones gravitatorias del Sol y la Luna también se refuercen. El resultado son mareas vivas con amplitudes algo menores a las de sicigia de conjunción.
Mareas de Cuadratura
Las mareas de cuadratura, o mareas muertas, tiene lugar cuando el Sol y la Luna forman un ángulo de aproximadamente 90º respecto de la Tierra, situación que ocurre durante las fases de Cuarto Creciente y Cuarto Menguante.
En este caso, las fuerzas gravitatorias de ambos astros tienden a contrarrestarse parcialmente, lo que da lugar a pleamares más bajas y bajamares más altas que las mareas medias.
Parámetros de las Mareas
El movimiento del flujo de marea sigue una curva de forma sinusoidal, variando la velocidad de ascenso y descenso de la altura del agua según el punto en el que se la mida. El ritmo comienza a detenerse a medida que el nivel del agua se acerca al nivel de la pleamar o la bajamar, pareciendo detenerse al alcanzarlos, y volviendo a aumentar nuevamente su velocidad luego de haber pasado por esos puntos. Los instantes donde el nivel de las mareas deja de aumentar al llegar a la pleamar o de descender en la bajamar se los denomina estoas. Así entonces habrá una estoa de pleamar o marea alta y una estoa de bajamar o marea baja.
La diferencia de alturas entre el nivel alcanzado por la pleamar y la bajamar se lo denomina amplitud de la marea, y el lapso de tiempo entre el momento en el que ocurre el punto máximo de la pleamar y momento del mínimo de la bajamar se lo denomina duración de la marea.
Generalmente en los cálculos de marea se representa la profundidad con la sigla "P", la amplitud de marea con la letra "A" y la duración de la marea con la letra "D".
Regímenes de Marea
Además de estas condiciones, las curvas de marea pueden variar en su frecuencia de un lugar a otro, pudiendo clasificárselas en semidiurnas, diurnas o mixtas.
Mareas Semidiurnas
Las mareas semidiurnas son aquellas en las que se dan dos ciclos completos de pleamar y bajamar durante un mismo día lunar —es decir, en un período de 24 horas, 50 minutos y 28 segundos— durando entonces cada ciclo unas 6 horas y 13 minutos aproximadamente.
Mareas Diurnas
Las mareas diurnas son, en cambio, aquellas en las que ocurre solo una pleamar y una bajamar a lo largo de un mismo día lunar, durando entonces cada ciclo unas 12 horas y 25 minutos.
Mareas Mixtas
Las mareas mixtas suceden en latitudes medias, causadas por el cambio de la distancia angular de la Luna por encima o por debajo del ecuador, haciendo que dos veces en el día las pleamares o bajamares muestren alturas desiguales.
Regímenes de Mareas en el Río de la Plata y Costas del Atlántico Sur
En el litoral argentino, el régimen de mareas presenta características bastante homogéneas en cuanto a su tipología, aunque con diferencias importantes en su comportamiento según la zona.
En el Río de la Plata, el régimen es fundamentalmente semidiurno, es decir, se registran dos pleamares y dos bajamares por cada día lunar. Sin embargo, estas no son iguales entre sí, lo que introduce el concepto de desigualdad diurna, donde las alturas y, en menor medida, los intervalos entre mareas sucesivas difieren. Este comportamiento responde a la combinación de componentes astronómicos, principalmente la semidiurna lunar, pero está fuertemente modificado por factores meteorológicos.
Al pasar al litoral marítimo de la provincia de Buenos Aires, el régimen continúa siendo semidiurno, con dos pleamares y dos bajamares diarias más regulares. Aquí la influencia fluvial desaparece y la señal de la marea astronómica se vuelve más clara, aunque todavía puede verse alterada por condiciones meteorológicas. Las amplitudes de marea son moderadas y el comportamiento resulta más predecible que en el Río de la Plata.
En la costa patagónica, el régimen sigue siendo también semidiurno, pero se presenta en su forma más marcada y pura. En esta región, la amplitud de las mareas aumenta considerablemente, alcanzando varios metros en algunos puntos, lo que convierte a la Patagonia en una zona de mareas de gran energía. La influencia meteorológica existe, pero en general es secundaria frente al predominio de la dinámica astronómica, lo que permite una mayor previsibilidad en los ciclos de pleamares y bajamares.
Finalmente, en el extremo sur, en Tierra del Fuego, el régimen continúa siendo mayormente semidiurno, aunque las particularidades geográficas —como canales, estrechos y la compleja configuración costera— introducen variaciones locales. En algunos sectores pueden observarse comportamientos que tienden hacia lo mixto, aunque sin perder el predominio semidiurno general.
En síntesis, tanto el Río de la Plata como la costa atlántica argentina comparten un régimen de mareas esencialmente semidiurno. No obstante, mientras en el Río de la Plata este régimen aparece fuertemente modificado por la meteorología, en el litoral marítimo —especialmente en la Patagonia— se manifiesta con mayor claridad y amplitud, reflejando de manera más directa la influencia de los forzantes astronómicos.
En esta nota hemos explicado las causas de las mareas y sus parámetros.
En la próxima nota veremos los elementos con los cuales se las pronostican.
Fuentes
Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Patrón de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.
ISBN 978-987-88-1913-6
Reproducido con autorización del autor.
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