Manual del Curso de Patron de Yate de Vela y Motor

Capítulo 01: Meteorología

Introducción

La Meteorología es la Aliada más Importante a Bordo

En tierra, una tormenta es en la mayoría de los casos una molestia. Si Usted se está mojando, solo tiene que buscar un refugio bajo un techo, y esperar a que pase.

En el agua, la misma tormenta puede convertirse en una emergencia real. En ese entorno no hay calles, no hay edificios, no hay dónde correr a refugiarse. Su embarcación, que minutos antes era un lugar de disfrute, puede transformarse en un contenedor hostil muy difícil de dominar.

Esa diferencia, aparentemente simple, lo cambia todo.

El navegante deportivo no puede controlar la situación meteorológica, pero sí puede anticiparla. Y esa anticipación es precisamente lo que distingue a un navegante prudente de uno que confía en la suerte.

Pronóstico meteorológico
Pronóstico meteorológico.
Nuestra opinión, como navegantes y, particularmente, como quienes asumimos la responsabilidad de trasladar conocimientos a otros futuros navegantes, es que la meteorología no debe ser tomada como una materia teórica más, que se estudia para aprobar un examen, sino que en realidad es una herramienta concreta que se usa antes de zarpar, durante la navegación y al planificar el regreso. Quien la incorpora como hábito navega con mayor seguridad, toma mejores decisiones y disfruta más de cada salida y singladura con total tranquilidad.

Uno de los errores más frecuentes entre quienes se inician en la náutica es confiar en lo que "ven al momento de salir". Confían en un pronóstico que escucharon por radio mientas iban en el auto hacia la marina, en que el cielo está despejado, que el viento es suave y que el agua luce calma, lo cual parece indicar un día ideal para salir a navegar. Sin embargo, no han tenido en cuenta que las condiciones atmosféricas son dinámicas, que cambian permanentemente, y que pueden deteriorarse en cuestión de horas, y a veces en minutos. Así es que muchos incidentes náuticos han ocurrido precisamente bajo cielos que "se veían bien al salir", y quienes los sufrieron lamentan no haber podido "ver que iba a ocurrir".

Bien... Aprender a pronosticar el tiempo, es "aprender a ver lo que todavía no se ve". Es preparare para el futuro.

¿Y por qué debemos aprender a pronosticar?

Debemos hacerlo porque, lamentablemente, no hay pronosticadores y meteorólogos que lo hagan por nosotros.

La meteorología ha avanzado muchísimo durante las dos últimas décadas, resultando en pronósticos meteorológicos cada vez más precisos y de mejor resolución. Sin embargo, los servicios meteorológicos dan, en general, pronósticos para las ciudades y, eventualmente, para algunas zonas que tienen algún interés específico. Es literalmente imposible encontrar una radio, un canal de televisión o un diario que nos diga, por ejemplo, que condiciones debemos esperar para las próximas 24 a 36 horas, en la ruta de un cruce entre el Puerto de La Plata, en Argentina, y el Puerto de Punta del Este, en Uruguay.

Es por eso, entre otras cosas, que debemos aprender a interpretar nosotros mismos la información provista por los servicios meteorológicos, para representarnos "ese futuro que debemos ver".

En aguas argentinas, esta habilidad cobra una importancia particular. El Pampero, ese viento del Sudoeste que puede desencadenarse con violencia y rapidez sobre el Río de la Plata y las costas del Mar Argentino, ha sorprendido a más de un navegante desprevenido. La Sudestada, con sus vientos persistentes, su lluvia y el oleaje que levanta, puede transformar una salida tranquila en una situación de alto riesgo. Las tormentas de verano, que pasan montadas en los frentes, representan un peligro serio para cualquier embarcación que no se haya preparado a tiempo para recibirlas o protegerse de ellas.

Estos fenómenos no son una particularidad argentina: son el ejemplo más cercano de una realidad que se repite, con distintos nombres y formas en cada rincón del mundo donde se navega.

El Patrón de Yate está habilitado para hacer navegación costera en cualquier lugar del planeta, y eso implica enfrentarse a entornos meteorológicos muy diversos. El Mistral que baja con furia por el valle del Ródano hacia el Mediterráneo occidental, los Alisios que dominan el Atlántico tropical y que han guiado travesías oceánicas durante siglos, las depresiones rápidas e intensas del Atlántico norte y del Mar del Norte, o los temidos vientos catabáticos de los canales patagónicos: cada región tiene su propio carácter climático, sus fenómenos distintivos, sus estaciones de riesgo. Ese carácter local se aprende y se respeta. Lo que es universal es la metodología: observar, consultar, interpretar y decidir con criterio antes de cada navegación.

Hay además una dimensión que va más allá de la propia seguridad. El Patrón de Yate no es simplemente quien conduce la embarcación: es quien tiene el mando, la responsabilidad legal y el deber de cuidado sobre todo lo que ocurre a bordo. Las personas que navegan con él, sean tripulantes experimentados, amigos ocasionales o familia, están bajo su responsabilidad. La decisión de salir o no salir, de continuar o buscar refugio, de cambiar el plan de navegación ante un pronóstico desfavorable, recae sobre el Patrón. La meteorología es, en ese sentido, una herramienta de liderazgo tanto como de seguridad. No se trata de volverse temeroso ni de cancelar ante la menor incertidumbre, sino de tomar decisiones informadas, responsables y conscientes.

En los próximos capítulos explicaremos entonces como interpretar las cartas sinópticas y los modelos de pronóstico, reconocer señales de alerta y comprender los fenómenos meteorológicos más relevantes para la navegación costera y, ya que estamos, oceánica. Ese conocimiento no tiene fronteras geográficas: lo acompañará tanto en una tarde de regatas en el Río de la Plata como en una travesía por aguas que hoy quizás ni se imagina. Todo ese aprendizaje tiene un único objetivo: que cada salida sea segura, placentera y, sobre todo, que tenga un buen regreso.


En la próxima nota iniciaremos el tratamiento del tema Meteorología, comenzando con la explicación de que es y cómo funciona la atmósfera terrestre.

Fuentes

Este texto forma parte del Manual de Instrucción del Curso de Patrón de Yate de Vela y Motor de la Escuela de Náutica del Club de Veleros Piedrabuena.

ISBN 978-987-88-1913-6

Reproducido con autorización del autor.

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